Viajes en familia
Torrevieja, Guardamar y Santa Pola con niños: la Costa Blanca sur playa a playa
Por Viajes Santa Mona
La respuesta corta
Con niños de cero a seis años, Guardamar del Segura. Es la única de las tres donde el pinar llega hasta detrás de la arena, así que hay sombra natural a pocos metros de la orilla y dos parques enormes con juegos, patos y tortugas a dos calles de la playa.
Con niños de seis a doce, Santa Pola: el barco a Tabarca, el acuario, las salinas con flamencos y el parque de atracciones dan para una semana sin repetir.
Y si no queréis coger el coche ni un solo día, Torrevieja: playas pequeñas y urbanas, paseo llano y todo a pie. Aviso importante: en la laguna rosa no se puede uno bañar.
La Costa Blanca de las guías es Benidorm, Calpe y Jávea. Pero al sur de Alicante hay otros treinta y pico kilómetros de litoral que funcionan muy bien en familia y que casi nadie explica bien: Santa Pola, Guardamar del Segura y Torrevieja, tres pueblos seguidos, con carácter distinto y con arenales largos de arena fina. La confusión habitual es tratarlos como si fueran lo mismo. No lo son, y elegir mal significa pasar agosto buscando una sombra que en dos de los tres no existe. Esta guía va pueblo por pueblo y playa por playa, con los avisos que hacen falta.
Los tres pueblos y en qué se diferencian
Están en fila de norte a sur, pegados a la capital. Santa Pola es la más cercana a Alicante, tiene puerto pesquero en activo, un castillo-fortaleza en medio del pueblo y las salinas justo detrás. Guardamar del Segura viene después y es la rara del grupo: un pueblo pequeño con un bosque de pinos de 800 hectáreas entre el casco urbano y el mar, plantado hace más de un siglo para frenar las dunas. Torrevieja es la más grande y la más urbana, una ciudad de costa de verdad con paseo, comercio, sal y dos lagunas que dan color al paisaje.
La diferencia práctica que más pesa con niños es la sombra. En Torrevieja y Santa Pola las playas son urbanas: paseo, edificios detrás y ni un árbol sobre la arena. En Guardamar, la pinada llega hasta el borde del arenal. En julio o agosto, con peques de dos a seis años, eso no es un matiz estético: es la diferencia entre poder estar en la playa de doce a dos o tener que volverse al hotel.
La segunda diferencia es el tamaño de las playas. Las de Torrevieja son calas y arenales cortos metidos en la ciudad, muy cómodas pero pequeñas; la Playa del Cura, la más céntrica, tiene poco más de trescientos metros. Las de Guardamar y las del norte de Santa Pola son largas, anchas y abiertas. Si sois de plantar la sombrilla y no moverla en todo el día, las segundas dan mucho más aire.
Y la tercera es qué hay que hacer cuando no se está en la playa. Ahí gana Santa Pola de calle, seguida de Torrevieja. Guardamar, fuera de sus parques y su pinada, es un pueblo tranquilo sin grandes atracciones, y eso es exactamente lo que buscan unas familias y lo que aburre a otras.
Guardamar: la pinada y los dos parques
El Parque Alfonso XIII, que aquí todo el mundo llama simplemente la pinada, son unas 800 hectáreas de bosque sobre dunas con pinos, eucaliptos y palmeras, y más de ocho kilómetros de sendas para caminar o pedalear. Es un bosque plantado a propósito, hace más de un siglo, para frenar unas dunas que se estaban comiendo el pueblo. Con niños funciona por tres motivos: hay sombra a todas horas, no hay coches y el terreno es blando y llano, así que se puede ir en bici pequeña sin sustos.
El otro plan gratuito de Guardamar es el Parque Reina Sofía, y es de esos sitios que justifican una tarde entera. Está a dos calles de la playa y del centro, se inauguró en 1991 y tiene lagos con cascadas, zonas de juegos, mesas de picnic, pistas de petanca y un auditorio donde en verano se proyecta cine al aire libre. Lo que lo hace especial con peques son los animales sueltos: patos, cisnes, gallinas, pavos reales y cientos de tortugas repartidas por los estanques. Ir con una bolsa de pan no vale —a los animales del parque no se les da de comer cualquier cosa—, pero pasar una hora buscando tortugas sí, y no cuesta nada.
