Guía de destinos
Alicante con niños: guía familiar honesta de la ciudad
Por Viajes Santa Mona
Mucha gente pasa por Alicante camino de otro sitio: el aeropuerto, un hotel de la costa, un apartamento más al norte o más al sur. Y se pierde una de las ciudades más agradecidas de España para visitar en familia. Alicante es pequeña, llana junto al mar, luminosa y sorprendentemente fácil de patear con niños: tiene playa urbana a la que se baja andando desde el centro, un castillo enorme sobre un monte al que se sube en un ascensor excavado dentro de la roca, un paseo marítimo de mosaico ondulado que parece diseñado para correr, un museo arqueológico que engancha a los peques y una segunda playa mucho más amplia a pocos minutos en tranvía. En esta guía te contamos qué ver, qué comer, cómo moverte sin coche y cuándo ir, sin idealizar nada: también hablaremos de las cuestas del casco antiguo, del calor de agosto y del ruido de las mascletás, porque viajar con críos va de eso, de saber a qué atenerse.
En esta guía
- Por qué Alicante funciona tan bien con niños
- El Castillo de Santa Bárbara y el ascensor dentro del monte
- La Explanada de España y el paseo del puerto
- El barrio de Santa Cruz: casas de colores y flores
- La playa del Postiguet, la playa de andar
- La playa de San Juan y el tranvía TRAM
- El MARQ y el Museo de Hogueras
- Las Hogueras de San Juan en junio
- Excursión de día a la isla de Tabarca
- Qué comer en Alicante en familia
- Cómo llegar y cuándo ir
- Dónde alojarse y viajar con bebés y carritos
Por qué Alicante funciona tan bien con niños
Hay ciudades preciosas que con niños se hacen cuesta arriba: mucha distancia entre puntos de interés, transporte complicado, poco sitio donde soltar energía. Alicante es justo lo contrario. La ciudad se organiza en una franja estrecha entre el mar y el monte, de modo que casi todo lo que quieres ver está a un paseo llano del centro. Puedes desayunar en el casco urbano, bajar andando a la playa, subir al castillo por la tarde y volver a cenar al puerto sin haberte subido a un coche en todo el día. Con críos, eso no es un detalle: es la diferencia entre unas vacaciones relajadas y una sucesión de traslados.
A eso se suma el clima. Alicante disfruta de un tiempo suave durante buena parte del año, con muchísimos días de sol y temperaturas amables incluso fuera del verano, lo que convierte la ciudad en un destino de escapada larga, no solo de julio y agosto. Y luego está la escala emocional: hay pocas ciudades donde un niño pueda meterse dentro de una montaña en ascensor y salir en un castillo con vistas de trescientos sesenta grados. Ese tipo de recuerdos son los que se cuentan al volver al colegio.
Conviene decir también lo que Alicante no es. No es un destino de calas vírgenes ni de naturaleza salvaje: sus playas urbanas son cómodas y con servicios, pero están dentro de la ciudad y en verano se llenan. Tampoco es un parque de atracciones. Es una ciudad mediterránea de verdad, con su ritmo, sus terrazas y su vida de calle, y precisamente por eso funciona: los niños se adaptan bien a los sitios donde hay cosas que mirar en cada esquina.
El Castillo de Santa Bárbara y el ascensor dentro del monte
Si solo puedes hacer un plan en Alicante con niños, que sea este. El Castillo de Santa Bárbara corona el monte Benacantil, la mole rocosa que domina toda la ciudad y que se ve desde prácticamente cualquier punto del frente marítimo. Es una de las fortalezas más grandes de España, con siglos de historia encima, murallas, baluartes, patios, explanadas, aljibes y recovecos por los que un niño puede corretear imaginando batallas. Para los mayores es historia; para los peques es, sencillamente, un castillo enorme donde explorar. Las dos cosas encajan sin fricción.
