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Viajes en familia

Puerto de la Cruz con niños: el Tenerife del norte, sin idealizarlo

Por Viajes Santa Mona

La respuesta corta

Puerto de la Cruz no es el sur de Tenerife y no hay que reservarlo como si lo fuera: aquí la arena es negra, el mar es Atlántico abierto con oleaje real y hay bastantes más nubes. Por eso el pueblo construyó el Lago Martiánez, un complejo de piscinas de agua de mar de César Manrique en pleno paseo, que es el gran seguro de vida con niños.

A cambio: Loro Parque a pie de playa, un jardín botánico tropical, Playa Jardín protegida por espigones y un pueblo canario con vida los doce meses.

Con carrito: el paseo marítimo es accesible; el resto del pueblo es cuesta.

Casi todo lo que se escribe sobre Tenerife en familia habla del sur: Costa Adeje, Los Cristianos, parques temáticos y sol garantizado. Pero al otro lado de la isla hay un pueblo que lleva más de un siglo recibiendo visitantes y que funciona muy bien con niños si sabes a lo que vas. Puerto de la Cruz es verde, es húmedo, tiene arena volcánica y un mar que no siempre deja bañarse. También tiene el mejor zoo de Canarias a pie de playa, un complejo de piscinas de agua de mar diseñado por César Manrique y un ambiente que el sur, sencillamente, no tiene. Esta guía cuenta las dos caras.

El norte no es el sur: qué cambia de verdad

Tenerife son dos islas en una y la línea la marca la cordillera. El norte recibe los vientos alisios, y eso lo cambia todo: hay más humedad, más vegetación, más plátanos y bastante más nubosidad. Es completamente normal que amanezca cubierto, que abra a media mañana y que por la tarde vuelva a taparse, o que el Puerto esté nublado mientras en Costa Adeje no hay una nube. Las temperaturas, en cambio, son suaves en las dos vertientes casi todo el año.

Lo segundo que cambia es el mar. Aquí es Atlántico abierto y con oleaje de verdad, no la balsa protegida de las playas del sur. Y lo tercero es la arena: es volcánica y negra, se calienta muchísimo al sol —chanclas siempre, también para ir del toldo a la orilla— y no tiene nada que ver con la arena dorada importada de otras playas de la isla.

A cambio, el norte da algo que el sur no: un pueblo de verdad. Puerto de la Cruz tiene vida los doce meses del año, no cierra en temporada baja, tiene mercado, farmacias, colegios, plazas donde juegan los niños de allí y un casco histórico con casonas canarias. Con niños, eso se nota en cosas concretas: hay sitios normales donde comer, la gente está acostumbrada a familias y el destino no se apaga cuando acaba agosto.

Las playas: arena negra y espigones

La playa familiar del pueblo es Playa Jardín, en el extremo occidental, junto al barrio de Punta Brava. En realidad son tres playas unidas de arena oscura, y su gran ventaja es que están protegidas por espigones: en la mayor parte del arenal el agua se mantiene entre calma y moderada, mientras que las zonas más abiertas se las quedan los surfistas. Tiene socorristas, puesto de Cruz Roja, duchas, aseos, pasarelas de acceso, zona infantil, aparcamiento y chiringuitos.

Lo que la hace distinta a cualquier otra playa de la isla son sus jardines: el entorno lo diseñó César Manrique, con especies endémicas, muros de piedra volcánica, cascadas de agua de mar y paseos desde los que, en día despejado, se ve el Teide al fondo. Es un sitio bonito de verdad, no solo un arenal con servicios.

El aviso serio: mirad la bandera todos los días, sin excepción. Esto es costa norte y el mar cambia de un día para otro; dentro de la propia Playa Jardín hay tramos más resguardados que otros. En el frente de Martiánez, en el centro, el mar es notablemente más bravo y no es una playa para meter a un niño pequeño a la ligera. Con peques que aún no nadan, la combinación que funciona es Playa Jardín en la zona de los espigones cuando la bandera acompaña y el Lago Martiánez cuando no.

