Costa Adeje, Tenerife

Viajes en familia

Siam Park y Loro Parque en Tenerife: cómo organizarlos y si merecen el precio

Por Viajes Santa Mona

Cuando una familia nos escribe diciendo que se va a Tenerife, hay dos nombres que aparecen casi siempre en el segundo o tercer mensaje: Siam Park y Loro Parque. Son los dos grandes reclamos de ocio de la isla, se venden juntos con una entrada combinada y en las fotos parecen dos planes intercambiables que se hacen en días seguidos. No lo son. Están en puntas opuestas de la isla, proponen experiencias completamente distintas, uno de ellos abre un debate que conviene mirar de frente, y los dos comparten un enemigo que casi nadie tiene en cuenta al comprar la entrada: el cansancio de los niños. En esta guía contamos qué es cada uno, para qué edades funciona, cuánto se tarda de verdad de uno al otro, por qué el tiempo puede ser distinto en cada parque el mismo día y cómo encajarlos en una semana sin que el viaje se convierta en una maratón. Sin precios, porque cambian: para eso está la web oficial de cada parque.

El premio de Siam Park: de dónde viene exactamente

Vas a leer en todas partes que Siam Park es el mejor parque acuático del mundo, y es una afirmación que conviene desmontar un poco, no para quitarle mérito sino para que sepas qué estás comprando. El reconocimiento existe y es real: viene de los premios Travellers Choice de Tripadvisor, y la propia web del parque lo resume diciendo que es el número 1 del mundo diez veces seguidas. La racha arrancó en 2014 y se ha ido repitiendo año tras año; en algunas ediciones la categoría de parques acuáticos se fusionó con la de parques de atracciones y el parque también se llevó el primer puesto en la lista conjunta.

Ahora el matiz, que es el que casi nadie cuenta. Son premios que salen de las opiniones y valoraciones de los usuarios, calculados por un algoritmo que pondera cantidad y calidad de reseñas durante un periodo de doce meses. No es un ranking técnico, no lo firma un organismo independiente y no mide la ingeniería de los toboganes ni la seguridad ni el mantenimiento. Mide reputación entre la gente que ha ido y ha escrito.

¿Eso lo devalúa? Nosotros creemos que no, y lo decimos con la misma honestidad con la que hemos puesto el matiz. Que decenas de miles de visitantes de toda Europa lo voten como el mejor durante diez años consecutivos no es casualidad ni marketing: es un indicador muy potente de que la gente sale contenta. Lo que sí cambia es cómo lo lees. Si esperas un certificado objetivo de superioridad técnica, te vas a llevar una imagen equivocada. Si lo lees como lo que es —un parque enormemente valorado por quienes lo visitan—, entonces la expectativa se ajusta y el día sale mucho mejor.

Siam Park por dentro: qué lo hace distinto

Lo primero que llama la atención al entrar no es un tobogán: es la temática tailandesa. Siam Park se inauguró en 2008 en Costa Adeje sobre unos 185.000 metros cuadrados y está construido íntegramente con arquitectura inspirada en el antiguo reino de Siam: templos, tejados a dos aguas, madera tallada, mercado flotante, vegetación tropical densísima y vistas al Atlántico y a La Gomera al fondo. Puede sonar a decorado, y hasta cierto punto lo es, pero está hecho con una consistencia que se nota: no hay rincones feos ni traseras de hormigón a la vista. Esa es, honestamente, una de las razones por las que la gente lo puntúa tan alto — el parque es bonito de recorrer aunque no te tires por nada, que no es algo que se pueda decir de la mayoría de parques acuáticos.

La atracción que más define el parque tampoco es un tobogán. Es The Wave Palace, la piscina de olas: unos 13.000 metros cuadrados de lámina de agua con una playa de arena blanca artificial, donde se generan olas de una altura considerable —las fuentes hablan de picos de hasta tres metros en las tandas grandes, con un funcionamiento diario bastante más contenido—. Es el sitio donde se acumula la gente, donde se hacen las fotos y donde muchas familias pasan más rato del que tenían previsto. Un aviso práctico de alguien que ha visto la escena repetirse: con las olas grandes, un niño que no nada bien lo pasa mal. Es una piscina, no el mar, pero revuelca igual. Los más pequeños están mejor en la orilla, que sube en pendiente suave, y con un adulto encima.