Pero la joya del plan es cómo se sube. Existe un ascensor excavado en el interior de la roca cuya entrada está al pie del monte, junto a la carretera que bordea la playa del Postiguet, justo enfrente del mar. Se entra por un túnel horizontal perforado en la montaña, se camina unos metros por dentro de la piedra y se sube en ascensor hasta arriba, saliendo ya en la zona alta del recinto. A los niños les parece un pasadizo secreto y suele ser una de las cosas que más recuerdan del viaje. Además, resuelve de un plumazo el problema logístico: te ahorra la subida a pie bajo el sol.
Arriba, las vistas son el otro gran argumento. Desde las distintas terrazas y baluartes se ve la ciudad entera a tus pies, el puerto con sus barcos, la curva de la playa del Postiguet, la línea de costa perdiéndose hacia el norte y el mar abierto de frente. Es una panorámica que compensa cualquier esfuerzo y un sitio estupendo para que los peques identifiquen desde arriba los lugares por los que han pasado abajo. Un consejo práctico: el recinto es grande y hay poca sombra, así que conviene llevar agua, gorra y crema, y evitar las horas centrales en verano. El atardecer es, con diferencia, el mejor momento. Y consulta los horarios actuales del ascensor y del castillo antes de subir, porque varían según la época del año.
La Explanada de España y el paseo del puerto
La Explanada de España es la postal de Alicante y, a la vez, uno de los mejores sitios de la ciudad para pasear con niños. Es un paseo ancho, llano y flanqueado por palmeras que discurre paralelo al puerto, y su seña de identidad es el suelo: un enorme mosaico de teselas rojas, blancas y negras dispuestas en ondas que recorren todo el paseo. El efecto óptico es tan marcado que parece que el suelo se mueve, y es una de esas cosas que a los niños les fascinan sin necesidad de explicarles nada. Ellos van saltando de onda en onda mientras tú caminas tranquilamente.
El paseo está lleno de vida: terrazas, quioscos, puestos de artesanía en algunas franjas del día, sombra de palmeras y, con frecuencia, actuaciones callejeras o ambiente de familias paseando al atardecer. Es completamente peatonal y perfectamente llano, así que se recorre a gusto con carrito o con niños que aún caminan poco y se cansan rápido.
Justo al lado se abre el puerto, con su zona de paseo junto al agua, los amarres de embarcaciones, los yates y el trasiego de barcos que entran y salen. Ver barcos es un plan infravalorado con niños pequeños: se entretienen solos mucho más tiempo del que uno espera. La zona portuaria más cercana al centro está acondicionada para pasear, y es también de donde salen las embarcaciones hacia la isla de Tabarca. Un recorrido típico y muy agradecido consiste en enlazar la Explanada con el puerto y terminar en la playa del Postiguet, todo seguido y sin cruzar apenas tráfico.
El barrio de Santa Cruz: casas de colores y flores
Trepando por la ladera del Benacantil, entre el casco antiguo y el castillo, está el barrio de Santa Cruz, el rincón más fotogénico de Alicante. Es un laberinto de calles estrechas y empinadas con casas bajas encaladas y pintadas de colores, macetas de flores colgadas en las fachadas, rejas, escalinatas y rincones que aparecen al doblar cada esquina. Cada pocos metros se abre una vista sobre los tejados y el mar. Es un paseo corto pero muy agradecido, de esos que se recorren sin plan y sin mapa.
Con niños es un plan bonito, aunque hay que ser sincero: Santa Cruz está en cuesta y tiene escalones. Con carrito es directamente incómodo, así que si viajas con bebé, mochila portabebés. Con niños que caminan, funciona bien si te lo tomas como un juego —buscar las puertas más bonitas, contar macetas, descubrir gatos— y si evitas hacerlo a mediodía en verano, cuando el sol pega de lleno y la subida cansa. A cambio, es el sitio donde mejor se entiende cómo era la ciudad antigua y donde salen las mejores fotos del viaje.
