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Fiestas de verano en la Costa Blanca: Moros y Cristianos y fiestas patronales

Por Viajes Santa Mona

Hay una cosa que la gente que veranea en el Levante descubre por accidente: que mientras ellos están cenando en el paseo, a quince minutos en coche puede haber tres mil personas vestidas de época desfilando por una calle estrecha con bandas de música, pólvora y trajes que pesan más que un niño de cuatro años. Las fiestas de Moros y Cristianos son, sin exagerar, de lo más espectacular que se puede ver en España, y en la Costa Blanca están concentradas de una manera que no se da en ninguna otra costa: municipios pegados unos a otros, cada uno con su semana grande, y todos a un rato de coche de las zonas hoteleras de playa. Esta guía explica qué es exactamente una fiesta de estas para quien no ha visto ninguna, cuál es el momento icónico del verano —el desembarco de Villajoyosa—, qué se celebra de verdad en agosto y qué no, y cómo montarlo sin cambiar de hotel ni una sola vez.

Qué es una fiesta de Moros y Cristianos (para quien no ha visto ninguna)

Empecemos por lo básico, porque quien viene de Andalucía o del norte suele llegar con la idea equivocada. Una fiesta de Moros y Cristianos no es una feria ni una verbena: es una representación colectiva de una batalla histórica entre dos bandos, el moro y el cristiano, que se despliega a lo largo de varios días con desfiles, actos teatrales y disparos de pólvora. Tiene raíz religiosa —casi siempre se celebra en honor al patrón o a la patrona del pueblo— y raíz histórica: en la costa alicantina, muchas de estas fiestas conmemoran ataques reales de piratas berberiscos entre los siglos XVI y XVII, cuando estos pueblos vivían con un ojo puesto en el horizonte.

La unidad básica es la comparsa, que en muchos municipios se llama filà. Es una asociación de vecinos, con su nombre, su traje, su música y su local, que representa a un cuerpo del bando moro o del cristiano. Los nombres dan mucha pista del imaginario: por el lado moro aparecen los Moros Viejos, los Bereberes, los Turcos o los Piratas Berberiscos; por el cristiano, los Cruzados, los Almogávares, los Navarros o los Pescadores. En Villajoyosa, por ejemplo, hay once comparsas por bando. No es un disfraz que se alquila para el fin de semana: la gente pertenece a su comparsa toda la vida, y a menudo su padre y su abuelo pertenecieron a la misma.

El acto que todo el mundo asocia a la fiesta es la entrada, el gran desfile. Cada bando tiene el suyo, en días distintos, y funciona así: las comparsas van desfilando una detrás de otra por la calle principal, cada una con su banda de música propia tocando marchas moras o cristianas, y cada una con su boato. El boato es la puesta en escena que acompaña al cargo de esa comparsa —capitán, abanderada, embajador— y ahí es donde se va el dinero y el trabajo de todo un año: carrozas, animales, bailarines, esclavos, guerreros, humo, fuego. Un boato puede durar veinte minutos él solo. Multiplica eso por una veintena de comparsas y entenderás por qué un desfile empieza a las once de la noche y termina de madrugada.

Y luego está la pólvora, que es la parte que más sorprende al que no conoce la fiesta. En los actos de guerra, los festeros disparan arcabuces de fogueo: armas antiguas cargadas con pólvora negra, sin proyectil, que hacen un estruendo enorme y llenan la calle de humo blanco con olor a azufre. A eso se le llama arcabucería o alardo. Las embajadas completan el cuadro: son los discursos en verso, declamados desde un castillo de madera montado para la ocasión, en los que un bando exige la rendición del otro. Primero toma el castillo el bando moro, después lo reconquista el cristiano, y la fiesta termina con las paces. Es teatro de calle a escala de pueblo entero.

El desembarco de Villajoyosa: el momento icónico del verano

Si solo vas a ver una cosa en tu vida de este mundo, que sea esta. Los Moros y Cristianos de Villajoyosa se celebran en honor a Santa Marta y ocupan siempre la última semana de julio, del 24 al 31. Están declarados de Interés Turístico Internacional desde 2003, que es la máxima categoría que otorga el Estado a una fiesta, y conmemoran un ataque de piratas berberiscos ocurrido en 1538, atribuido al arráez Zallé, que los vecinos consiguieron repeler. La fiesta, tal y como se conoce, lleva celebrándose unos dos siglos y medio.