El Lago Martiánez, el gran salvavidas

El Lago Martiánez es la solución que este pueblo se inventó para tener un baño seguro teniendo un mar que no siempre deja. Lo diseñó César Manrique y está en pleno paseo marítimo: un gran lago artificial de agua de mar rodeado de siete piscinas, islotes, esculturas, jardines y terrazas, todo integrado en la roca volcánica. Con niños es un recurso enorme, porque el agua está siempre en calma y hay césped, sombra y sitio donde sentarse.

Un dato que conviene saber porque circula información desactualizada: estuvo cerrado desde mayo de 2023 para renovar por completo su sala de máquinas y estrenar un sistema de filtrado de agua submarino, con una inversión superior a 1,3 millones de euros, y reabrió el 28 de marzo de 2024 tras diez meses de obras. Fue la mayor renovación de sus más de cuatro décadas de historia. En 2026 está funcionando con normalidad. Como siempre, consultad horarios y tarifas del día antes de ir.

Consejo práctico: no lo dejéis para el último día. Reservadlo mentalmente para la mañana en que la bandera esté roja o para la tarde en que el cielo esté cerrado, que es cuando salva unas vacaciones. Con niños de tres años en adelante da para medio día largo sin quejas.

Loro Parque, con lo bueno y el debate

Loro Parque está al final de Playa Jardín, así que desde buena parte del pueblo se llega andando o con un trayecto muy corto. Es la gran atracción del norte de la isla y reúne más de un centenar de especies: pingüinos, tiburones, jaguares, hipopótamos, gorilas, tigres blancos. A lo largo del día hace presentaciones de animales de unos veinte minutos, con varios pases repartidos entre la mañana y la tarde. Con niños de cuatro a doce años es un día completo.

Recomendaciones prácticas: ir temprano, porque el recinto es grande y con calor se hace pesado a mediodía; mirar el horario de las presentaciones nada más entrar y montar el recorrido alrededor de ellas; y llevar comida o contar con la del recinto. Los horarios y los pases cambian por temporada, así que conviene confirmarlos en la web oficial el mismo día.

Y la parte que preferimos contaros antes de que compréis nada: es un zoológico que mantiene cetáceos en cautividad y eso genera un debate público real y activo, con organizaciones ecologistas y de defensa animal que se oponen a los traslados de orcas y a los espectáculos con animales marinos. No os vamos a decir qué pensar; sí creemos que es información que hay que tener por adelantado, sobre todo si el tema se habla en casa. Si preferís evitarlo, el pueblo tiene planes de sobra sin entrar ahí.

Los otros planes del pueblo

El Jardín Botánico es la sorpresa habitual: unos 20.000 metros cuadrados de plantas tropicales y exóticas de más de 1.500 especies, con palmeras enormes, bromelias y árboles con raíces que parecen de película. Se recorre en una hora larga, es llano, hay sombra a todas horas y funciona muy bien con niños pequeños precisamente porque no hay que explicarles nada: se limitan a corretear entre árboles gigantes. Es también el plan perfecto para un día nublado.

El paseo de San Telmo es la columna vertebral del día a día: enlaza el Lago Martiánez por el este con el puerto pesquero y el casco antiguo por el oeste, va pegado a la roca volcánica y tiene una pequeña ermita marinera asomada al Atlántico. Al atardecer se llena de familias. En el extremo oeste está el puerto pesquero, con barcas de colores, la playa de San Telmo y las casonas del casco histórico: ver descargar el pescado es uno de esos planes cortos y gratuitos que a los niños les gustan más de lo que uno espera.

Y un plan de reserva para los días de lluvia, que en el norte los hay: el propio casco histórico se recorre bajo llovizna sin drama —casas de balcones de madera, plazas, la Casa de la Aduana junto al puerto—, y siempre queda la piscina cubierta o el spa del alojamiento, que en este destino conviene mirar al reservar más que en el sur.

Con carrito: dónde sí y dónde no

Esta es la información práctica que casi ninguna guía da y que cambia el viaje. La franja de mar es perfectamente cómoda: el paseo de San Telmo se reformó y se ensanchó y hoy es accesible para sillas de ruedas y carritos, la playa de San Telmo tiene acceso adaptado, Playa Jardín tiene pasarelas y el Lago Martiánez y Loro Parque están pensados para recibir familias. Con esa franja se cubre el 80% de lo que vais a hacer.