Alrededor, el casco antiguo de Alicante conserva el ambiente de ciudad mediterránea de siempre, con plazas recogidas, edificios históricos y calles peatonales donde se come y se toma algo. Es una zona muy viva por la tarde y por la noche, y se combina de maravilla con la bajada posterior hacia la Explanada.
La playa del Postiguet, la playa de andar
La playa del Postiguet es la playa urbana de Alicante, y su gran virtud es una sola: está pegada al centro. Se llega andando desde la Explanada en unos minutos, al pie mismo del monte del castillo, y esa cercanía la convierte en un recurso constante durante la visita. ¿Los niños se han cansado de museos? Bajas a la playa. ¿Sobran dos horas antes de cenar? Bajas a la playa. ¿Hace calor a media mañana? Bajas a la playa. No hay que coger nada ni desplazarse a ningún sitio.
Es una playa de arena con servicios propios de playa de ciudad, paseo marítimo detrás, zonas de terrazas y ese ambiente urbano de gente que baja un rato y se vuelve. La estampa del castillo asomando sobre la arena es de las más reconocibles de la ciudad. Ahora bien, seamos honestos: no es una playa grande y en pleno verano se llena bastante, sobre todo en las horas centrales y los fines de semana. Si buscáis espacio, tranquilidad y montar el campamento familiar para todo el día con sombrilla y nevera, la opción es otra, y la vemos justo a continuación.
La playa de San Juan y el tranvía TRAM
A las afueras de la ciudad, hacia el norte, está la playa de San Juan, y es una liga distinta. Se trata de un arenal muy largo y muy ancho, de arena fina y entrada al mar suave, con un paseo marítimo detrás, oferta de restaurantes y servicios, y espacio de sobra incluso en temporada alta. Es la playa a la que van las familias a pasar el día completo: hay sitio para plantar la sombrilla sin pelear, para jugar a la pelota, para hacer castillos de arena sin que nadie te los pise y para que los niños corran a gusto.
Y lo mejor es que se llega sin coche. El tranvía TRAM conecta la ciudad con la zona de la playa de San Juan en pocos minutos, con paradas cómodas y trayectos frecuentes. Para una familia sin vehículo —o que ha llegado en avión o en tren y no quiere alquilar coche— esto es oro: permite alojarse en el centro y seguir teniendo una playa amplia a un paso. Además, montar en tranvía es, para los peques, parte de la diversión. Consulta horarios y tarifas actuales, y ten en cuenta que en verano los trayectos hacia la playa van más llenos a primera hora de la mañana.
El TRAM da además mucho juego para conocer la costa alrededor de Alicante, porque enlaza la ciudad con distintos puntos del litoral. Si estáis valorando la zona como destino completo de vacaciones, lo desarrollamos con más calma en nuestra guía de Costa Blanca para familias, y si os tira el plan más animado y con más oferta de ocio, tenemos también la guía de Benidorm con niños.
El MARQ y el Museo de Hogueras
Si hay un museo que merece hueco en un viaje familiar a Alicante, es el MARQ, el Museo Arqueológico Provincial. Y no por obligación cultural, sino porque está montado de una forma muy visual y muy didáctica: las salas recrean ambientes, hay recursos audiovisuales, escenografías y montajes que explican cómo se excava un yacimiento y cómo se vivía en cada época. Es de esos museos donde un niño no se queda mirando vitrinas en silencio, sino que pregunta cosas. Está considerado un museo de referencia por su planteamiento moderno, y con críos de edad escolar funciona especialmente bien.
El otro museo con encanto familiar es el Museo de Hogueras, dedicado a la gran fiesta de la ciudad. Allí se conservan los ninots indultados, es decir, las figuras que cada año se salvan del fuego por votación popular, además de trajes, carteles y material que explica cómo se construyen y se queman los monumentos. Para un niño es una forma inmejorable de entender la fiesta aunque no viaje en junio: ve de cerca figuras enormes y coloridas y comprende que todo eso, cada año, acaba ardiendo. Consulta horarios y condiciones de entrada actuales de ambos museos antes de ir, porque cambian con la temporada.