Después está el Mai Thai River, un río lento de alrededor de un kilómetro que atraviesa el parque en flotador —individual, doble o triple— y que es, para nuestro gusto, el mejor plan del parque para bajar pulsaciones a media tarde. Y las atracciones fuertes, que son las que salen en los vídeos: la torre de caída libre, de casi treinta metros, que te deja caer prácticamente en vertical y te lanza a través de un tubo transparente; los toboganes de embudo, los de rampa doble para competir en paralelo, los rápidos y las bajadas en cápsula. No son cuatro: hay una veintena larga de atracciones y zonas, y en una jornada normal se hacen todas con calma si vas temprano.

La zona de los pequeños: The Lost City y los toboganes en miniatura

Aquí está, para nosotros, el argumento más infravalorado del parque. The Lost City es una ciudad de agua construida a escala infantil: torres, puentes, redes, cascadas y alrededor de quince toboganes pequeños, todo interconectado y todo pensado para que un niño se maneje solo. Al lado está Sawasdee, la zona infantil con versiones en miniatura de las atracciones grandes del parque, incluidas rampas dobles para competir a lo pequeño.

¿Por qué importa tanto? Porque resuelve el problema clásico del parque acuático con niños de tres a siete años: que los padres se pasan el día haciendo cola para atracciones que el niño no puede usar, o esperando abajo mientras el mayor sube. En estas dos zonas no hay altura mínima, así que el pequeño de la casa deja de ser el que mira y pasa a ser el que se tira cincuenta veces seguidas. Si viajas con niños por debajo de la altura de las atracciones grandes, plantea el día alrededor de esta zona y del río lento, no al revés. Es la diferencia entre un día redondo y un día de negociaciones.

Las alturas mínimas: la conversación que hay que tener antes de ir

Este es el punto donde más disgustos se producen y donde menos gente se informa. Siam Park organiza sus atracciones por altura, no por edad, y eso descoloca a mucha familia que llega pensando en años cumplidos. Un niño de nueve años bajito puede quedarse fuera de una atracción a la que sí sube uno de siete espigado. La conversación incómoda no la quieres tener en la cola, con el bañador puesto y con un socorrista señalando el cartel: la quieres tener en casa, con la cinta métrica, dos semanas antes.

En términos generales, el parque trabaja con estos tramos. Sin altura mínima están las zonas pensadas para los pequeños —la ciudad de agua infantil y la zona de toboganes en miniatura— y la piscina de olas. Alrededor de 1,10 metros se sitúan varias atracciones familiares, entre ellas las rampas dobles de competición, los rápidos y algunos toboganes de tubo, en varios casos con la condición de que los menores de cierta altura vayan acompañados de un adulto. Alrededor de 1,25 metros están los toboganes grandes de embudo y las bajadas en cápsula, que son las atracciones estrella del parque. Y por encima de todos, la torre de caída libre, que pide bastante más altura y además una edad mínima.

Por qué no te damos las cifras exactas

Lo hemos comprobado en varias fuentes y no coinciden entre sí. Para la torre de caída libre, por ejemplo, hay guías que hablan de 1,40 metros y otras de 1,49, y unas indican edad mínima de doce años y otras de catorce. Podríamos elegir la que más nos gustase y escribirla como si fuera un dato firme, pero entonces estaríamos haciendo justo lo que criticamos: dar por cierto algo que no hemos podido verificar en una única fuente oficial.

Lo que sí es seguro es el método: mide a tus hijos descalzos antes de viajar, apunta la cifra, y compárala con la ficha de cada atracción en la web oficial del parque, que es la única que manda y que además puede cambiar los límites de una temporada a otra. Cinco minutos de trabajo que evitan la escena del niño llorando delante del cartel.

Un apunte de organización que se agradece: el parque abre los 365 días del año, con horario de verano de 10:00 a 18:00 aproximadamente entre primeros de mayo y finales de octubre, y horario de invierno de 10:00 a 17:00 el resto del año. Ocho horas suena a muchísimo, pero se van volando, y las dos primeras —de 10:00 a 12:00— son con diferencia las mejores: menos cola, menos sol de mediodía y el parque entero para repetir las atracciones grandes. Si solo puedes hacer una cosa bien, que sea llegar a la hora de apertura.

