Vacaciones todo incluido con Viajes Santa Mona

Guía de destinos

Dónde alojarse en Benidorm: Levante, Poniente, casco antiguo o Rincón de Loix

Por Viajes Santa Mona

Si has llegado hasta aquí es porque el destino ya está decidido y lo que falta es la otra decisión, la que de verdad marca cómo van a ser esos días: en qué parte de Benidorm duermes. Y es una decisión menos inocente de lo que parece, porque Benidorm no es una ciudad uniforme con hoteles repartidos al azar. Son cinco ambientes bastante distintos metidos en muy pocos kilómetros, con playas de carácter opuesto, con horarios de sol distintos, con niveles de ruido nocturno que no se parecen en nada y — esto es lo que casi nadie cuenta y lo que más viajes condiciona — con zonas llanas y zonas en cuesta. En esta guía vamos barrio por barrio: cómo es el ambiente real, a quién le encaja y a quién no, cómo es la playa, si hay pendiente, qué se come y cómo se sale, y cómo se mueve uno sin coche. Después entramos en las dudas que nos llegan cada semana: Levante o Poniente, primera o segunda línea, cómo llegar desde el aeropuerto de Alicante y por qué esta ciudad es de las poquísimas de la costa española que funciona igual de bien en enero que en agosto.

Entender Benidorm en dos minutos

La forma de la ciudad explica casi todo lo demás, así que empecemos por ahí. Benidorm son dos grandes playas separadas por un promontorio. A un lado, mirando hacia el este, la playa de Levante, de unos dos kilómetros. Al otro, mirando al suroeste, la playa de Poniente, más larga, alrededor de tres kilómetros. En medio, el peñón sobre el que se levanta el casco antiguo, rematado por el mirador del Balcón del Mediterráneo, con una cala pequeña y resguardada a sus pies.

Todo el frente marítimo está unido por paseo, sin interrupciones ni carreteras que cruzar, y esa es la mejor noticia del destino: de un extremo a otro se va andando en poco más de una hora, por terreno llano y con sombra a ratos. Significa que equivocarse de zona en Benidorm no arruina unas vacaciones como sí puede pasar en una costa de urbanizaciones dispersas. Pero significa también algo que conviene no perder de vista: acertar te ahorra hacer ese paseo cuatro veces al día con el flotador a cuestas.

El otro elemento del mapa es la montaña. Benidorm está encajado entre el mar y un anfiteatro de sierras, y en el extremo noreste, donde termina Levante, el terreno empieza a subir hacia la Sierra Helada. Ese punto tiene nombre — el Rincón de Loix — y es donde la ciudad deja de ser plana. Guárdate el dato, porque volveremos a él con detalle: es el factor que más veces convierte un hotel barato en un hotel caro medido en piernas.

Playa de Levante: la zona de más movimiento

Levante es el Benidorm de las fotos y el que la mayoría tiene en la cabeza cuando piensa en esta ciudad. El ambiente es de ciudad grande volcada al mar: paseo ancho lleno a todas horas, terrazas una detrás de otra, música que sale de los locales, heladerías con cola a las once de la noche, gente paseando en chanclas a medianoche como si fueran las siete de la tarde. No es solo el verano: en Levante hay movimiento casi todo el año, que es una rareza absoluta en la costa española.

La playa es de arena fina, ancha y con una pendiente muy suave que hace que el agua gane profundidad poco a poco. Está muy equipada — servicios, duchas, vigilancia en temporada, alquiler de hamacas — y esa es a la vez su virtud y su límite: en julio y agosto tendrás todo a mano, pero también tendrás vecinos. Si tu idea de la playa incluye la palabra soledad, esta no es tu zona ni en broma.

¿Hay cuesta? En el tramo bajo, el que está pegado al paseo y al casco antiguo, prácticamente no: es llano y se camina de maravilla. La pendiente aparece conforme te alejas del mar hacia el interior y, sobre todo, conforme avanzas hacia el extremo noreste. Un hotel en Levante a dos o tres calles del paseo suele estar en llano; uno a seis o siete calles ya empieza a tener una subida de vuelta. No es dramática, pero existe.