Lo que hace única a Villajoyosa entre las cientos de fiestas de Moros y Cristianos que hay en España es que aquí la batalla se libra en el mar y en la playa. El desembarco se celebra de madrugada el 28 de julio, en la playa del centro del pueblo, con la primera luz del día. Más de treinta embarcaciones del bando moro se acercan a la orilla mientras las tropas cristianas esperan en la arena con la artillería preparada. Cuando los primeros llegan al agua somera, empieza el combate: más de tres mil festeros, fuego de arcabucería, fuegos artificiales, humo sobre el mar y el sol saliendo por detrás. Después la batalla avanza calle arriba hasta el castillo, que queda en manos moras, y por la tarde las tropas cristianas vuelven para reconquistarlo.

En las últimas ediciones el desembarco ha arrancado en torno a las seis de la mañana, pero la hora exacta la fija cada año el programa oficial del ayuntamiento y no conviene darla por buena de memoria: consúltala antes de poner el despertador. Lo mismo vale para el resto de actos. El programa suele abrir con la entrada de bandas, sigue con los desfiles moro y cristiano en días consecutivos, y llega al desembarco como punto culminante.

El detalle que cambia tu viaje: es julio, no agosto

Villajoyosa cierra sus fiestas el 31 de julio. Si tu semana de playa empieza el 1 de agosto, te las pierdes por un día. Es el error de planificación más habitual con esta fiesta, y no tiene arreglo sobre la marcha: hay que decidirlo al elegir las fechas del viaje, no al llegar. Si el desembarco es tu motivo para ir a la Costa Blanca, la semana que necesitas es la que incluye el 28 de julio.

Un apunte práctico sobre el sitio: Villajoyosa es un pueblo pequeño de casas de colores frente al mar, muy fotogénico y muy famoso también por otra cosa —lleva siglos siendo tierra de chocolateros—, pero con una capacidad de aparcamiento limitadísima. En noche de desembarco, cientos de personas se quedan directamente en el pueblo desde la tarde anterior. Si vas en coche, cuenta con dejarlo lejos y andar.

El calendario real: qué cae en junio, en julio, en agosto y en otoño

Aquí es donde más gente se equivoca, así que vamos con el mapa honesto. Estas son referencias generales del calendario de cada municipio; las fechas exactas y los horarios de cada acto los publica el ayuntamiento correspondiente cada temporada, y es ahí donde hay que mirar antes de comprar nada.

MunicipioFiestaCuándo, en general
AlicanteHogueras de San Juan (Interés Turístico Internacional)Del 20 al 24 de junio. No es una fiesta de agosto
Jávea (Xàbia)Moros i Cristians, en el barrio marinero de Duanes de la MarJulio, en torno a Sant Jaume (25 de julio)
VillajoyosaMoros y Cristianos de Santa Marta, con el desembarcoDel 24 al 31 de julio. Desembarco el día 28
AlicanteFiestas patronales de la Virgen del RemedioPrincipios de agosto, en torno al día 5
CalpePatronales de la Virgen de las NievesAgosto. Sus Moros y Cristianos son en octubre
ElcheMoros y Cristianos, Nit de l'Albà y Misteri d'ElxPrimera quincena de agosto. Misteri, 14 y 15
DéniaMoros i Cristians, con desembarco en el puertoMediados de agosto, hasta Sant Roc (día 16)
DéniaFiestas Mayores de la Santíssima Sang, con bous a la marPrimera quincena de julio
Jávea (Xàbia)Mare de Déu de Loreto, en Duanes de la MarPrimeros días de septiembre
AlteaFiestas Mayores y Moros y Cristianos (Sant Blai y el Crist del Sagrari)Última semana de septiembre
BenidormFiestas mayores patronales (Virgen del Sufragio y San Jaime)Noviembre. En verano, programación cultural

Y luego está la capa que no cabe en ninguna tabla: casi todos los municipios y casi todas las pedanías del interior tienen su semana de fiestas en verano, con su patrón, su verbena, su procesión y a veces su propia comparsa de moros y cristianos a escala pequeña. Nadie las recoge en un calendario único. La forma de enterarse es mirar la web del ayuntamiento del pueblo donde estés o preguntar en la oficina de turismo el primer día: es la mejor media hora que puedes invertir en tu semana de vacaciones.