En cuanto os separáis de ella, el pueblo trepa. Puerto de la Cruz está construido sobre una ladera y, más allá de la zona comercial central, la calle sube de forma continua y en algunos tramos con pendiente fuerte. Con carrito se puede, pero se sufre. La regla que aplicamos nosotros: carrito para el paseo, la playa y los parques; mochila portabebés para el casco alto y para cualquier excursión. Y sobre todo para La Orotava, que es todavía más empinada que el Puerto.

Excursiones: La Orotava, el Teide y la costa

La Orotava está justo encima del Puerto y es el pueblo histórico de la comarca: casonas señoriales, balcones de madera canaria, jardines y patios. Es precioso y se ve en media jornada, pero está construido en cuesta permanente, así que con bebés es territorio de mochila y con abuelos conviene plantearlo despacio. Un aliciente para los niños: si viajáis en la fecha del Corpus, las calles se cubren de alfombras hechas con arena volcánica de colores; consultad el calendario del año porque la fecha se mueve.

El Teide es la excursión grande. Se sube por carretera de montaña y el paisaje del parque nacional impresiona a cualquier edad. Los avisos honestos son tres: arriba hace frío de verdad incluso en pleno agosto —chaqueta y pantalón largo, aunque salgáis del hotel en bañador—, la carretera tiene muchas curvas y con peques propensos al mareo hay que ir despacio y con paradas, y la altitud se nota. El teleférico y los accesos al pico tienen sus propias condiciones y permisos, así que informaos antes si ese es vuestro plan.

Y la tercera opción, la más relajada, es la costa norte hacia el oeste: Icod de los Vinos con su drago milenario, que a los niños les fascina porque parece un árbol de cuento, y Garachico con sus piscinas naturales excavadas en la lava. Esas pozas son un planazo con niños que ya nadan bien y con mar en calma; con oleaje se cierran y no hay que forzarlo bajo ningún concepto. Comprobad siempre el estado del mar antes de ir.

Qué comer con niños

La cocina canaria juega a favor con los peques más de lo que la gente cree. Las papas arrugadas son básicamente patatas pequeñas cocidas con sal: gustan siempre, y el mojo se sirve aparte, así que cada uno se lo pone o no —importante, porque el mojo picón pica de verdad y el rojo suave y el verde de cilantro son opciones más seguras—. El pescado fresco de la zona a la plancha, el pollo asado y las carnes hechas sencillas resuelven cualquier mesa infantil sin negociaciones.

Lo práctico del Puerto es que es un pueblo normal: hay guachinches y restaurantes de barrio donde se come rápido y sin ceremonia, mercado y fruterías para desayunos y meriendas —el plátano de Canarias, aquí, es otra cosa— y no hace falta reservar con días de antelación como en las zonas de resort. Se cena pronto sin problema y las terrazas del paseo aguantan bien a una familia con niños que no se están quietos.

Qué plan funciona a qué edad

  • Bebés y hasta 3 años. Lago Martiánez, Jardín Botánico y el paseo de San Telmo con carrito. Playa Jardín solo con bandera verde y en la zona de los espigones. El resto del pueblo, con mochila. Alojamiento con piscina, imprescindible.
  • De 4 a 6 años. Ya entra Loro Parque como día completo, el puerto pesquero, la playa con más soltura y una primera subida a La Orotava. El Teide, corto y bien abrigados.
  • De 7 a 12 años. La mejor edad para este destino. Loro Parque a fondo, las piscinas naturales de Garachico, el drago de Icod, el Teide con parada en el parque nacional y las zonas de olas de Playa Jardín para empezar con el bodyboard.
  • Adolescentes. Funciona bien si les va el mar y la naturaleza —surf, senderismo, volcán—, y bastante peor si buscan ambiente de resort y planes cerrados. En ese caso, la comparación honesta es el sur de la isla, que tiene otra oferta de ocio.

Cuándo ir, cómo llegar y dónde alojarse

Cuándo. Prácticamente cualquier mes, que es la gracia de Canarias. Los meses con más sol en el norte son de junio a septiembre, y son los que más se parecen a unas vacaciones de playa clásicas. Primavera y otoño son ideales para combinar playa, botánico y Teide sin calor. En invierno el destino sigue vivo, con más público europeo, mar más movido y alguna semana de nubes. Y en febrero, el carnaval llena toda la isla: si viajáis esas fechas, hay que reservar con mucha antelación.