Para comer y para salir, es la zona con más oferta de la ciudad y también la más internacional: desde freidurías y arrocerías hasta cocina de medio mundo, mucha carta en varios idiomas y horarios larguísimos. Salir de noche es literalmente bajar al paseo. En verano hay ambiente hasta tarde y el ruido llega a las plantas bajas y medias de los edificios que dan a las calles de bares; en las plantas altas y en las traseras se duerme bastante mejor. Es un detalle que conviene preguntar antes de reservar.

A quién le encaja: parejas que quieren ambiente, grupos de amigos, familias con adolescentes que agradecen poder bajar solos a dar una vuelta, y cualquiera que valore no tener que coger nada para cenar fuera. A quién no: quien viaja a descansar en silencio, quien tiene el sueño ligero y quien va con un bebé que duerme la siesta con la ventana abierta. Para ese perfil, la solución no es renunciar a Benidorm: es cruzar el promontorio.

Playa de Poniente: tranquila, ancha y residencial

Poniente es la otra cara de la misma ciudad, y quien la conoce suele defenderla con bastante pasión. El ambiente es residencial: más vecinos que turistas de semana, más gente de estancia larga, supermercados de barrio, panaderías, farmacias y una vida cotidiana que no desaparece en octubre. El paseo marítimo es moderno, de trazado ondulado, muy ancho, con zonas de sombra y bancos, y es una gozada para caminar de verdad, no solo para ir del hotel a la toalla.

La playa es más larga que la de Levante y, en buena parte de su recorrido, más ancha. Eso se traduce en lo único que importa en agosto: más metros por toalla. Entrada suave, arena fina y, a medida que te alejas del centro hacia el suroeste, tramos claramente más despejados. Es la playa donde las familias de la zona ponen la sombrilla, y esa suele ser la mejor señal que existe.

¿Hay cuesta? Es la zona más llana de Benidorm, y para muchas familias ese es el argumento definitivo. Se puede llegar del hotel a la orilla empujando un carrito sin una sola pendiente reseñable. Si viajas con un bebé, con un familiar mayor o con alguien con movilidad reducida, empieza a mirar aquí antes que en ningún otro sitio. Lo que sí crece un poco es la distancia: Poniente es larga, y estar en Poniente puede significar estar a diez minutos del centro o a treinta y cinco.

Para comer, la oferta es menos densa y menos escaparate que en Levante, pero tiene una ventaja evidente: hay más sitios pensados para quien vive allí, con menús del día, arroces de fin de semana y precios de barrio. Para salir de noche, en cambio, Poniente es discreta. Si tu plan incluye copas hasta tarde, tendrás que desplazarte al centro o a Levante, cosa que se hace andando por el paseo si estás en la parte cercana al casco antiguo, y que ya pide autobús o taxi si estás en el extremo opuesto.

A quién le encaja: familias con niños pequeños, viajeros mayores, estancias largas, gente que repite todos los años en la misma zona y quien quiere Benidorm sin el volumen de Benidorm. A quién no: a quien viene buscando precisamente el jaleo, y a quien va a estar solo tres días y quiere tenerlo todo a cincuenta metros. Si te interesa este perfil más tranquilo pero con la Costa Blanca entera delante, en nuestra guía de la Costa Blanca en familia comparamos Benidorm con el resto de la provincia.

Casco antiguo y Balcón del Mediterráneo: el pueblo que sigue ahí

Esta es la zona que desmonta el tópico. Entre las dos playas, sobre el promontorio, sigue existiendo el Benidorm de antes de los rascacielos: calles estrechas, casas bajas encaladas, plazas con niños jugando, un mercado de abastos, la iglesia en lo alto y el mirador del Balcón del Mediterráneo, con su balaustrada blanca asomada al mar, que es el punto donde se hace la foto obligatoria de la ciudad.

El ambiente es el de un casco histórico costero de verdad: tapeo, bodegas, arroces, bares donde se pide en la barra y se paga al final, y una vida diurna muy distinta a la del paseo. Es la zona que más gusta a quien viene con la sospecha de que Benidorm no le va a gustar, y la que más veces le hace cambiar de opinión.