Las playas de Guardamar se llaman Centre, Dels Vivers, Ortigues-Campo, Del Moncaio y La Roqueta, y las cinco tienen bandera azul en 2026. La de Los Viveros es la más buscada por quien quiere dunas y menos gente; la Playa Centre es la práctica, la que tiene el pueblo detrás. En todas, el patrón es el mismo: arena fina, arenal ancho y el pinar justo detrás. Un consejo de logística que se agradece: comprad en el pueblo por la mañana, montad el picnic bajo los pinos y no volváis al alojamiento a comer. Es la única de las tres localidades donde eso se puede hacer cómodamente.
Torrevieja: la laguna rosa y el submarino
Empecemos por el aviso, porque es el error más repetido de la zona: en la laguna rosa de Torrevieja no se puede uno bañar. El baño está prohibido en toda la superficie de la laguna, por dos razones. Una ambiental: es un parque natural protegido. Y otra de seguridad que casi nadie explica: allí se sigue extrayendo sal con maquinaria automática que se mueve bajo el agua. La ley valenciana de espacios naturales contempla sanciones para quien se meta. Si habéis visto las fotos de gente flotando en el agua rosa y veníais con esa idea, cambiadla antes de salir de casa y evitaréis el disgusto con los niños delante.
Lo que sí funciona, y mucho, es ver la laguna. El parque natural tiene caminos y miradores desde los que se aprecia el color —que va del malva pálido al rosa fuerte según la hora, la temperatura y la sal— además de las montañas blancas de sal y las aves. La mejor luz es la del atardecer. Llevad agua y gorra, porque no hay ni una sombra, y calzado cerrado. Con niños es un paseo corto y muy vistoso, no una excursión larga: una horita y de vuelta.
Dentro de la ciudad, el plan que mejor rinde con peques es el Parque de las Naciones: es gratis, tiene un lago con barcas de pedales, zonas de juegos, mucha zona verde y animales de corral sueltos. Da para una mañana entera sin gastar nada. Y el plan que más recuerdan luego los niños es el submarino S-61 Delfín, amarrado en el puerto pesquero y convertido en museo flotante junto al patrullero Albatros III: se entra y se recorre por dentro. Abre de martes a sábado por la mañana, cierra los días de lluvia y los festivos y los horarios cambian, así que confirmadlo el mismo día. Un apunte honesto: dentro se está muy justo, así que con claustrofobia o con carrito no es plan.
El resto de Torrevieja es paseo marítimo, comercio y playa urbana. Las Eras de la Sal, el antiguo embarcadero donde se cargaba la sal entre 1777 y 1958, se han recuperado como espacio abierto junto al puerto y es donde se celebra el certamen de habaneras del pueblo. Como visita con niños es corta, pero encaja bien en el paseo de la tarde. Y en verano funciona el parque acuático de la ciudad, que abre en la temporada de junio a agosto en horario de mañana y tarde: comprobad calendario y horarios del día antes de ir, porque cambian cada temporada.
Santa Pola: Tabarca, salinas y acuario
Santa Pola es la que más planes tiene por metro cuadrado. El primero es la isla de Tabarca: desde el puerto salen a diario catamaranes y taxis náuticos, la travesía es corta y la isla es pequeña, llana y amurallada, con calas de agua transparente. Es una excursión redonda a partir de los cinco o seis años. Con niños más pequeños hay que pensárselo: en verano se llena, hay muy poca sombra y la vuelta tiene hora fija, de modo que si el plan se tuerce no hay salida hasta el barco siguiente. Con mar movido, además, la travesía se nota.
El segundo es el Parque Natural de las Salinas de Santa Pola, justo detrás del pueblo. La entrada es gratuita todo el año, hay senderos y miradores pensados para observar aves sin molestarlas y el centro de interpretación abre por las mañanas. Lo que engancha a los niños son los flamencos: están prácticamente todo el año y la mayor concentración se da entre abril y agosto. Llevad prismáticos si tenéis, aunque a simple vista se ven de sobra. Como con la laguna de Torrevieja, es un plan de una hora larga y sin sombra: mejor a primera hora o al atardecer.