Es agua, pero es sol de Canarias

Aquí va el consejo que más agradecen las familias y que menos se dice, porque parece obvio y no lo es. En un parque acuático uno no siente que se está quemando. Estás mojado, hay brisa, el agua refresca, no notas el calor en la piel como en una tumbona de playa. Y mientras tanto llevas seis horas seguidas al aire libre, subiendo escaleras metálicas, haciendo colas sin sombra y con el reflejo del agua doblando la radiación. Las quemaduras más serias que nos cuentan nuestros clientes no vienen de la playa: vienen de los parques acuáticos.

Y en Canarias la cosa se acentúa. La latitud es más baja que la de la península, el sur de Tenerife tiene sol prácticamente todo el año y en verano el sol de mediodía pega con una intensidad que la gente subestima porque la temperatura del aire suele ser agradable —esa es exactamente la trampa: no hace un calor agobiante, así que no te proteges—. Súmale que en Canarias puede entrar aire cálido y polvo del continente africano en episodios de calima, con subidas bruscas de temperatura.

Lo que funciona es de sentido común, pero hay que hacerlo de verdad: crema de factor alto antes de salir del hotel y reaplicada cada dos horas aunque no lo parezca, camiseta de licra con protección solar para los niños durante toda la mañana —es lo único que aguanta el agua—, gorra en las colas, y sobre todo una pausa larga bajo sombra entre las dos y las cuatro, que es cuando conviene comer o hacer el río lento en vez de seguir a pleno sol. Si viajas en pleno verano o coincides con un episodio de calor extremo, merece la pena leer nuestra guía de cómo viajar con una ola de calor antes de organizar el día.

Loro Parque: qué hay además de los espectáculos

Loro Parque abrió en Puerto de la Cruz en diciembre de 1972, y esa fecha explica bastante de lo que te vas a encontrar: es un parque con más de cincuenta años de historia que empezó siendo un jardín con loros y ha ido creciendo por capas. Pertenece al mismo grupo empresarial que Siam Park, que es la razón por la que existe la entrada combinada entre ambos. Y aunque en el imaginario popular está asociado a las presentaciones de animales, lo que más tiempo ocupa de la visita no son los espectáculos, sino todo lo demás.

Lo primero, los loros: el parque presume de tener la mayor colección de loros y papagayos del mundo, con miles de ejemplares de multitud de especies. Para un niño de cinco años, un pasillo entero de aves de colores imposibles a un metro de su cara es más impactante que cualquier pantalla. Lo segundo, el pingüinario, que es probablemente la instalación más conocida del parque: una réplica de ambiente antártico, con nieve, temperatura bajo cero y un buen puñado de pingüinos de varias especies, que se recorre en cinta transportadora. Es un contraste brutal con el calor de fuera y suele ser el momento favorito de los más pequeños.

Después está el acuario, con un túnel de paso bajo los tiburones que funciona siempre, y los aviarios de vuelo libre, donde caminas por pasarelas elevadas entre copas de árboles con cientos de aves sueltas alrededor. Y hay una cosa que casi nadie menciona en las guías y que a los adultos les acaba gustando más que el resto: la vegetación. Loro Parque es, ante todo, un jardín botánico tropical enorme y muy bien cuidado, con orquídeas, palmerales y rincones de sombra. En un día de mucha gente, esos rincones son la diferencia entre disfrutar y agobiarse.

En cuanto a edades, Loro Parque encaja bien en una franja más amplia que un parque acuático. Funciona muy bien de los 3 a los 10 años, porque es un desfile continuo de animales y no exige altura ni valentía. Funciona con bebés, porque se recorre con carrito y hay sombra. Y funciona con abuelos, que en un parque acuático se aburren y aquí no. Donde flojea es con adolescentes: a los trece o catorce años, un zoológico rara vez compite con un tobogán, y conviene saberlo antes de comprar la entrada combinada para toda la familia.

Dos apuntes prácticos. El horario habitual del parque es de 9:30 a 17:30, así que es más corto que el de Siam Park y hay que llegar pronto para verlo entero sin correr. Y existe un tren gratuito que sale del centro de Puerto de la Cruz hasta la entrada del parque cada pocos minutos, lo cual resuelve el aparcamiento si decides pasar el día en el pueblo. Comprueba horarios y condiciones actuales en la web oficial antes de contar con ello.