La playa aquí es doble y a la vez ninguna: tienes las dos grandes a un paso, una a cada lado, y además la cala pequeña que se abre justo bajo el promontorio, más recogida, con menos gente y con encanto propio. Poder decidir cada mañana si hoy toca sol de mañana o sol de tarde, sin coger nada, es un lujo que solo da esta zona.

¿Hay cuesta? Sí, y hay que decirlo. El casco antiguo está sobre un promontorio: hay rampas, hay escaleras y hay tramos empedrados. Son distancias cortas, nada que ver con la subida del Rincón de Loix, pero con carrito de bebé o con una maleta grande resultan incómodas. Aquí la cuesta no es un problema de resistencia, es un problema de ruedas.

A quién le encaja: parejas, escapadas cortas, viajeros a los que les importa más comer bien que tener piscina, y gente que quiere caminar poco y ver mucho. Es, probablemente, la mejor base de la ciudad para una escapada de fin de semana. A quién no: a familias con carrito, a quien busca hotel grande con instalaciones — aquí hay bastante menos plaza hotelera y de otro perfil — y a quien necesita aparcar el coche cerca todos los días.

Rincón de Loix: mucha plaza hotelera y la cuesta que nadie te cuenta

El Rincón de Loix ocupa el extremo noreste de la playa de Levante, ya al pie de la Sierra Helada, y es una de las mayores concentraciones de plazas hoteleras de toda España. Es donde están muchos de los grandes hoteles de la ciudad, muchos de los que trabajan con todo incluido y buena parte de los que están más preparados para familias. También es la zona donde tradicionalmente se ha asentado el ambiente británico, con calles enteras de bares con espectáculo, karaoke y televisión con deporte a todas horas: si eso te divierte, es un plan estupendo, y si no, conviene saber en qué calle estás durmiendo.

La playa es el tramo final de Levante, con la misma arena y la misma calidad, algo menos concurrido que el centro y con la mole de la Sierra Helada cerrando el fondo, que es una estampa preciosa. Hasta aquí, todo bien.

La cuesta del Rincón de Loix: dilo en voz alta antes de reservar

Aquí va el aviso más importante de todo el artículo, y lo damos sin rodeos porque es lo que más veces nos cuentan al volver. El Rincón de Loix tiene una parte alta, y subir a esa parte alta es una subida seria. No es un repecho: son calles con pendiente sostenida que trepan desde el nivel del mar hacia la montaña. Hay hoteles situados en alto desde los que se baja a la playa estupendamente y se sube fatal, y esa asimetría es exactamente la trampa: el primer día bajas encantado, cuesta abajo, en diez minutos. La vuelta, a las tres de la tarde, con el sol de cara, con la nevera, la sombrilla y un niño que ya no quiere andar, es otra historia.

Con niños pequeños o carrito, esa subida se paga dos veces al día y acaba decidiendo cuántas veces vais a la playa. Con personas mayores o con problemas de rodilla, cadera o corazón, puede convertir el hotel en una jaula: gente que acaba no bajando al mar en toda la semana porque le da pereza la vuelta. Con maletas grandes, la llegada y la salida son un pequeño calvario si no llegas en taxi hasta la puerta.

Y ahora lo justo: no toda la zona está en alto. La parte baja del Rincón de Loix, la pegada al paseo, es llana y cómoda. Y para quien camina bien, la parte alta tiene compensaciones reales: vistas mejores, más tranquilidad por la noche y relación calidad-precio con frecuencia superior. La regla no es evitar el Rincón de Loix, es saber en qué cota está el hotel antes de pagar. La pregunta exacta, para copiar y pegar, está en la lista del final.

Para comer y para salir, la zona tiene de todo y a precios generalmente contenidos, con mucha oferta orientada al cliente extranjero de estancia larga y con bastantes locales con espectáculo nocturno. La cena suele resolverse dentro del hotel en los establecimientos con todo incluido, que aquí abundan.

A quién le encaja: familias que quieren hotel con instalaciones, animación y régimen amplio, y viajeros que caminan bien y prefieren pagar menos por dormir un poco más arriba. Si tu prioridad son las piscinas y los toboganes del propio hotel, echa un ojo a nuestra guía de hoteles con toboganes en el Levante. A quién no: a quien vaya con carrito, con abuelos o con cualquiera que no lleve bien las pendientes, salvo que confirméis por escrito que el hotel está en la parte baja y llana. Ese caso concreto lo tratamos también en vacaciones con abuelos y niños.