El tercero es el Acuario Municipal, que es el acuario de agua salada más antiguo de la Comunitat Valenciana y se creó con fines educativos y de investigación sobre biología marina. Es pequeño —se ve en una hora— y está dedicado a especies del Mediterráneo, lo que tiene su gracia: los niños reconocen lo que acaban de ver en la orilla. Es, junto con el submarino de Torrevieja, la mejor carta que tenéis para un día de lluvia o para las horas imposibles de agosto.
Y el cuarto es el parque de atracciones del pueblo, con montañas rusas suaves, carruseles, coches de choque y juegos de agua, muy orientado a niños de tres a doce años. Funciona sobre todo en temporada alta y por la tarde-noche, que es cuando se llena de familias. Consultad el calendario de apertura de vuestras fechas: fuera de julio y agosto abre con horarios reducidos. En el centro del pueblo está además el castillo-fortaleza del siglo XVI, que se recorre en un rato y sirve para explicarles por qué toda esta costa está sembrada de torres de vigilancia.
Las playas, una a una
Empecemos por lo verificable. En 2026 tienen bandera azul: en Torrevieja, Cabo Cervera, Cala de las Piteras, El Cura, La Mata, Los Locos y Los Náufragos; en Guardamar, Centre, Dels Vivers, Ortigues-Campo, Del Moncaio y La Roqueta; y en Santa Pola, las Calas del Este, las Calas de Santiago Bernabéu, La Ermita, Tamarit y Varador. La provincia de Alicante suma 77 banderas azules este año, más que ninguna otra de España. Ahora bien, ese distintivo mide servicios, socorrismo y calidad del agua: no dice nada de la pendiente de entrada al mar ni de la sombra, que es lo que decide el día con un niño de tres años.
En Torrevieja, la más práctica con peques es la Playa del Cura: está en pleno centro, mide poco más de trescientos metros, tiene el agua poco profunda y el paseo renovado justo detrás, con heladerías y bares a un paso. Es pequeña y en agosto va muy llena, pero no hay que andar nada. Los Náufragos es la otra playa céntrica y suele estar algo más tranquila. La Mata, al norte, es la larga y la que tiene dunas detrás: la mejor si queréis espacio, aunque conviene mirar el viento porque está más abierta. Y Los Locos, pese al nombre, es una playa urbana normal con más oleaje que las anteriores.
En Guardamar, la Playa Centre es la de la vida diaria y Los Viveros la que la mayoría recuerda: arenal amplio, dunas, ocupación moderada y el pinar detrás. En todo el frente de Guardamar la arena es fina y el arenal es ancho, así que hay sitio incluso en agosto si os alejáis un poco de los accesos principales.
En Santa Pola, la división es clara: al norte del puerto están las playas urbanas largas —Levante y la Gran Playa— de arena fina y entrada muy progresiva, que son las que funcionan con niños pequeños porque se camina un buen rato con el agua por la cintura. Al sur, hacia el cabo, la costa se vuelve rocosa y aparecen las calas: agua transparente y snorkel estupendo, pero piedra, accesos incómodos y escarpines obligatorios. Con peques que aún no nadan bien, las calas son para un rato, no para el día.
Con carrito: paseos, accesos y aparcamiento
Los tres pueblos son llanos, y eso es una gran noticia. No hay cascos antiguos en cuesta ni escaleras inevitables como en otros pueblos del Mediterráneo: aquí el carrito rueda. Los paseos marítimos de Torrevieja y Santa Pola son continuos, anchos y sin escalones, con accesos a la arena por pasarelas de madera. El de Guardamar es más corto y se prolonga por los caminos de la pinada, que son de tierra compactada: con carrito de ruedas pequeñas se hace pesado, con ruedas grandes va perfecto.
Lo que sí complica el día es el aparcamiento en julio y agosto. Las bolsas de aparcamiento junto a los accesos de playa se llenan a media mañana en las tres localidades, y en Torrevieja el centro es directamente difícil. La estrategia que funciona: o alojarse a pie de playa y no mover el coche, o llegar antes de las diez, o ir por la tarde. Con carrito, neveras, sombrilla y flotadores, cada cien metros extra de aparcamiento se notan.