Dénia: el otro desembarco, este sí en agosto

Si tu viaje cae en agosto y quieres ver Moros y Cristianos de los grandes, tu fiesta es la de Dénia. Sus Moros i Cristians están declarados de Interés Turístico y se despliegan a lo largo de dos semanas, con los actos fuertes concentrados a mediados de agosto y el cierre el 16 de agosto, día de Sant Roc. También aquí hay desembarco —el bando moro llega por mar a la zona del puerto— además de las entradas mora y cristiana, un desfile de gala donde cada capitanía saca todo su boato, y una batalla de arcabucería a plena luz del día en la que el pueblo entero acaba envuelto en humo.

Dénia, además, tiene fiesta dos veces: en la primera quincena de julio celebra sus Fiestas Mayores de la Santíssima Sang, que es cuando se hacen los bous a la mar, el espectáculo taurino en el que las reses acaban cayendo al agua del puerto. Lo mencionamos porque es una fiesta muy conocida y porque conviene saber que existe: hay familias a las que no les interesa nada un acto con animales y prefieren organizarse esos días de otra manera. Como en tantos pueblos del Levante, también hay bous al carrer en las patronales de otros municipios, Calpe entre ellos. No opinamos: informamos, que es lo que hace falta para decidir.

Dénia es también un destino de playa por derecho propio, con las calas del Montgó por un lado y los arenales de Les Marines por el otro, y una gastronomía que le ha valido el reconocimiento de la UNESCO como Ciudad Creativa de la Gastronomía. Si estás pensando en alojarte por esta zona en vez de en Benidorm, lo desarrollamos en la guía de Dénia, Jávea y Calpe con niños.

Elche a mediados de agosto: tres fiestas en la misma semana

Elche no es playa —aunque tiene la suya en Arenales del Sol y en El Altet— y por eso casi nadie lo incluye en un viaje de costa. Es un error, porque en agosto concentra una semana difícil de igualar. Primero, sus Moros y Cristianos en honor a la Virgen de la Asunción, con doce comparsas, seis por bando, en la primera mitad del mes. Después, la Nit de l'Albà, la noche del 13 de agosto, en la que la ciudad entera lanza cohetes desde las azoteas hasta que el cielo se convierte en un techo de pólvora, rematada por una palmera de fuegos artificiales lanzada desde la basílica.

Y el 14 y el 15 de agosto, el Misteri d'Elx: un drama sacro cantado sobre la muerte y la asunción de la Virgen que se representa sin interrupción desde el siglo XV, dentro de la basílica de Santa María, con más de trescientos voluntarios, maquinaria aérea y voces del propio pueblo. La UNESCO lo declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad —fue la primera manifestación festiva española en entrar en esa lista— y los ensayos generales de los días previos también son públicos. No hay nada parecido en ninguna otra costa española. Desde una base en la zona de Alicante o Benidorm, es perfectamente una excursión de un día.

Calpe, Altea y Jávea: qué es una fiesta patronal y en qué se diferencia

No todo son Moros y Cristianos. La otra gran familia de fiestas de esta costa es la fiesta patronal, que sigue un patrón bastante reconocible: una comisión de fiestas con sus reinas y damas por franjas de edad, la despertà con dolçaina y tabalet a primera hora, la ofrenda de flores, la procesión del patrón o la patrona, verbenas por la noche, castillos de fuegos artificiales y, en muchos sitios, actos taurinos de calle. Es más íntima que los Moros y Cristianos y mucho más de vecinos: no está montada para el turista, y por eso a menudo se disfruta más.

Calpe celebra en agosto sus patronales en honor a la Virgen de las Nieves, con desfiles de disfraces, despertà, verbenas y bous al carrer. Es la fiesta que te vas a encontrar si veraneas ahí en agosto. Sus Moros y Cristianos, en cambio, son en octubre: mucha gente los busca en verano y no los encuentra.

Altea tiene una de las fiestas más bonitas de la comarca, con Moros y Cristianos incluidos, en honor al Crist del Sagrari y a Sant Blai, pero es de la última semana de septiembre, no de verano. Está declarada de interés turístico autonómico y combina la parte devocional —la ofrenda de flores, la procesión, la Entrà de la Murta— con los desfiles, las mascletàs y las barracas. Si viajas a final de temporada, cuando la playa todavía está estupenda y los precios ya han bajado, es un motivo excelente para elegir esa quincena.