La Cala de Finestrat: al lado y a otro ritmo

Justo después de donde termina Poniente, y ya en término municipal de Finestrat, se abre una cala pequeña con su propio paseo y su propio carácter. Técnicamente no es Benidorm; en la práctica está pegada, y mucha gente que dice que veranea en Benidorm veranea en realidad aquí.

El ambiente es notablemente más tranquilo: menos altura en la edificación, menos densidad, un paseo corto con restaurantes mirando al agua y una sensación de pueblo playero que en el centro de Benidorm ya no existe. La playa es bastante más pequeña que las dos grandes y está resguardada entre puntas rocosas, lo que la hace agradable con niños pero también hace que en pleno agosto se llene pronto: aquí sí hay que madrugar para coger sitio.

¿Hay cuesta? El paseo es llano, pero el entorno está en ladera y hay calles con pendiente según dónde caiga el alojamiento. Es una zona intermedia en este aspecto: ni la comodidad total de Poniente ni el problema del Loix alto.

El argumento diferencial de esta zona es que tiene una gran superficie comercial a muy poca distancia, con tiendas, restauración y cines. Suena poco vacacional hasta el día que llueve, hasta la tarde en que aprieta demasiado el calor o hasta el momento en que un adolescente decide que ya ha tenido bastante playa. Entonces vale oro. A quién le encaja: familias que quieren calma con Benidorm a diez minutos, y quien prefiere cenar sin multitudes. A quién no: a quien venga por el ambiente y el paseo largo, porque aquí estás claramente descentrado.

Levante o Poniente: la comparación directa

Esta es la duda real de casi todo el mundo, así que vamos a resolverla sin diplomacia. La pregunta útil no es cuál es mejor, sino a qué hora vives tus vacaciones y cuánto ruido aguantas de noche. Con esas dos respuestas, la zona se elige sola:

CriterioLevantePoniente
AmbienteMuy animado, terrazas y paseo lleno hasta tardeResidencial y tranquilo, vida de barrio
PlayaUnos 2 km, muy equipada, más concurridaUnos 3 km, más ancha, más metros por toalla
SolDe lleno por la mañanaDe lleno por la tarde, con la puesta de sol de frente
Ruido de nocheAlto en las calles de bares; menor en plantas altas y traserasBajo
CuestasLlano junto al paseo; sube hacia el interior y hacia el Rincón de LoixLa zona más llana de la ciudad
Comer y salirMáxima oferta, horarios amplios, muy internacionalMenos oferta y más de barrio; poca vida nocturna
Encaja conParejas, grupos, familias con adolescentes, estancias cortasNiños pequeños, viajeros mayores, estancias largas

Un apunte que se nos pide mucho: si vais un grupo con gustos enfrentados — unos quieren jaleo y otros quieren dormir —, la solución elegante no es ninguna de las dos playas, es la franja central, en torno al casco antiguo, desde donde se llega andando a las dos en pocos minutos. Se paga un poco más y se discute bastante menos.

La orientación y el sol: por qué esto decide más de lo que crees

Es el detalle más práctico y el que menos gente mira. Las dos playas de Benidorm no miran al mismo sitio, y sus nombres lo dicen todo: Levante mira al este, por donde sale el sol, y Poniente mira al suroeste, por donde se pone.

En la práctica, eso significa que en Levante el sol entra pronto y de lleno por la mañana, la arena se calienta antes y la playa está espléndida a primera hora; a última hora de la tarde el sol ya va cayendo por detrás de la ciudad y el tramo pierde luz directa antes. En Poniente pasa lo contrario: la mañana es más suave y por la tarde el sol da de frente, con la puesta de sol sobre el mar como remate. Si te gusta cenar viendo el atardecer desde la propia playa, Poniente es la respuesta y no hay discusión.