Dos avisos más. El submarino de Torrevieja no se visita con carrito: es estrecho, hay escotillas y escalerillas verticales; llevad mochila portabebés o turnaos fuera. Y las calas del sur de Santa Pola tienen accesos por escaleras y roca, así que el carrito se queda arriba. Para todo lo demás, la zona es de las más cómodas del litoral mediterráneo con niños pequeños.
Días de lluvia, de viento y de calor
Aquí llueve poco, así que el problema no suele ser el agua sino el calor de las horas centrales y el viento. Contra el calor, las opciones son la pinada de Guardamar, la piscina del alojamiento y las dos visitas techadas de la zona: el acuario de Santa Pola y el submarino de Torrevieja. Nada más. No hay un gran museo ni un centro de ocio infantil de referencia, y conviene saberlo antes de reservar diez días en pleno agosto con niños que no aguantan el sol.
Contra el viento, el truco es cambiar de orientación. Las playas de esta costa miran a distintos puntos y no todas se pican el mismo día: cuando el norte molesta en La Mata, la Playa del Cura y Los Náufragos, más metidas en la ciudad, suelen estar más resguardadas; y al revés cuando entra el levante. Preguntad en el alojamiento por la mañana antes de decidir a cuál vais: es el tipo de dato que la gente de allí sabe de memoria.
Y una recomendación general que en esta zona vale doble: la rutina de playa partida. Playa de nueve a una, comida y siesta o piscina hasta las cinco, y vuelta a la arena o a los parques hasta el anochecer. Con sombra escasa en dos de los tres pueblos, es la única forma de que agosto no se haga cuesta arriba.
Dónde comer con niños hambrientos
El plato de la zona es el caldero, un arroz caldoso de pescado de roca muy asociado a Tabarca y a Santa Pola, que se cocina primero el caldo con el pescado y después el arroz. Es delicioso y muy poco infantil: tarda, viene con espinas y suele pedirse mínimo para dos. Si vais a probarlo con niños, la fórmula que funciona es pedirlo al llegar y avisar de que hay peques, y encargar de entrada una tortilla, unas croquetas o unos calamares para que piquen mientras el arroz sale. Con niños al límite de hambre, un arroz de media hora es una emboscada.
Para el día a día, lo práctico es apoyarse en los chiringuitos de playa, que en Guardamar están además a la sombra de los pinos, y en los mercados y fruterías del pueblo para meriendas y desayunos. En Torrevieja hay mucha restauración internacional por el perfil de residentes de la zona, así que resolver una cena rápida es fácil a cualquier hora, y se cena pronto sin problema. En Santa Pola, la zona del puerto concentra las mesas con más ambiente marinero, que a los niños les entretiene por los barcos.
Qué plan funciona a qué edad
- Bebés y hasta 3 años. Guardamar, sin dudarlo: sombra de pinar detrás de la arena, paseos llanos, parques con animales a dos calles y ninguna cuesta. Playa Centre para el día a día. Todo lo demás —Tabarca, submarino, salinas— puede esperar.
- De 4 a 6 años. Sigue mandando la playa, pero ya entran el Parque de las Naciones de Torrevieja, el Parque Reina Sofía con sus tortugas, el acuario de Santa Pola y los flamencos de las salinas. El parque de atracciones de Santa Pola encaja perfecto a esta edad, mejor por la tarde.
- De 7 a 12 años. La mejor franja para esta costa. Tabarca con gafas de bucear, el submarino de Torrevieja, la bici por los ocho kilómetros de sendas de la pinada, el parque acuático de Torrevieja en verano y las calas del cabo de Santa Pola con escarpines.
- Adolescentes. Aquí hay que ser honestos: la Costa Blanca sur se les puede quedar corta en ambiente. Funciona si les va el mar —paddle surf, snorkel, kayak, la travesía a Tabarca— y si combináis con alguna escapada. Si lo que piden es acción y planes cerrados, mirad Benidorm, que está a menos de una hora y juega en otra liga.