Jávea reparte: sus Moros i Cristians son de julio, en el barrio marinero de Duanes de la Mar, en torno a Sant Jaume, y sus fiestas de la Mare de Déu de Loreto son de principios de septiembre, con su castillo de fuegos como cierre. Como en todos los casos anteriores, las fechas concretas de cada edición y el orden de los actos los publica el ayuntamiento: es la única fuente que no falla.

Benidorm en agosto: la verdad, y por qué sigue siendo la mejor base

Vamos a ser sinceros con esto, porque nos lo preguntan mucho: Benidorm no tiene fiesta mayor en verano. Sus fiestas patronales, en honor a la Virgen del Sufragio y a San Jaime Apóstol, se celebran en noviembre. En agosto lo que hay es programación cultural municipal al aire libre en el parque de l'Aigüera, más toda la oferta de ocio propia de la ciudad, que funciona a pleno rendimiento los doce meses del año. Si alguien te vende «las fiestas de Benidorm en agosto», te está vendiendo humo.

Dicho eso, Benidorm es la mejor base logística de toda la Costa Blanca para este plan, y por razones muy concretas: es donde se concentra la mayor cantidad de hoteles de la costa, con muchísima oferta de todo incluido y media pensión; tiene dos playas urbanas enormes con servicios; y está justo en el centro geográfico del asunto, con Villajoyosa y Altea a un lado y Calpe, Jávea y Dénia al otro. Si quieres el detalle del destino en sí, lo tenemos desarrollado en la guía de Benidorm con niños y en la página de hoteles en Benidorm.

La jugada: playa de día, fiesta de noche, un solo hotel

Esta es la parte que nos toca a nosotros y la razón por la que este plan funciona tan bien en el Levante y tan regular en otras zonas de España. Aquí no hace falta montar una ruta ni cambiar de alojamiento. Coges un hotel de playa, te instalas la semana entera con tu régimen y tus horarios, y las noches que hay fiesta te acercas al pueblo que toque. El día es de piscina, playa y siesta; la noche, de desfile. Y al día siguiente estás otra vez en tu tumbona sin haber tocado la maleta.

Los tiempos de coche, en aproximado y sin tráfico ni tiempo de aparcamiento, saliendo de la zona hotelera de Benidorm:

  • Villajoyosa: unos 12 km, en torno a un cuarto de hora.
  • Altea: unos 11 km, en torno a un cuarto de hora.
  • Calpe: unos 25 km, alrededor de media hora.
  • Alicante capital: unos 45 km, tres cuartos de hora largos por autopista.
  • Jávea: unos 50 km, tres cuartos de hora.
  • Dénia: unos 60 km, en torno a una hora.
  • Elche: unos 70 km, entre una hora y hora y cuarto.

Ahora el matiz honesto, porque estos números son de día normal y una noche de fiesta no lo es: súmale entre media hora y una hora entre el tráfico de acceso y encontrar dónde dejar el coche. Los cascos antiguos de estos pueblos se cortan al tráfico, los aparcamientos de la periferia se llenan pronto y la vuelta, de madrugada, coincide con la salida de todo el mundo a la vez. Quien va con la idea de aparcar en la puerta se lleva un disgusto seguro.

Existe una alternativa que mucha gente no conoce: el tranvía de la costa. La línea 1 une Alicante con Benidorm pasando por El Campello y Villajoyosa, con un recorrido de algo más de una hora, y la línea 9 une Benidorm con Dénia parando en L'Alfàs del Pi, El Albir, Altea, Calpe, Benissa, Teulada y Gata, en torno a hora y veinte de punta a punta. Es una manera excelente de evitar el aparcamiento y de que quien conduce pueda tomarse algo. Con un aviso importante: el último tranvía de la noche pasa mucho antes de que termine un desfile, y las frecuencias de verano cambian. Consulta los horarios del día concreto antes de contar con él para la vuelta.