¿A quién le conviene cada cosa? A las familias con niños pequeños, normalmente Levante: el plan natural con críos es playa de nueve a una y siesta después de comer, y ese horario coincide exactamente con la mejor luz de Levante. A quien madruga poco, a quien trabaja por la mañana o a quien simplemente disfruta la playa de cuatro a ocho, Poniente. Y a quien le castiga el calor, Levante otra vez, porque en pleno agosto las tardes de sol directo de frente son duras. Es una tontería de detalle que cambia por completo cómo se siente el mismo viaje.

Primera línea o segunda línea: cuánto cuesta cruzar la calle

En Benidorm, la diferencia de precio entre estar en el paseo y estar una calle detrás es de las más marcadas de la costa española. Y como la ciudad es densa y llana en su parte central, esa segunda línea muchas veces está a dos o tres minutos andando, por acera plana, sin cruzar ninguna carretera de verdad. Dicho de otro modo: es probablemente la decisión con mejor relación coste-beneficio de todo el viaje.

Cuándo compensa de verdad la primera línea, en nuestra experiencia, son tres casos y no más. El primero, con bebés y niños de menos de tres años, cuando subes y bajas tres o cuatro veces al día a por el biberón, el bañador olvidado o la siesta. El segundo, con personas mayores o con movilidad reducida, donde cada metro cuenta el doble. Y el tercero, cuando la vista al mar es parte de por qué viajas: si vas a pasar la mitad del viaje en la terraza mirando el Mediterráneo, eso no es un capricho, es el producto que estás comprando.

Y ahora la letra pequeña de este destino concreto: segunda línea llana vence a primera línea en cuesta, siempre. Un hotel anunciado a cuatrocientos metros de la playa en el Rincón de Loix alto puede costarte más esfuerzo que uno a ochocientos metros en Poniente. Los anuncios miden en metros sobre un plano, y un plano no tiene desniveles. Tú caminas en pendiente, con calor y cargado.

El otro matiz importante es que primera línea no equivale a vista al mar. Un hotel puede estar en el paseo y asignarte una habitación interior o lateral. Si la vista te importa, tiene que constar en la reserva, y aun así conviene confirmar qué tipo exacto de habitación entra en el precio. Lo desarrollamos con más ejemplos en qué significa realmente primera línea de playa.

Sin coche: llegar desde Alicante y moverse por la ciudad

Benidorm es uno de los pocos destinos de playa españoles donde el coche sobra de verdad, y no como consuelo: como ventaja. La ciudad es compacta, todo el frente marítimo se recorre a pie y el transporte público funciona los doce meses del año.

Desde el aeropuerto de Alicante-Elche hay autobús directo hasta la estación de autobuses de Benidorm, que es la opción más cómoda y la que usamos por defecto cuando montamos el viaje. El trayecto por carretera ronda la hora, según tráfico. La alternativa es entrar primero a Alicante y coger el tranvía que une la ciudad con Benidorm siguiendo la costa, un viaje bonito pero más largo y con un transbordo por medio. Con maletas y niños, el autobús directo gana casi siempre.

Un aviso que agradece todo el mundo: la estación de autobuses de Benidorm no está en el centro ni pegada a las playas. Está en la parte alta de la ciudad, así que del final del trayecto al hotel te queda un autobús urbano o un taxi. No es nada grave, pero conviene saberlo antes de bajarte con tres maletas pensando que ya has llegado. Si llegas de noche o vas con niños pequeños, el taxi de ese último tramo es dinero bien gastado.

Dentro de la ciudad, hay líneas urbanas que recorren las dos playas y suben a las zonas altas — incluido el Rincón de Loix —, hay taxis a cualquier hora y hay paradas de autobús a poca distancia de casi cualquier hotel. También hay servicios estacionales que conectan con los parques de ocio, con horarios que cambian según la temporada, así que ese dato conviene confirmarlo para tus fechas y no darlo por hecho.

El tranvía tiene además un uso turístico que mucha gente no aprovecha: desde Benidorm sigue hacia el norte por la costa, lo que permite hacer excursiones de un día a pueblos costeros sin alquilar nada. Si te tienta esa idea, en nuestra guía de Dénia, Jávea y Calpe contamos qué se puede ver por ahí, y en Alicante con niños desarrollamos el plan de un día en la capital.