Cuándo ir, cómo llegar y dónde alojarse
Cuándo. Junio y septiembre son la ventana buena, y septiembre gana: el agua está templada tras todo el verano, las playas se despejan y el sol deja de castigar. Julio y agosto lo tienen todo abierto —los parques de la zona funcionan sobre todo esos dos meses— a cambio de calor duro, aparcamientos llenos y colas. Mayo y octubre son ideales para la pinada, las salinas, los flamencos y Tabarca, con el agua fresca para los peques. En invierno la zona sigue siendo agradable para pasear, pero buena parte de la oferta estacional cierra.
Cómo llegar. El aeropuerto de referencia es el de Alicante-Elche, que queda muy cerca de los tres pueblos y es de los mejor conectados de España con vuelos internos, lo que lo hace muy cómodo desde Andalucía, Canarias o Baleares. En coche, la autovía deja la zona a mano desde Madrid, Murcia y todo Levante. Con niños, sillas y maletas, coche propio o de alquiler sigue siendo lo más práctico si queréis combinar los tres pueblos. Consultad horarios y precios actuales al fijar fechas, porque cambian mucho por temporada.
Dónde alojarse. La regla es la de siempre en la costa: lo más cerca posible de la arena que os podáis permitir, porque en julio y agosto el aparcamiento se convierte en el gran ladrón de tiempo. Con peques pequeños, Guardamar cerca de la Playa Centre. Con niños medianos, Santa Pola en la zona de la Gran Playa o Torrevieja entre el Cura y Los Náufragos. En cuanto al régimen, el todo incluido o la media pensión resuelven mucha fricción con niños porque quitan la pelea diaria de dónde y a qué hora se come, pero lo determinante no es la etiqueta sino el hotel concreto y su ubicación. Ten en cuenta que las ofertas no incluyen seguro de viaje: si queréis cobertura adicional, hay que preverla aparte.
Si estáis comparando esta zona con el resto del litoral, os vendrán bien nuestras guías de la Costa Blanca en familia, Alicante con niños y Dénia, Jávea y Calpe con niños, que cubren el tramo norte de la misma costa. Justo al sur empieza el Mar Menor, que es la alternativa cuando lo que buscáis es agua sin oleaje ninguno. Y si todavía no habéis decidido nada, empezad por cómo preparar un viaje de playa en familia por España.
Preguntas frecuentes
¿Cuál de las tres es mejor con niños pequeños: Torrevieja, Guardamar o Santa Pola?
Guardamar del Segura, si los niños tienen menos de seis años. El motivo es muy concreto y no aparece en los folletos: es la única de las tres donde el pinar llega hasta detrás de la arena, así que hay sombra natural de verdad a pocos metros de la orilla y un sitio donde refugiarse a mediodía sin volver al hotel. Además tiene dos parques enormes con juegos, animales y agua a dos calles de la playa. Torrevieja es la más urbana de las tres: playas pequeñas, muy céntricas y con todos los servicios pegados, ideal si no queréis coger el coche ni una vez. Y Santa Pola es la más completa en planes —Tabarca, acuario, salinas con flamencos, parque de atracciones—, así que suele ganar a partir de los seis o siete años, cuando los niños ya piden algo más que cubo y pala.
¿Se puede uno bañar en la laguna rosa de Torrevieja?
No. El baño está prohibido en toda la superficie de la laguna, y conviene saberlo antes de plantarse allí con los niños en bañador después de haber visto las fotos en redes. Hay dos motivos. El ambiental, porque es un parque natural protegido. Y el de seguridad, que es el que casi nadie cuenta: en la laguna se sigue extrayendo sal con maquinaria automática que se mueve bajo el agua, y eso convierte un chapuzón en un riesgo real. La ley valenciana de espacios naturales contempla sanciones para esta infracción. Lo que sí se puede hacer, y es un planazo, es recorrer los caminos y miradores del parque natural para ver el color de la laguna, los montones de sal y los flamencos. Id al atardecer, que es cuando el rosa se ve de verdad, y llevad agua porque no hay sombra.
¿Qué playas tienen bandera azul en 2026 en esta zona?