¿Y si la fiesta te pilla lejos de la base? Entonces conviene invertir el planteamiento y alojarse directamente en la zona de la fiesta que más te interese. Es lo que hacemos cuando alguien nos dice que su motivo real de viaje es el desembarco: hotel en la Marina Baixa y punto, no cincuenta kilómetros de vuelta a las tres de la mañana con niños dormidos en el asiento de atrás. Todo esto lo cruzamos antes de reservar nada, y es la diferencia entre una semana redonda y una semana con dos noches horribles.

El aviso de la pólvora: lo que nadie te cuenta si vas con niños pequeños

Este es el apartado que más nos importa de todo el artículo, porque es donde vemos más familias sorprendidas. La arcabucería no es un petardo: es un disparo. Son armas cargadas con pólvora negra, disparadas al aire por decenas de personas a la vez, a pocos metros del público. El nivel de ruido en estos actos es alto y sostenido, y lo mismo vale para las mascletàs, que están diseñadas precisamente para que el estruendo se sienta en el pecho. Un niño de dos años en primera fila de un alardo lo va a pasar mal, y no es culpa de la fiesta ni del niño: es que ese acto concreto no está pensado para él.

Lo que recomendamos, con sentido común y sin dramatismo:

  • Orejeras de protección auditiva infantiles para los más pequeños. Con niños de corta edad, orejeras y no tapones: los tapones son un riesgo de atragantamiento.
  • Distancia. Colócate lejos de la zona de disparo y de los altavoces. Se ve prácticamente igual de bien y se oye muchísimo mejor.
  • Elige el acto. Los desfiles y las entradas suelen encantar a los niños: música, trajes, caballos, boatos, colores. Los actos de guerra con arcabucería y las mascletàs son otra cosa.
  • Ten prevista la salida. Ponerte en un sitio del que puedas salir andando en dos minutos vale más que la mejor posición de la calle.
  • Cuenta con el humo. Después de un alardo, la calle queda cargada de humo de pólvora. Si alguien de la familia es asmático o tiene problemas respiratorios, tenlo presente.

Y una cosa más que se agradece saber: en pueblos pequeños, los cohetes de la despertà empiezan a primera hora de la mañana. Si duermes en el casco antiguo durante la semana de fiestas, vas a enterarte. En un hotel de playa a unos kilómetros, no. Es otro argumento a favor de tener la base fuera del pueblo en fiestas.

Los horarios: a qué hora empieza esto de verdad

Segundo aviso práctico, y en la práctica el que más planes rompe. Los grandes desfiles de verano empiezan de noche, habitualmente a partir de las diez u once, y pueden alargarse hasta las tres o las cuatro de la madrugada. La razón es puramente física: en agosto, a las siete de la tarde, desfilar con un traje de varios kilos y capa sería inhumano. Si a eso le sumas que cada comparsa saca su boato y que pueden desfilar veinte o más, la aritmética sale sola.

Consecuencias directas para el que viaja. Primera: la siesta deja de ser opcional. Si vas a ver un desfile entero, esa tarde no la llenes de excursiones ni de parque acuático. Segunda: si vas con niños, plantéatelo como «vamos a ver un rato», no como «vamos a verlo todo». La primera hora y media de un desfile suele traer ya varios boatos importantes y es más que suficiente. Tercera: los sitios en las vallas o en las sillas de la carrera se cogen con antelación, y en muchos municipios hay sillas de pago que se reservan; consúltalo en el ayuntamiento o en la asociación de fiestas si quieres asiento garantizado.

Y el caso especial, el desembarco: es de madrugada. Ahí hay dos estrategias y las dos son válidas. O te acuestas temprano y pones el despertador a una hora antisocial, o directamente no te acuestas y encadenas la noche. La primera funciona mejor en familia; la segunda es la que hace medio pueblo. Lo que no funciona es improvisar a las cinco de la mañana con dos niños dormidos y sin haber mirado dónde dejar el coche.

Qué se come en estas fiestas

La cocina de esta costa es de arroz, y no del arroz que la gente de fuera espera. El arroz a banda —arroz hecho con caldo de pescado de roca, servido aparte del pescado que lo ha dado— es el plato bandera de la zona de Alicante y de la Marina, y en Dénia manda la gamba roja, que es probablemente el producto más caro y más celebrado de todo el litoral. Más hacia el sur, en Elche y la comarca, aparece el arròs amb costra, con embutido y una capa de huevo cuajado por encima que lo distingue de cualquier otro arroz de España.