Cómo llegar. El aeropuerto que os interesa es Tenerife Norte, que está a poco más de veinte kilómetros y a unos veinticinco a cuarenta minutos en coche. Es una ventaja real frente al sur: se llega antes y con menos carretera, y con niños cansados después de un vuelo eso vale mucho. Si vuestro vuelo llega a Tenerife Sur, contad con algo más de una hora larga de traslado atravesando la isla. Consultad horarios y precios actuales al fijar fechas, porque cambian por temporada.

Dónde alojarse. Con niños, la zona práctica es la franja entre el Lago Martiánez y Playa Jardín, lo más cerca posible del paseo. Ahí resolvéis la semana entera andando y evitáis las cuestas del pueblo alto, que es donde hay alojamiento más barato y donde muchas familias descubren tarde que subir con un carrito cada tarde es un suplicio. Mirad que el alojamiento tenga piscina, y si podéis climatizada o cubierta, mejor: en el norte hay días en los que la piscina es el plan y no el mar. En cuanto al régimen, el todo incluido y la media pensión funcionan bien aquí, aunque a diferencia del sur el pueblo tiene tanta oferta de restaurantes normales que salir a comer no penaliza. Ten en cuenta que las ofertas no incluyen seguro de viaje: si queréis cobertura adicional, hay que preverla aparte.

Si estáis decidiendo isla o zona, comparad con nuestras guías de dónde alojarse en el sur de Tenerife, Tenerife o Gran Canaria para familias y Siam Park y Loro Parque. Y si el plan es todo incluido, tenéis el repaso completo en Canarias todo incluido en familia.

Preguntas frecuentes

¿Puerto de la Cruz es buen destino para ir con niños?

Es muy bueno, pero por razones distintas a las del sur de Tenerife, y conviene entenderlo antes de reservar. Aquí no venís a un resort con playa de arena dorada y sol garantizado: venís a un pueblo canario de verdad, con vida propia todo el año, arena volcánica negra, mar abierto con oleaje y bastante más nubosidad que el sur. A cambio tenéis el mejor parque zoológico de la isla a pie de playa, un complejo de piscinas de agua de mar diseñado por César Manrique en pleno centro, un jardín botánico tropical, precios más contenidos y un ambiente mucho más auténtico. Con niños de cuatro años en adelante funciona muy bien. Si lo que buscáis es tumbona, sol seguro y bañarse en el mar sin pensar, el sur de la isla encaja mejor.

¿Se puede uno bañar en el mar en Puerto de la Cruz con niños?

Se puede, en las playas y momentos adecuados, y hay que mirar la bandera todos los días sin excepción. Estáis en la costa norte de Tenerife, que es Atlántico abierto: el oleaje es real y cambia de un día para otro. La playa que mejor funciona en familia es Playa Jardín, porque tiene espigones que protegen buena parte del arenal y el agua suele quedar entre calma y moderada, con socorristas, Cruz Roja, duchas, aseos y zona infantil. Las zonas más abiertas de esa misma playa las usan los surfistas, así que dentro de la propia playa hay tramos mejores y peores. En el frente de Martiánez el mar es bastante más bravo. Y precisamente por eso el pueblo construyó en su día el Lago Martiánez: es la alternativa segura cuando el mar no está.

¿Qué es el Lago Martiánez y está abierto?

Es un complejo de ocio en pleno paseo marítimo diseñado por el artista canario César Manrique: un gran lago artificial de agua de mar rodeado de siete piscinas, islotes, jardines, esculturas y terrazas, todo integrado en la roca volcánica. Es la respuesta del pueblo a tener un mar demasiado bravo para bañarse cada día, y con niños es un recurso enorme porque el agua está siempre en calma. Estuvo cerrado desde mayo de 2023 para renovar por completo su sala de máquinas y su sistema de filtrado, con una inversión de más de 1,3 millones de euros, y reabrió el 28 de marzo de 2024 tras diez meses de obras. En 2026 está en funcionamiento. Consultad horarios y tarifas del día antes de ir, porque cambian por temporada.

¿Merece la pena Loro Parque con niños?