Las Hogueras de San Juan, la gran fiesta de junio
Las Hogueras de San Juan son la fiesta mayor de Alicante y están declaradas Fiesta de Interés Turístico Internacional. Se celebran en torno al 24 de junio, coincidiendo con el solsticio y la noche de San Juan, y transforman por completo la ciudad. Durante esos días se plantan por calles y plazas grandes monumentos artísticos hechos de figuras satíricas y coloridas, muchos de ellos de tamaño monumental, que compiten entre sí y que se pueden recorrer paseando de barrio en barrio como si fuera un museo al aire libre.
Los dos momentos más característicos son las mascletás, disparos de pirotecnia diurna concebidos para oírse y sentirse más que para verse, y la cremà, la quema de los monumentos que pone el punto final a la fiesta. A eso se suman desfiles, música, indumentaria tradicional, barracas y un ambiente de calle continuo. Es una experiencia potentísima y muy auténtica.
Con niños hay que dosificarla con cabeza. La parte más disfrutable en familia es pasear de día viendo las hogueras plantadas: es gratis, es espectacular visualmente y a los peques les encanta buscar las figuras más grandes o más graciosas. La parte delicada es el ruido: las mascletás son extremadamente sonoras y no son recomendables para bebés ni para niños sensibles al sonido; si vais, protección auditiva y distancia. La cremà, por su parte, implica multitudes, calor y fuego, así que conviene valorar bien la edad de los peques y buscar un sitio despejado. También hay que contar con que la ciudad está llena y con que el ritmo nocturno se dispara, algo que puede chocar con los horarios de una familia. Consulta el programa oficial actualizado de cada año antes de organizar los días.
Excursión de día a la isla de Tabarca
La isla de Tabarca es la excursión clásica desde Alicante y merece un día entero. Se llega en barco, con salidas desde el puerto de la ciudad y también desde otros puntos de la costa cercana, y la travesía ya es parte del plan: pocos niños se resisten al momento de subir a un barco y ver alejarse la ciudad y el castillo desde el mar.
Tabarca es pequeña, llana y prácticamente sin tráfico, lo que la hace muy cómoda de recorrer con críos: se camina, se ve el pequeño núcleo habitado con sus murallas y sus calles blancas, y se llega andando a las calas. Sus aguas están protegidas dentro de una reserva marina, lo que se traduce en un mar limpio y transparente y en abundante vida bajo la superficie. Por eso el plan estrella allí es el snorkel: con unas gafas y un tubo, los peques pueden ver peces a poca profundidad, y esa suele ser la escena que se queda grabada del viaje.
Ahora, la parte honesta. Es una excursión de día completo sujeta a horarios de barco: se va cuando sale el barco y se vuelve cuando vuelve, así que hay que planificar comidas y siestas en consecuencia. La isla tiene menos sombra y menos servicios que la ciudad, conviene llevar agua, comida, gorra y protección solar, y en días de mar movido la travesía puede resultar incómoda para quien se marea. Consulta horarios, condiciones y disponibilidad actuales de las navieras, que varían mucho según la época del año.
Qué comer en Alicante en familia
Alicante es tierra de arroces, y el más representativo de la ciudad es el arroz a banda: un arroz cocinado con caldo de pescado que se sirve sin apenas tropiezos, de sabor marino intenso y textura suelta. Es un plato que suele funcionar bien con niños precisamente porque no lleva sorpresas: no hay que pelear con espinas ni con cáscaras. Además, en toda la zona encontrarás otras variantes de arroz, algunas más caldosas y otras más secas, y es un buen tema de conversación para que los peques descubran que no todos los arroces son la misma paella.
El otro imprescindible es la coca, una masa fina horneada con distintos ingredientes por encima —verduras, atún, embutidos, según la versión— que se corta en porciones y se come con la mano. Es la merienda perfecta para una tarde de paseo y una apuesta segura incluso con los comedores más difíciles. Y para el dulce, la zona es tierra de turrón: Jijona, cuna del turrón blando, está muy cerca de Alicante, y encontrarás turrón y helados artesanos en la ciudad durante todo el año, no solo en Navidad. Un helado de turrón después de subir al castillo es un buen cierre de jornada.