Un parque con animales: un apunte honesto

Toca decirlo con claridad y sin dramatizar. Loro Parque es un parque zoológico con animales en cautividad y con presentaciones de animales, incluidos cetáceos. El debate sobre mantener orcas y delfines en instalaciones de este tipo es real, está muy vivo y no lo vamos a resolver nosotros en un artículo de viajes. Hay familias a las que esas presentaciones les encantan y salen del parque emocionadas; hay familias a las que les incomoda y prefieren no entrar. Las dos posturas son respetables y la decisión es personal de cada uno: no nos corresponde tomarla por ti ni convencerte en ninguna dirección.

Lo que sí nos corresponde es que llegues informado y con alternativas. Si te incomoda el formato, hay dos caminos. Uno: saltarse Loro Parque sin más y dedicar ese día a Siam Park, al Teide, a las playas o a los pueblos del norte, que dan de sobra para llenar una semana. Dos: si vas por el resto de la instalación —los loros, el pingüinario, el acuario, el jardín botánico— y prefieres no asistir a las presentaciones, se puede recorrer el parque sin entrar en ellas, porque tienen horario propio y están en recintos concretos.

Un detalle de coherencia que casi nadie cuenta y que preferimos que sepas por nosotros: Siam Park también tiene animales. Nada más entrar hay una instalación de leones marinos con una pared acristalada, y hay algún recinto más de fauna repartido por el parque. No es el eje del sitio, pero está ahí. Si el criterio que aplicas es no visitar instalaciones con animales cautivos, conviene saberlo para decidir con la información completa en la mano y no llevarse la sorpresa al pasar el torno.

Puntas opuestas de la isla: la distancia real

Y llegamos al dato que condiciona el viaje entero y que casi nadie mira antes de comprar la entrada combinada. Siam Park está en Costa Adeje, en el sur. Loro Parque está en Puerto de la Cruz, en el norte. Entre las dos zonas hay del orden de 70 kilómetros y, según los calculadores de ruta, alrededor de una hora y cuarto de coche por la ruta más rápida, subiendo por la autopista del sur y enlazando con la del norte. Sin tráfico y sin paradas.

Traducido a un día real de familia: si duermes en el sur, ir a Loro Parque significa dos horas y media de carretera como mínimo, más el rato de sacar a todo el mundo del hotel, más aparcar, más volver con niños cansados. Sales sobre las ocho y media de la mañana y estás de vuelta a media tarde o a última hora. Es perfectamente asumible —muchísima gente lo hace y sale bien— pero es un día completo, y hay que planificarlo como tal. No cabe hacer Loro Parque por la mañana y bajar a la playa por la tarde con calma.

Aquí es donde la entrada combinada tiene su letra pequeña. Los dos parques comercializan conjuntamente el llamado Twin Ticket, y según la información publicada por los canales de venta, una vez que visitas uno de los dos dispones de un número limitado de días para visitar el otro, dentro de una validez total más amplia desde la reserva. Eso significa que la combinada no te sirve para repartir los parques entre dos viajes distintos, y que si compras los dos tienes que meterlos obligatoriamente en la misma estancia. Las condiciones exactas y los importes cambian, así que consúltalos siempre en la web oficial antes de comprar.

Nuestra recomendación práctica, después de ver cómo acaban estos viajes: si viajas menos de cinco noches, elige uno de los dos y hazlo bien. La combinada sale a cuenta sobre el papel, pero si te obliga a meter dos jornadas maratonianas en una escapada corta, lo que ahorras en entrada lo pagas en cansancio. Con una semana por delante, en cambio, los dos caben de sobra si los separas.

El norte y el sur tienen climas distintos (y esto sorprende a todo el mundo)

Si hay una cosa que descoloca a quien pisa Tenerife por primera vez es esta: puede estar nublado en Puerto de la Cruz y despejado en Costa Adeje el mismo día y a la misma hora. No es mala suerte ni una excepción rara: es cómo funciona la isla.