Los parques de ocio: cómo se llega desde cada zona

Benidorm y su entorno concentran una oferta de parques de ocio que no tiene ningún otro punto de la costa mediterránea española: un parque temático grande, un parque acuático, un parque de fauna marina y un parque de naturaleza con su propia zona de agua. Y aquí es donde la zona en la que duermas vuelve a importar, porque no están todos en el mismo sitio.

Los que están arriba, en la ladera de la Sierra Helada, quedan justo encima del Rincón de Loix. Desde esa zona son los más accesibles de todos, pero recuerda la palabra clave del artículo: encima. Se llega andando, sí, y se llega subiendo. Con niños y una mochila de playa, ese paseo de ida es un calentamiento que conviene no menospreciar; a la vuelta, en cambio, es todo cuesta abajo y se agradece.

Los que están al otro lado, tierra adentro, quedan fuera de la trama urbana y ahí ya no hay debate: se va en autobús, en el servicio del propio parque cuando está operativo o en taxi, desde cualquier zona de la ciudad. Desde Poniente y desde la Cala de Finestrat el acceso por carretera es cómodo; desde Levante y el casco antiguo, también, aunque el trayecto es algo más largo.

Nuestra recomendación práctica es no elegir zona por los parques, porque en una ciudad tan pequeña la diferencia son quince minutos, y sí reservar entradas y comprobar calendarios antes de viajar: varios de estos parques no abren todo el año, y hay semanas de temporada baja en que alguno permanece cerrado. Si viajas con niños y quieres el análisis completo de qué parque merece la pena a cada edad, está todo en nuestra guía de Benidorm con niños.

Cuándo ir: el destino de playa español que no cierra

Aquí está la gran rareza de Benidorm. En la mayoría de destinos costeros españoles, entre noviembre y marzo media ciudad echa la persiana: hoteles cerrados, chiringuitos tapiados, restaurantes con horario reducido y esa sensación de pueblo fantasma que arruina cualquier escapada de invierno. En Benidorm eso no pasa. La ciudad mantiene abierto prácticamente todo el año: hoteles, restaurantes, comercio, mercadillos, espectáculos y transporte.

Hay dos motivos. Uno geográfico: el anfiteatro de sierras que rodea la ciudad la resguarda y hace que los inviernos sean notablemente suaves, con muchos días de sol y de terraza al mediodía. Y otro de mercado: Benidorm tiene un público fiel de estancias largas — españoles y europeos que pasan semanas o meses aquí, y programas de viajes para mayores — que sostiene la temporada baja y mantiene la ciudad viva.

Conviene ser honestos sobre qué es un invierno aquí: no es un invierno de playa. Es sol, paseo largo, mercadillo, comer fuera, alguna excursión y una ciudad tranquila con gente en la calle. Bañarse en enero es cosa de valientes. Pero para quien quiere escapar del frío sin coger un vuelo de siete horas, es una de las pocas opciones peninsulares donde en enero sigue habiendo ciudad de verdad. Ese perfil de viaje lo tratamos en viajes para mayores en todo incluido y en escapadas de puente con sol.

Por temporadas, y a efectos de elegir zona: en julio y agosto la diferencia entre Levante y Poniente se nota al máximo, tanto en ruido como en espacio en la arena, así que ahí el criterio de esta guía es más importante que nunca. En mayo, junio, septiembre y octubre, que es cuando este destino da su mejor versión, Levante pierde parte de su intensidad y se vuelve cómodo incluso para quien buscaba tranquilidad. Y en invierno, el criterio cambia por completo: manda la orientación al sol y manda, sobre todo, no dormir en cuesta. Si estás comparando costas para el mismo viaje, en costa andaluza o Levante con niños ponemos las dos opciones una al lado de la otra.

Las preguntas antes de reservar en Benidorm (para copiar y pegar)

Estas no son las preguntas genéricas de cualquier hotel — esas están en qué preguntar antes de reservar un hotel —, son las que hay que hacer en esta ciudad concreta, porque responden a los tres problemas que aquí se repiten: la cuesta, la distancia real y el tipo de ambiente del hotel.