En cuanto a horarios y ambiente, Alicante es una ciudad muy de terraza y de calle, con zonas de tapeo en el casco antiguo y restaurantes con vistas en el frente marítimo y en la zona de San Juan. Comer temprano, como hacen muchas familias, tiene la ventaja de encontrar sitio sin esperas.
Cómo llegar y cuándo ir
Llegar a Alicante es fácil desde casi cualquier punto de España, y esa es una de sus grandes bazas familiares. El aeropuerto de Alicante-Elche está muy cerca de la ciudad y es uno de los más activos del país, con conexiones nacionales e internacionales durante todo el año; el trayecto desde el avión hasta el hotel es corto, que es justo lo que necesitas con niños cansados. Por tren, el AVE enlaza Alicante con Madrid en pocas horas y deja en la propia ciudad, una opción muy cómoda para familias que prefieren evitar el avión o el coche. Y por carretera está bien comunicada con todo el Levante y el sureste.
Sobre cuándo ir, Alicante presume de clima suave casi todo el año, así que hay margen. La primavera y el otoño son la mejor combinación con niños: buen tiempo, temperaturas amables para subir al castillo o pasear por Santa Cruz, precios y afluencia más razonables, y en muchos días de septiembre e incluso octubre el mar sigue apetecible. El verano es la temporada de baño por excelencia y la ciudad está en plena ebullición, pero el sol de mediodía castiga y todo está más lleno: la fórmula que funciona es playa o piscina en las horas centrales y ciudad a primera hora o al atardecer. El invierno es suave y muy agradable para pasear, aunque el baño ya queda para los valientes. Y junio tiene un sello propio por las Hogueras, con todo lo bueno y todo lo intenso que eso implica.
Una vez allí, no necesitas coche. El centro se hace a pie, el TRAM resuelve la playa de San Juan y los desplazamientos por la costa, y el barco cubre la excursión a Tabarca. Si estáis pensando en unas vacaciones de playa en España con los peques y aún no tenéis claro el destino, en nuestra guía sobre viajar en familia a la playa en España comparamos zonas y estilos de viaje con bastante detalle.
Dónde alojarse y viajar con bebés y carritos
Para dormir hay básicamente tres caminos, y los tres son buenos según lo que busquéis. El primero es el centro y la zona del Postiguet: lo tienes todo a mano, sales del alojamiento y estás en la Explanada, en el casco antiguo o en la arena en cuestión de minutos, y no dependes de nada para moverte. Es la opción ideal si vais pocos días y queréis exprimir la ciudad. El segundo es la zona de la playa de San Juan: más ambiente de vacaciones de playa, arenal amplio delante y la ciudad a pocos minutos en tranvía. Es la mejor combinación si el objetivo principal son días largos de playa con visitas puntuales al centro.
El tercer camino es alojarse en un hotel de la Costa Blanca con servicios familiares y acercarse a Alicante a pasar el día. Muchas familias eligen esta fórmula porque el hotel resuelve piscina, comidas y entretenimiento de los peques, y la ciudad se ve estupendamente en una jornada o dos. Si os interesa esa vía, conviene fijarse bien en qué ofrece realmente cada hotel para niños, y de eso hablamos largo y tendido en nuestra guía sobre hoteles con miniclub de verdad. Y si te sirve de comparación, la misma lógica de «ciudad de día, hotel de playa de base» la analizamos en la guía de Málaga capital con niños.