Es la gran atracción de la zona y está al final de Playa Jardín, así que se llega andando desde buena parte del pueblo. Reúne más de un centenar de especies —pingüinos, tiburones, jaguares, hipopótamos, gorilas, tigres blancos— y hace presentaciones de animales a lo largo del día que suelen durar unos veinte minutos cada una. Con niños de cuatro a doce años es un día completo, y conviene ir temprano y llevar comida o presupuestar la del recinto. Ahora la parte honesta: es un zoológico que mantiene cetáceos en cautividad y eso genera un debate público real, con organizaciones que se oponen a los traslados de orcas y a los espectáculos con animales marinos. Si ese tema os importa, tenedlo en cuenta antes de comprar entradas: es información que merecéis tener por adelantado.

¿Puerto de la Cruz es cómodo con carrito de bebé?

Depende mucho de por dónde os mováis, y esta es la información práctica que casi nadie da. La franja del mar es perfectamente cómoda: el paseo de San Telmo, que enlaza el Lago Martiánez por el este con el puerto pesquero y el casco antiguo por el oeste, se reformó y se ensanchó, y hoy es accesible para sillas de ruedas y carritos; la playa de San Telmo tiene acceso adaptado. En cuanto os alejáis de esa franja y del centro comercial, en cambio, el pueblo trepa: hay cuestas continuas y tramos francamente empinados, porque Puerto de la Cruz está construido sobre una ladera. La regla práctica: carrito para el paseo marítimo, Playa Jardín y Loro Parque; mochila portabebés para el casco antiguo, La Orotava y todo lo que suba.

¿Hace mejor tiempo en el norte o en el sur de Tenerife?

En el sur hace más sol, y no tiene sentido pretender lo contrario. El norte de Tenerife es la cara verde de la isla: recibe los vientos alisios, tiene más humedad, más vegetación y bastante más nubosidad, y es habitual que amanezca cubierto y abra a mediodía, o que esté nublado en el Puerto mientras en Costa Adeje luce el sol. Las temperaturas son suaves todo el año en las dos vertientes. Lo que cambia es la expectativa: si venís buscando doce días seguidos de sol de playa, id al sur. Si venís buscando un pueblo con vida, verde, plátanos, mar bravo y planes que no dependen solo de tumbarse al sol, el norte os va a gustar mucho más y os va a costar menos.

¿Qué excursiones se pueden hacer con niños desde Puerto de la Cruz?

Tres funcionan especialmente bien. La primera, La Orotava, el pueblo histórico que queda justo encima, con casonas de madera, balcones canarios y jardines: es precioso, pero está todo en cuesta, así que id con mochila y no con carrito. La segunda, el Teide, a la que se sube por carretera de montaña; el paisaje impresiona a cualquier edad, pero conviene saber que arriba hace frío de verdad incluso en agosto, que la carretera tiene muchas curvas y que con peques propensos al mareo hay que ir despacio. Y la tercera, la costa norte hacia Icod y Garachico, con el drago milenario y las piscinas naturales de roca volcánica, que a los niños que ya nadan les encantan. Consultad siempre horarios, accesos y estado del mar antes de salir.

¿Cuándo es mejor viajar a Puerto de la Cruz con niños?

Casi todo el año, y esa es su gran ventaja: las temperaturas son suaves de enero a diciembre y no hay una temporada mala. Los meses con más horas de sol en el norte son de junio a septiembre, y ahí es cuando el destino se parece más a unas vacaciones de playa clásicas. La primavera y el otoño son estupendos para combinar playa, botánico, Teide y excursiones sin calor. En invierno el destino sigue funcionando —de hecho es cuando llega buena parte del público europeo—, con la advertencia de que el mar está más movido y que puede tocaros alguna semana de nubes y lluvia. Un dato útil: en febrero el carnaval de Tenerife llena toda la isla, así que si viajáis esas fechas hay que reservar con mucha antelación.

¿Os miramos Tenerife norte con los niños?

Decidnos fechas, cuántos sois y las edades de los peques, y el equipo de Viajes Santa Mona os dice qué hay disponible en Puerto de la Cruz, qué hoteles quedan cerca del paseo sin cuestas y qué régimen encaja con vuestro ritmo. Y si por vuestras fechas os conviene más el sur de la isla, os lo decimos.

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