La explicación es sencilla. Los vientos alisios llegan de forma constante desde el nordeste cargados de humedad atlántica. Al toparse con la cordillera central y con la mole del Teide, esa humedad sube, se condensa y forma una capa de nubes en las medianías de la vertiente norte, entre unos seiscientos y mil ochocientos metros de altitud, el famoso mar de nubes. La vertiente sur queda a resguardo, en sombra de lluvia, y por eso disfruta de sol casi permanente y un clima mucho más seco.

A ese cielo tapado del norte los canarios le llaman panza de burro, y conviene entender qué significa realmente: no es frío ni es lluvia, es un techo gris que puede pasarse el día entero sin romperse mientras la temperatura sigue siendo agradable. Es más habitual en los meses de invierno, pero se da todo el año. El norte, a cambio, es verde, exuberante y espectacular precisamente por esa humedad: los plataneras, los bosques de laurisilva y los pueblos con encanto están ahí, no en el sur.

Consecuencias prácticas para tu viaje. Primera: mete una chaqueta ligera en la mochila el día de Loro Parque, aunque salgas del hotel en bañador y con treinta grados. Segunda: no canceles la excursión al norte porque veas nubes desde el sur, ni al revés — el parte de una vertiente no vale para la otra. Y tercera, la más importante para decidir el hotel: si vas buscando piscina, playa y sol garantizado, el sur juega con ventaja de forma estructural, no por casualidad. Lo desarrollamos en la mejor época para viajar a Canarias.

Cómo organizarlos según dónde duermas

El turismo vacacional de Tenerife está concentrado en el sur. La franja de Costa Adeje, Playa de las Américas y Los Cristianos reúne la gran mayoría de los hoteles de playa, de los complejos con piscina y de la oferta de todo incluido de la isla, y es justo donde está Siam Park. Esa es la situación real, y de ella se deducen las dos formas sensatas de organizar el viaje.

Si duermes en el sur —que es lo que hace casi todo el mundo—, Siam Park es prácticamente un plan de proximidad: se llega en pocos minutos y de hecho el parque opera un servicio de autobús gratuito con paradas en las zonas turísticas del sur, además de haber aparcamiento público en las inmediaciones. Puedes ir sin coche y sin dramas. Loro Parque, en cambio, es una excursión de día completo al norte, con lo que eso implica: madrugar, coche o transporte organizado, y volver cansados. Plantéalo así desde el principio y no habrá sorpresas. Si estás decidiendo zona concreta, lo detallamos en nuestra guía de dónde alojarse en Tenerife sur.

Si duermes en el norte, en Puerto de la Cruz o alrededores, la ecuación se da la vuelta: Loro Parque te queda al lado —incluso andando o en el tren gratuito desde el centro— y Siam Park pasa a ser tu excursión larga. Es un viaje distinto: más pueblo, más gastronomía, más senderismo y menos hotel de piscina, con un clima más variable. Para parejas y para familias con niños ya mayores puede ser una elección estupenda; para una familia con niños pequeños que quiere playa todos los días, encaja peor. Una tercera vía que funciona muy bien en viajes de una semana larga es partir la estancia: unas noches en el sur y unas noches en el norte, y así cada parque te pilla cerca. Tiene el coste de hacer y deshacer maletas, pero ahorra carretera.

Cuántos días de parque caben en una semana sin reventar a los niños

Vamos con el error más repetido, y no tiene nada que ver con el dinero. Una familia reserva una semana, compra la entrada combinada y monta un calendario con parque el martes, parque el miércoles y una excursión el jueves. Sobre el papel es aprovechar el viaje. En la práctica, el miércoles a las cinco de la tarde nadie disfruta de nada.

Un día de parque acuático es mucho más exigente de lo que parece. Son entre seis y ocho horas de sol, agua, escaleras, colas de pie y estímulo constante. Un niño de seis años sale de ahí con una descarga de cansancio que se manifiesta esa noche o al día siguiente, en forma de llantos por cualquier cosa. Loro Parque es menos físico, pero implica muchos kilómetros de paseo y, si duermes en el sur, un par de horas y media de coche añadidas.

La regla que damos a nuestros clientes es sencilla: dos días de parque en una semana, tres como máximo absoluto, y nunca dos seguidos. Entre medias, días suaves — playa por la mañana y piscina del hotel por la tarde, o al revés—. Los días intercalados no son días perdidos: son los que hacen que el segundo parque se disfrute igual que el primero. Y si el viaje es de cuatro o cinco noches, un solo parque y bien hecho rinde muchísimo más que dos a medio gas.