  • ¿El hotel está en zona llana o hay que subir cuesta para volver de la playa? Y si hay cuesta, ¿cómo de larga y de empinada es? Esta es la pregunta número uno y la que menos gente hace.
  • ¿Cuántos minutos andando hay hasta la orilla, no hasta el paseo? No es lo mismo: entre el paseo y el agua puede haber otros cien metros de arena.
  • ¿Ese trayecto es plano y se puede hacer con carrito o con silla de ruedas sin escaleras ni rampas fuertes?
  • ¿El hotel es de ambiente tranquilo o de animación hasta tarde? En Benidorm conviven los dos modelos puerta con puerta y la diferencia es abismal si vas con un bebé.
  • ¿En qué calle da la habitación y hay bares o locales de música justo debajo? Pregunta también si se puede solicitar planta alta o fachada trasera.
  • ¿La habitación tiene vista al mar de verdad o es lateral o interior, y eso está garantizado en la reserva o depende de la asignación al llegar?
  • ¿Qué zona es exactamente: Levante bajo, Rincón de Loix, Poniente centro, Poniente extremo o Cala de Finestrat? El nombre comercial de la zona en la ficha suele ser más generoso que la realidad.
  • ¿Qué hay abierto en mis fechas? Sobre todo si viajas en invierno o en temporada baja: parques, piscina exterior, terrazas y servicios del hotel pueden tener calendario propio.

Si alguna respuesta llega con un está muy cerquita de la playa sin minutos ni metros, insiste. En Benidorm, «cerquita» ha significado históricamente cualquier cosa entre cincuenta metros llanos y setecientos metros cuesta arriba.

Preguntas frecuentes

¿Es mejor alojarse en la playa de Levante o en la de Poniente?

Depende de a qué hora vives tus vacaciones. Levante es la zona con más movimiento: paseo animado hasta tarde, terrazas, mucha oferta de bares y restaurantes pegada a la arena y todo abierto casi a cualquier hora. Poniente es más ancha, más tranquila, más residencial y más de gente que se queda muchos días o incluso meses, con un paseo moderno y menos ruido nocturno. Si viajas con adolescentes, en pareja buscando ambiente o quieres salir a cenar y volver andando a las doce de la noche, Levante. Si viajas con niños pequeños, con gente mayor o simplemente quieres dormir con la ventana abierta, Poniente. Y hay un matiz importante que casi nadie mira: Levante recibe el sol de lleno por la mañana y Poniente por la tarde, así que la elección también depende de a qué hora te gusta bajar a la playa.

¿Qué es la cuesta del Rincón de Loix y por qué importa tanto?

El Rincón de Loix es el extremo noreste de Benidorm, al pie de la Sierra Helada, y ahí la ciudad deja de ser plana: las calles suben hacia la montaña y hay hoteles situados en alto desde los que se baja a la playa estupendamente y se sube fatal. No es una pendiente simbólica, es una subida real, con el sol de frente a media tarde y con el cansancio del día encima. A quien viaja en pareja y camina bien le da igual, e incluso le compensa por las vistas y por el precio. A quien va con niños pequeños, con carrito, con una maleta, con problemas de rodilla o con abuelos, le puede condicionar el viaje entero. Es el dato que más veces se descubre al llegar y el que más conviene preguntar antes.

¿Se puede pasar unas vacaciones en Benidorm sin coche?

Sí, y es uno de los grandes argumentos de este destino. Benidorm es compacto y llano en casi toda su extensión, el paseo marítimo une las dos playas de punta a punta y se recorre entero andando en poco más de una hora sin ninguna dificultad. Hay autobús directo desde el aeropuerto de Alicante-Elche hasta la estación de autobuses de Benidorm, hay tranvía que conecta Alicante con Benidorm y sigue hacia el norte de la Costa Blanca, hay líneas urbanas que suben a las zonas altas y hay taxis a cualquier hora. Ten en cuenta un detalle: la estación de autobuses no está en el centro ni pegada a la playa, así que del final del viaje al hotel te tocará un urbano o un taxi. Con maletas y niños, ese último tramo conviene tenerlo pensado.

¿Merece la pena pagar primera línea de playa en Benidorm?