En Torrevieja, las de Cabo Cervera, Cala de las Piteras, El Cura, La Mata, Los Locos y Los Náufragos. En Guardamar del Segura, las playas Centre, Dels Vivers, Ortigues-Campo, Del Moncaio y La Roqueta. Y en Santa Pola, las Calas del Este, las Calas de Santiago Bernabéu, La Ermita, Tamarit y Varador. La provincia de Alicante suma 77 banderas azules en 2026 y es la que más tiene de toda España. Dicho esto, la bandera azul mide servicios, accesos, socorrismo y calidad del agua: no dice nada de si la entrada al mar es suave, de si hay sombra o de si el aparcamiento está a quinientos metros, que es lo que de verdad decide el día cuando vais con un carrito.
¿Hace falta coche para visitar Torrevieja, Guardamar y Santa Pola?
Para vivir cualquiera de los tres pueblos por separado, no: los tres tienen el núcleo urbano pegado a la playa, con paseo llano, supermercados y restaurantes a pie. Para combinarlos, sí. Están alineados en poco más de treinta kilómetros de costa pero no hay una conexión cómoda entre ellos con niños, sillas y neveras. Nuestro consejo: elegid una base según la edad de los peques y usad el coche para dos o tres excursiones a las otras dos, no para ir y volver cada día. Si vais sin coche, la base más autosuficiente es Torrevieja, porque concentra playas, parques, paseo y comercio en un radio andable.
¿Qué hacer en la Costa Blanca sur con niños si llueve o hace demasiado calor?
Las salidas techadas reales son pocas y conviene tenerlas fichadas. En Santa Pola, el Acuario Municipal, que es el acuario de agua salada más antiguo de la Comunitat Valenciana, pequeño pero muy didáctico y perfecto para una hora larga con peques de cuatro a diez años. En Torrevieja, el submarino S-61 Delfín y el patrullero Albatros III, convertidos en museos flotantes en el puerto pesquero: abren de martes a sábado por la mañana y cierran los días de lluvia, así que hay que llamar antes. También en Torrevieja está el centro comercial grande de la zona, que resuelve una tarde imposible de agosto. Y la piscina del alojamiento, que en esta costa no es un capricho sino la mejor herramienta contra las horas centrales de julio y agosto.
¿A partir de qué edad merece la pena la excursión a Tabarca?
A partir de los cinco o seis años, y con mar en calma. Desde el puerto de Santa Pola salen a diario catamaranes y taxis náuticos a la isla, y la travesía es corta, pero es mar abierto y con oleaje se mueve. Una vez allí, la isla es pequeña, llana y muy caminable, con calas de agua transparente donde estrenar las gafas de bucear y un pueblo diminuto amurallado. El pero honesto: en julio y agosto se llena mucho, hay poquísima sombra y la vuelta tiene hora fija, así que con bebés o con niños de dos o tres años se convierte en un día largo y caluroso sin sitio donde refugiarse. Con peques muy pequeños, dejadlo para otro año y quedaos en la Gran Playa.
¿Dónde hay sombra natural en las playas de esta zona?
Prácticamente solo en Guardamar del Segura, y es su gran ventaja competitiva. Detrás de sus playas está el Parque Alfonso XIII, la pinada: unas 800 hectáreas de bosque de dunas repobladas con pinos, eucaliptos y palmeras, con más de ocho kilómetros de sendas para andar o ir en bici. Eso significa que a pocos metros de la arena hay sombra de verdad, mesas, chiringuitos con pinos encima y sitio donde comer sin que el sol caiga a plomo. En Torrevieja y Santa Pola las playas son urbanas y la sombra es la que llevéis: sombrilla propia o hamaca alquilada. Si viajáis en julio o agosto con niños pequeños, ese detalle cambia el día entero.
¿Cuándo es mejor ir a la Costa Blanca sur con niños?
Junio y septiembre son la ventana buena, y septiembre gana por poco. El agua está en su mejor momento tras todo el verano, las playas se despejan, el calor deja de ser un problema y los alojamientos bajan de la temporada punta. Julio y agosto tienen todo abierto —los parques acuáticos y de atracciones de la zona funcionan sobre todo en esos dos meses— pero también sol duro sin sombra, aparcamientos llenos a media mañana y colas. Mayo y octubre son estupendos para los parques, la pinada, las salinas y Tabarca, con el agua todavía o ya fresca para los peques. Y en invierno la zona sigue teniendo sentido para pasear, aunque buena parte de la oferta de temporada cierra.
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