Para quien viaja con bebés y carritos, Alicante se divide claramente en dos. Toda la franja del mar —Explanada, puerto, paseo del Postiguet y el paseo marítimo de San Juan— es llana, ancha y peatonal: se recorren kilómetros sin un solo escalón, ideal para pasear con el bebé dormido y para que los mayores caminen sin agobios de tráfico. La zona comercial del centro también se lleva bien. En cambio, el casco antiguo y sobre todo Santa Cruz tienen cuestas y escalones, y ahí el carrito estorba más de lo que ayuda: para esa parte, mochila portabebés. En el castillo, el ascensor salva la subida, pero dentro del recinto hay desniveles y suelos irregulares propios de una fortaleza antigua, así que conviene ir con calzado cómodo y sin prisa. Con esa previsión mínima, la ciudad se disfruta a cualquier edad.
Preguntas frecuentes
¿Merece la pena Alicante con niños?
Mucho, y por un motivo muy concreto: es una ciudad de tamaño humano donde casi todo lo importante está a distancia de paseo. Tienes una playa urbana, el Postiguet, a la que se baja andando desde el centro; un castillo enorme sobre un monte al que se sube en ascensor, que para un niño es medio parque de aventuras; un paseo marítimo llano y larguísimo; un museo arqueológico moderno y muy visual, y una segunda playa mucho más amplia a pocos minutos en tranvía. No hace falta coger el coche prácticamente para nada, y eso, cuando viajas con críos, cambia por completo el ritmo del viaje. No es un destino de parque temático ni pretende serlo: es una ciudad real, cómoda y luminosa, de esas en las que un niño se lo pasa bien sin que los padres tengan que organizar una expedición cada mañana.
¿Cómo se sube al Castillo de Santa Bárbara con niños?
Hay tres formas y con niños la primera gana de calle. La más cómoda es el ascensor excavado en el interior del monte Benacantil, cuya entrada está al pie de la carretera que bordea la playa del Postiguet: se entra por un túnel horizontal en la roca, se sube en ascensor por dentro de la montaña y se sale arriba, cerca de la fortaleza. A los peques les fascina la idea de meterse dentro de un monte, así que el propio trayecto ya es parte del plan. La segunda opción es subir en coche por la carretera de acceso desde la parte trasera, que evita la caminata pero implica aparcar. Y la tercera es subir a pie por los senderos y rampas de la ladera, que es bonito pero se hace largo y expuesto al sol, poco recomendable con niños pequeños o en pleno verano. Consulta los horarios actuales del ascensor y del recinto antes de ir, porque cambian según la temporada.
¿Qué playa es mejor en Alicante con niños, el Postiguet o San Juan?
Depende del tipo de día que quieras. El Postiguet es la playa urbana: está pegada al centro, se llega andando desde la Explanada en pocos minutos y es perfecta para un baño rápido entre visita y visita, para la última hora de la tarde o para cuando no te apetece desplazarte. Es más pequeña y en verano se llena. La playa de San Juan está a las afueras y es otra cosa: mucho más ancha, mucho más larga, con arena fina y más espacio y servicios alrededor, así que es la opción lógica para pasar el día entero con sombrilla, nevera y castillos de arena. Se llega en pocos minutos en tranvía sin necesidad de coche. Muchas familias hacen justo eso: días completos en San Juan y ratos sueltos en el Postiguet cuando están en el centro.
¿Se puede ir con carrito de bebé por Alicante?
En gran parte sí, y muy a gusto. La Explanada de España, el paseo del puerto y todo el frente marítimo son llanos, anchos y peatonales: se pasean kilómetros con el carrito sin ningún problema, y es de los mejores sitios que hay para que el bebé duerma la siesta mientras los mayores caminan. La zona comercial del centro también es cómoda. La excepción clara es el casco antiguo: el barrio de Santa Cruz está en la ladera del monte y tiene cuestas, escalones y calles muy estrechas, así que con carrito se sufre y es mejor mochila portabebés. El castillo, si subes en ascensor, se hace bien, aunque dentro del recinto hay desniveles, rampas y suelos irregulares propios de una fortaleza antigua. Con esa previsión, la ciudad se recorre sin apuros a cualquier edad.
¿Cómo son las Hogueras de San Juan y se pueden vivir con niños?