Otra cosa que ayuda más de lo que parece: ir siempre a la apertura. Las dos primeras horas del día valen por cuatro de la tarde en cualquier parque del mundo, y además te permiten salir a media tarde en vez de aguantar hasta el cierre. Salir con las pilas al cincuenta por ciento en lugar de a cero es exactamente lo que decide si la cena de esa noche es agradable o es una batalla. La misma lógica que aplicamos al elegir parque por edades la contamos en qué parque temático de España encaja según la edad.

Con adolescentes y con niños pequeños: qué cambia

Con adolescentes, el reparto es bastante claro y conviene asumirlo sin resistirse: Siam Park es su plan y Loro Parque, probablemente, no. A los trece o catorce años lo que buscan es adrenalina, autonomía y algo que contar en el móvil, y un parque acuático con torre de caída libre y toboganes de embudo les da las tres cosas a la vez. Es además el escenario ideal para soltarles: en un parque cerrado, con socorristas por todas partes y un punto de encuentro fijado, un chaval de quince años puede moverse por su cuenta y eso es medio viaje resuelto para todos. Un zoológico, en cambio, lo van a recorrer con cara de cumplir el expediente.

Si esa es tu situación, el criterio cambia también en el hotel: importa más que haya ambiente y actividades para su edad que la zona infantil. Lo tratamos en hoteles para adolescentes que no se aburran.

Con niños pequeños, de tres a siete años, el reparto se invierte casi por completo. Loro Parque suele ser el día que más recuerdan: pingüinos, loros de colores, túneles de tiburones, todo a su altura y sin nada prohibido por medir poco. Y Siam Park les funciona perfectamente siempre que plantees el día alrededor de la zona infantil y del río lento, no de las atracciones grandes. El error habitual es organizar la jornada en función de lo que quiere hacer el adulto y acabar con el pequeño esperando abajo tres horas.

Con hermanos de edades muy separadas —el clásico de cinco y trece años— la fórmula que mejor funciona es dividirse: un adulto con el mayor en la zona de atracciones fuertes y otro con el pequeño en la ciudad de agua, con un punto de encuentro y una hora fijada para comer juntos. Suena a organización de logística militar, pero es lo que evita que ninguno de los dos se pase el día haciendo el plan del otro. Si estás decidiendo aún entre islas, comparamos las dos grandes en Tenerife o Gran Canaria para ir en familia.

El resto de la isla: que el viaje no sea solo parques

Sería una pena volver de Tenerife habiendo visto dos parques y la piscina del hotel, porque la isla es mucho más grande y mucho más rara —en el buen sentido— de lo que aparenta. Lo primero, inevitable: el Teide. Subir al parque nacional en coche es una experiencia en sí misma, porque atraviesas en una hora todos los paisajes posibles, desde el pinar hasta un desierto volcánico que no se parece a nada de la península. Hay teleférico para acercarse a la parte alta, y para pisar el pico en sí hace falta un permiso que se reserva con antelación y que además ha cambiado de condiciones recientemente; consúltalo en la web oficial de reservas de parques nacionales antes de contar con ello. Aviso importante: arriba hace frío de verdad, incluso en agosto, y muchas familias suben en manga corta y lo pasan mal.

Después, las playas, que en Tenerife no son todas iguales ni todas doradas: hay arena negra volcánica, hay calas recogidas y hay arenales importados de arena clara en el sur. Con niños pequeños, las del sur son más fáciles por temperatura del agua y por servicios; las del norte tienen más carácter y más oleaje. Y luego están los pueblos: La Orotava y La Laguna en el norte, con sus cascos históricos y sus casas de balcones de madera; Garachico, arrasado por una colada de lava en el siglo XVIII y hoy con piscinas naturales excavadas en la roca; Masca y su barranco; los acantilados de Los Gigantes en el oeste, que se ven desde el mar en las excursiones de avistamiento de cetáceos —que las hay, y en libertad—.