Depende mucho de la zona y de con quién viajes. En Benidorm cruzar la calle suele suponer una diferencia de precio notable, y la segunda línea muchas veces está a dos o tres minutos andando por terreno llano, lo cual la convierte en una de las decisiones con mejor relación coste-beneficio de este destino concreto. La primera línea compensa de verdad en tres casos: con bebés y niños muy pequeños, cuando subes y bajas cuatro veces al día; con personas mayores o con movilidad reducida; y cuando la vista al mar es una parte importante de por qué viajas. En el resto de casos, la segunda línea de una zona llana rinde mucho más que la primera línea de una zona en cuesta. Lo importante no es el número de línea, es cuántos minutos reales hay hasta la orilla y si esos minutos son planos.

¿Cómo es el casco antiguo de Benidorm para alojarse?

El casco antiguo ocupa el promontorio que separa las dos playas, coronado por el mirador del Balcón del Mediterráneo, y es la parte que más sorprende a quien llega con la idea de que Benidorm es solo rascacielos. Son calles estrechas, mercado, tascas, tapeo de toda la vida y ambiente de pueblo costero, con la ventaja enorme de tener las dos playas a un paso, una a cada lado. La contrapartida es doble: hay bastante menos plaza hotelera que en Levante o en Poniente, y el promontorio tiene desniveles y escaleras, así que no es la zona más cómoda con carrito. Para una pareja, para una escapada corta o para quien quiere comer bien y caminar poco, es probablemente la mejor base de la ciudad.

¿La Cala de Finestrat es Benidorm?

Administrativamente no: la Cala pertenece al municipio de Finestrat, aunque está pegada al extremo suroeste de Benidorm, justo después de la playa de Poniente. En la práctica funciona como una prolongación tranquila de la ciudad: una cala más pequeña y recogida, con menos edificación alta, ambiente mucho más calmado y una gran superficie comercial cerca, que es un argumento real cuando llueve, cuando aprieta el calor o cuando viajas con adolescentes. A cambio, estás más lejos del centro y del ambiente nocturno, y algunas calles del entorno tienen pendiente. Es una buena opción para quien quiere Benidorm cerca pero no quiere dormir dentro de Benidorm.

¿Benidorm funciona en invierno?

Sí, y eso lo hace raro entre los destinos de playa españoles. Aquí no cierra prácticamente nada: la ciudad mantiene hoteles, restaurantes, comercio y espectáculos abiertos los doce meses, en parte porque la sierra la resguarda y los inviernos son suaves, y en parte porque tiene un público fiel de estancias largas y de programas de viajes para mayores que llenan la temporada baja. Un invierno en Benidorm no es un invierno de playa, ojo: es sol, paseo, terraza al mediodía, mercadillo y vida en la calle, con baños solo para los más valientes. Para quien busca escapar del frío sin coger un vuelo largo, es de las pocas ciudades de la costa española donde en enero sigue habiendo ciudad.

¿Qué zona de Benidorm es mejor con niños pequeños?

Como norma general, Poniente y la parte llana y baja de Levante. Con niños pequeños las tres variables que mandan son la distancia real a la orilla, que el camino sea llano y que la habitación esté en una zona donde se pueda dormir. Poniente cumple las tres con holgura: playa muy ancha, paseo cómodo, entorno más residencial y menos ruido nocturno. Levante bajo también funciona bien y añade tenerlo todo a mano. La zona alta del Rincón de Loix concentra mucha plaza hotelera familiar y muy buenas instalaciones, pero conviene mirar con lupa la pendiente antes de reservar: con carrito, la cuesta se paga dos veces al día. Si te interesa el enfoque completo de qué hacer con niños en la ciudad, lo desarrollamos en nuestra guía específica de Benidorm con niños.

¿No sabes en qué zona de Benidorm reservar?

Cuéntanos con quién viajas, qué fechas y si hay carrito, abuelos o alguien que no lleve bien las cuestas. Te decimos la zona que encaja y te confirmamos por escrito la distancia real a la playa y si el hotel está en llano antes de que reserves nada.

Escríbenos por WhatsApp

Y si quieres ver de un vistazo el destino completo — playas, temporadas y tipos de hotel —, tienes la ficha en nuestra página de Benidorm, y todas las opciones con precio y disponibilidad reales en el buscador de hoteles.

Más guías que te pueden servir