En clave de fiesta, lo que se come es comida de cuchara y de aguantar. En los locales de las comparsas se cocina para mucha gente y a horas raras, así que triunfan los guisos: olleta y potajes de invierno adaptados, arroces con caracoles, gachamiga, migas, borreta de bacalao y embutidos de la tierra. En el interior de la provincia, en las fiestas grandes de Moros y Cristianos, es típico el relleno, una bola de carne picada con pan y limón rallado que se cuece en el caldo. Y el gran clásico de todo el Levante es el almuerzo: a media mañana, bocadillo generoso, cacahuetes, aceitunas y algo de beber. En fiestas, ese almuerzo es prácticamente una institución.

Para llevarse a casa: turrón de Jijona y Alicante, que se hace a menos de una hora de la costa y se vende todo el año pese a lo que dicta la costumbre; y chocolate de Villajoyosa, que es una tradición industrial de siglos en el mismo pueblo del desembarco. Un consejo práctico de fiesta: en la semana grande, los restaurantes de los cascos antiguos se llenan y muchos cambian horarios o cierran por los actos. Reserva mesa con antelación o resuelve la cena antes de bajar al pueblo, que a las once de la noche y con el desfile empezando no vas a encontrar sitio.

Por qué hay que mirar el programa oficial de cada municipio

Lo hemos repetido en cada apartado y lo decimos una vez más, ya con el motivo entero: las fechas marco de estas fiestas se repiten cada año, pero los actos concretos no. La hora del desembarco puede adelantarse o retrasarse. Un desfile se puede mover por lluvia o por viento. Un acto de arcabucería se puede suspender por riesgo de incendio, que en agosto en el Levante es una decisión que se toma con frecuencia. El recorrido cambia si hay obras. Y las páginas que agregan fiestas en internet suelen ir arrastrando datos de ediciones anteriores.

La fuente que no falla es una sola: la web del ayuntamiento del municipio o la de su asociación de fiestas, donde se publica el programa oficial cada temporada, normalmente unas semanas antes. Cinco minutos ahí valen más que cualquier artículo, incluido este. Nosotros te damos el mapa —qué hay, cuándo cae en el calendario, cómo llegar y qué esperar—; la hora exacta del acto de tu día la tienes que confirmar en el programa oficial, y punto.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo son los Moros y Cristianos de Villajoyosa?

Las fiestas de Moros y Cristianos de Villajoyosa se celebran en honor a Santa Marta y ocupan la última semana de julio, del 24 al 31, todos los años. Están declaradas de Interés Turístico Internacional desde 2003. Es importante entender esto antes de organizar el viaje: pese a que mucha gente las asocia al verano de agosto, caen en julio, así que una familia que llegue el 1 de agosto se las pierde por un día. El acto más famoso, el desembarco en la playa, se celebra de madrugada el 28 de julio. Las fechas del calendario general se repiten cada año, pero el orden y la hora exacta de cada acto los fija el programa oficial del ayuntamiento, que se publica cada temporada: conviene mirarlo antes de reservar.

¿A qué hora es el desembarco de Villajoyosa y merece la pena madrugar?

El desembarco se celebra de madrugada, con la primera luz del día, en la playa del centro de Villajoyosa, la madrugada del 28 de julio. En las últimas ediciones la hora de arranque ha estado en torno a las seis de la mañana, pero es exactamente el dato que hay que confirmar cada año en el programa oficial del ayuntamiento, porque puede moverse. ¿Merece la pena? Si te gusta el ambiente de fiesta grande, sí: no hay muchas cosas en España comparables a más de treinta embarcaciones acercándose a la orilla al amanecer, miles de festeros vestidos de época y el humo de la pólvora sobre el agua. Ahora bien, con niños pequeños implica una noche prácticamente en blanco y muchísimo ruido de arcabucería. Cada familia tiene que decidir si le compensa.

¿Las Hogueras de San Juan de Alicante son en agosto?

No, y es una de las confusiones más repetidas. Las Hogueras de San Juan de Alicante, la gran fiesta de la ciudad y declarada de Interés Turístico Internacional, se celebran del 20 al 24 de junio, con la quema de los monumentos, la cremà, en la noche del 24. Las mascletàs se disparan a diario en la plaza de los Luceros a mediodía durante los días de fiesta. Si viajas a la Costa Blanca en agosto no vas a ver Hogueras: llegas dos meses tarde. Lo que sí tiene Alicante a principios de agosto son sus fiestas patronales en honor a la Virgen del Remedio, mucho más modestas y de ambiente local. Si lo que quieres es la fiesta grande de Alicante, tienes que viajar en junio.