Nuestro consejo de reparto para una semana: dos días de parque, un día de Teide, un día de norte o de pueblos, y el resto sin plan. Los días sin plan no son tiempo perdido: son los que hacen que los niños lleguen frescos al día siguiente y los que la gente recuerda como los mejores del viaje. Si viajas en fechas señaladas, tenemos guías específicas de Navidad en Canarias y del Carnaval de Tenerife, que cambian bastante el planteamiento del viaje.

Una semana tipo que funciona

Este es el esqueleto que proponemos a las familias que se alojan en el sur y quieren hacer los dos parques sin acabar agotadas. Ajústalo a tus fechas y a tus hijos, pero respeta la idea de fondo: nunca dos días duros seguidos.

DíaPlanPor qué
1Llegada, hotel y playa cercaEl día del vuelo nunca cunde: no le pongas nada encima
2Siam Park, desde la aperturaCon las pilas llenas y el parque vacío las dos primeras horas
3Día suave: piscina del hotel y playaEl día de después de un parque acuático es de recuperación, no de excursión
4Teide, saliendo tempranoMenos nubes por la mañana; lleva ropa de abrigo aunque sea verano
5Loro Parque y tarde en Puerto de la CruzYa que subes al norte, aprovecha el pueblo: el trayecto se rentabiliza
6Playa, mercado o excursión cortaDespués del día de norte, todo el mundo necesita bajar el ritmo
7Día libre y preparar la vueltaSi sobra energía, aquí cabe el segundo día de Siam Park

Fíjate en un detalle: el segundo día de parque, si lo hay, va al final y solo si sobra energía. Es justo al revés de como lo planifica todo el mundo, y es la razón por la que muchas familias vuelven diciendo que el viaje se les hizo corto en lugar de decir que llegaron a casa a rastras.

Preguntas frecuentes

¿Es verdad que Siam Park es el mejor parque acuático del mundo?

Es verdad que lo han nombrado así, y conviene entender exactamente qué significa. El reconocimiento viene de los premios Travellers Choice de Tripadvisor, que la propia web del parque resume como número 1 del mundo diez veces seguidas, y que arrancaron en 2014. Son premios que se calculan a partir de las opiniones y valoraciones que dejan los usuarios durante un periodo de doce meses, no un ranking técnico de ingeniería de atracciones ni una auditoría independiente. Eso no lo hace menos válido: significa que muchísima gente que ha ido lo puntúa muy alto, año tras año, lo cual dice bastante. Pero es un premio de reputación, no un certificado de calidad medida. Lo contamos así porque la diferencia importa cuando decides si el viaje entero gira o no alrededor de un parque.

¿Cuánto se tarda de Siam Park a Loro Parque?

Están en puntas opuestas de Tenerife y ese es el dato que más gente descubre tarde. Siam Park está en Costa Adeje, en el sur; Loro Parque está en Puerto de la Cruz, en el norte. Entre las dos zonas hay alrededor de 70 kilómetros por autopista y en torno a una hora y cuarto de coche por la ruta más rápida, sin tráfico. Ida y vuelta en el mismo día son unas dos horas y media de carretera como mínimo, que con niños en el asiento de atrás se sienten como más. No es una excursión imposible, ni mucho menos, pero sí es un día completo: no cabe hacer Loro Parque por la mañana y playa en el sur por la tarde con calma. Cuenta con ello al planificar.

¿Existe una entrada combinada para los dos parques?

Sí. Los dos parques pertenecen al mismo grupo empresarial y comercializan una entrada conjunta, el llamado Twin Ticket, que da acceso a Loro Parque y a Siam Park. Lo relevante no es el nombre sino sus condiciones: según la información publicada por los distribuidores, tras la reserva se dispone de un plazo amplio para usar la primera visita y, una vez visitado uno de los dos parques, hay un número limitado de días para visitar el otro. Es decir, no puedes ir a uno en junio y al otro en octubre. Las condiciones exactas y los precios cambian, así que consúltalos siempre en la web oficial de los parques o en el canal donde vayas a comprar, nunca en un artículo como este.

¿Qué altura hay que medir para las atracciones de Siam Park?