Las Hogueras de San Juan son la gran fiesta de Alicante, declarada de Interés Turístico Internacional, y se celebran en torno al 24 de junio. Durante esos días la ciudad se llena de monumentos artísticos de gran tamaño plantados en las calles, hay desfiles, música, barracas y un fuerte ambiente de calle a todas horas. Los dos elementos que más marcan la fiesta son las mascletás, disparos de pirotecnia sonora al mediodía, y la cremà, la quema de los monumentos que cierra las fiestas. Con niños se vive muy bien de día: pasear viendo las hogueras plantadas por los barrios es un planazo visual y gratuito. Ahora bien, hay que ser honestos con el ruido: las mascletás son atronadoras y no son aptas para bebés ni para niños sensibles al sonido, y en la cremà hay mucha gente, calor y fuego. Si vais en esas fechas, protección auditiva, distancia prudente y expectativas realistas. Consulta el programa oficial actualizado antes de organizar el día.
¿Cómo se llega a la isla de Tabarca y merece la pena con niños?
Se llega en barco, con salidas desde el puerto de Alicante y también desde otros puntos cercanos de la costa, y es un plan de día completo: la travesía se hace amena porque a los niños les encanta el barco, y una vez allí la isla es pequeña, llana y sin tráfico, así que se recorre andando con total tranquilidad. Tabarca está dentro de una reserva marina, sus aguas son transparentes y hay zonas muy apetecibles para meter la cabeza con gafas y ver peces, que suele ser el momento estrella para los peques. Merece la pena si el mar está tranquilo y si el plan encaja con las edades: es una excursión larga, con horarios de barco que hay que respetar, poca sombra y menos servicios que en la ciudad. Lleva agua, comida, gorra y protección solar, y consulta horarios y condiciones actuales de las navieras, que varían mucho según la época del año y el estado del mar.
¿Cuándo es la mejor época para visitar Alicante con niños?
Alicante tiene un clima suave durante casi todo el año, así que se disfruta en cualquier temporada, pero con niños la primavera y el otoño son lo más redondo. De abril a junio y de septiembre a octubre hace buen tiempo para playa y paseo, se puede subir al castillo sin morir de calor y la ciudad está mucho menos saturada que en pleno agosto. El verano es la temporada de baño por excelencia, con mar cálido y ambiente a tope, pero el sol de mediodía castiga y conviene organizar el día por franjas: playa o piscina en las horas centrales y ciudad a primera hora o al atardecer. El invierno es suave y muy agradable para pasear, aunque el baño ya no acompaña. Si buscáis fiesta y ambientazo, junio con las Hogueras es único, pero es también el momento de más ruido y más gente.
¿Mejor dormir en Alicante ciudad o en un hotel de la Costa Blanca?
Las dos opciones funcionan y la elección depende de qué tipo de vacaciones queráis. Dormir en la ciudad, en la zona del centro y el Postiguet o en la zona de la playa de San Juan, es ideal si el plan es patear Alicante a fondo durante unos días, moveros a pie y en tranvía y no depender del coche. Si lo que buscáis son unas vacaciones familiares de playa y piscina, a muchas familias les compensa alojarse en un hotel de la Costa Blanca con servicios pensados para niños y acercarse a Alicante a pasar un día o dos: está todo bastante cerca y la ciudad se ve bien en una jornada. Cuéntanos cuántos sois, las edades de los peques y qué buscáis, y os decimos con franqueza qué encaja mejor con vuestro caso. Ten en cuenta que nuestras ofertas no incluyen seguro de viaje, así que si lo queréis conviene contratarlo aparte.
¿Os montamos la escapada a Alicante y la Costa Blanca?
Cuéntanos fechas, cuántos viajáis y las edades de los peques, y os proponemos el plan que mejor encaja: hotel en la ciudad o en la costa, días de playa y días de visita, y todo cuadrado sin letra pequeña. Os lo dejamos cerrado para que solo tengáis que disfrutar.
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