El parque funciona por tramos de altura y no por edades, que es lo que descoloca a muchas familias. A grandes rasgos hay zonas sin altura mínima, pensadas para los más pequeños, como la ciudad de agua infantil, la zona de toboganes en miniatura y la piscina de olas. Después hay un grupo de atracciones familiares que suelen pedir alrededor de 1,10 metros, otro grupo de toboganes grandes que piden en torno a 1,25 metros, y la atracción más fuerte del parque, la torre de caída libre, que pide bastante más altura y además una edad mínima. Las cifras exactas varían según la fuente que consultes y el parque las puede ajustar, así que mide a tus hijos en casa y confirma los datos en la web oficial antes de comprar nada.

¿Loro Parque merece la pena si no me gustan los espectáculos con animales?

Es una pregunta legítima y la respuesta honesta es que depende de ti. Loro Parque es un parque zoológico con animales en cautividad y con presentaciones de animales, incluidos cetáceos. Hay familias a las que ese formato les encanta y salen entusiasmadas, y hay familias a las que les incomoda y prefieren no ir. Es una decisión personal y no somos nosotros quienes debemos tomarla por ti. Lo que sí podemos decirte es que el parque tiene mucho más que las presentaciones: la mayor colección de loros del mundo, un pingüinario muy conocido, acuario, aviarios de vuelo libre y una vegetación espectacular. Y que si decides no ir, Tenerife no se queda coja: tienes Siam Park, el Teide, las playas y los pueblos del norte.

¿Puede estar nublado en Loro Parque y soleado en Siam Park el mismo día?

Sí, y pasa con mucha frecuencia. Es probablemente lo que más sorprende a quien viaja a Tenerife por primera vez. Los vientos alisios llegan del noreste cargados de humedad y chocan contra la cordillera y el Teide, así que descargan nubosidad en la vertiente norte mientras el sur queda protegido y despejado. Por eso Puerto de la Cruz puede amanecer con el cielo tapado y con esa capa baja de nubes que los canarios llaman panza de burro, mientras en Costa Adeje hace un sol de justicia. No significa que en el norte haga frío ni que llueva: muchas veces está gris y templado. Pero sí conviene saberlo, porque cambia la ropa que metes en la mochila y las expectativas del día.

¿Cuántos días de parque conviene meter en una semana en Tenerife?

Nuestra recomendación, después de escuchar a muchas familias, es dos días de parque en una semana y tres como máximo absoluto. Un día completo de parque acuático deja a un niño reventado: sol, agua, escaleras, colas y sobreestimulación. Encadenar dos días seguidos de parque suele terminar en llantos el segundo por la tarde y en padres preguntándose por qué no se quedaron en la piscina del hotel. Lo que mejor funciona es intercalar: parque, día tranquilo de playa o piscina, parque, y dejar el resto para excursiones cortas. Y si en el viaje entra Loro Parque, recuerda que ese día se come también el trayecto de ida y vuelta al norte, así que cuenta como día de parque y de carretera a la vez.

¿Dónde conviene dormir si voy a hacer los dos parques?

La inmensa mayoría de la planta hotelera vacacional de Tenerife está en el sur, en la franja de Costa Adeje, Playa de las Américas y Los Cristianos, que es justo donde está Siam Park. Por eso lo habitual, y lo que recomendamos en casi todos los casos, es alojarse en el sur y plantear Loro Parque como una excursión de día completo al norte. La alternativa de dormir en Puerto de la Cruz existe y tiene su encanto, pero es otro tipo de viaje: menos hotel de piscina y todo incluido, más pueblo, y con el clima del norte, que es distinto. Si viajas con niños y quieres playa, piscina y parque, el sur encaja mejor. Lo desarrollamos en nuestra guía de dónde alojarse en Tenerife sur.

¿Te organizamos la semana en Tenerife?

Cuéntanos las edades de tus hijos, las fechas y si queréis hacer uno de los parques o los dos. Te proponemos zona y hotel que encajen con ese plan, con el equipo de Viajes Santa Mona confirmándote por escrito lo que importa antes de que reserves nada. Más de diez años organizando viajes de familias por toda España.

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Y si aún estás decidiendo el tipo de viaje, tenemos más material de la zona: la página de destino de Tenerife, los hoteles con toboganes en Canarias para quien quiera agua sin salir del hotel, el todo incluido en Canarias para familias, la comparativa de los mejores parques acuáticos de España y, si viajáis con perro, cómo funciona ir a Canarias y Baleares con mascota.

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