¿Qué fiestas de la Costa Blanca caen realmente en agosto?

En agosto, lo más potente de la zona son los Moros y Cristianos de Dénia, cuyos actos grandes se concentran a mediados de mes en torno a Sant Roc, el 16 de agosto, e incluyen su propio desembarco en el puerto y un desfile de gala. También en agosto, en Elche, se juntan tres cosas: los Moros y Cristianos en honor a la Virgen de la Asunción, la Nit de l'Albà del 13 de agosto y, sobre todo, el Misteri d'Elx, el drama sacro cantado que se representa el 14 y el 15 de agosto y que la UNESCO reconoció como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Calpe celebra sus fiestas patronales de la Virgen de las Nieves también en agosto. Y prácticamente todos los municipios pequeños tienen su semana de fiestas: hay que mirar el programa de cada ayuntamiento.

¿Es buena idea llevar niños pequeños a los Moros y Cristianos?

Depende mucho del acto y de la edad. El problema no es la fiesta, es la pólvora: la arcabucería es ruido de disparo real a corta distancia y en algunos actos es continuo durante un buen rato. Con bebés y niños de menos de cuatro o cinco años, lo sensato es llevar orejeras infantiles de protección auditiva —tapones no, que son un riesgo de atragantamiento a esas edades—, colocarse lejos de la zona de disparo y estar dispuesto a marcharse. Los desfiles, en cambio, suelen encantar a los niños: música, trajes, caballos, boato y horas de espectáculo. El otro problema es el horario, porque los desfiles empiezan de noche y terminan de madrugada. Una fórmula que funciona: ver la primera hora del desfile y retirarse.

¿Se puede ver una fiesta de estas sin cambiar de hotel?

Sí, y esa es la gran ventaja de la Costa Blanca frente a otras zonas de España. Los municipios están muy cerca unos de otros: desde una base en Benidorm, Villajoyosa y Altea quedan a un cuarto de hora largo de coche, Calpe a media hora, Alicante y Jávea a unos tres cuartos de hora y Dénia alrededor de una hora. Eso permite tener el hotel de playa fijo toda la semana, con su régimen y sus rutinas, y salir una o dos noches a la fiesta que te interese. No hace falta hacer y deshacer maletas ni pagar dos alojamientos. Suma dos avisos honestos: en noche de fiesta hay que contar con tráfico y con aparcar lejos, y el tranvía de la costa deja de pasar mucho antes de que acabe un desfile.

¿A qué hora empiezan los desfiles de Moros y Cristianos?

En verano, tarde. Los grandes desfiles de entrada suelen arrancar de noche, a partir de las diez u once, y muchas veces se alargan hasta las tres o las cuatro de la madrugada, porque cada comparsa saca su boato y desfilan decenas de ellas. En agosto se hace así por una razón práctica: a las siete de la tarde todavía hace demasiado calor para desfilar con trajes de varios kilos. Consecuencia directa para el viajero: la siesta deja de ser un capricho y pasa a ser parte del plan. Si tienes pensado ver un desfile entero, esa tarde no la llenes de excursiones. Y si vas con niños, cuenta con ver un rato y volverte, que nadie reparte medallas por aguantar hasta el final.

¿Qué fiestas tiene Benidorm en verano?

Conviene decirlo claro porque mucha gente da por hecho lo contrario: Benidorm no tiene su fiesta grande en verano. Sus fiestas mayores patronales, en honor a la Virgen del Sufragio y a San Jaime Apóstol, se celebran en noviembre. Lo que sí hay en agosto es una programación cultural municipal al aire libre en el parque de l'Aigüera, además de la oferta de ocio propia de la ciudad, que funciona todo el verano. Por eso planteamos Benidorm como base y no como destino de fiesta: es donde está la mayor concentración de hoteles y desde donde mejor se llega a todos los municipios de alrededor, que son los que sí tienen fiesta en julio y agosto. Los actos concretos los publica cada verano el ayuntamiento.

¿Quieres playa de día y fiesta de noche en la Costa Blanca?

Dinos tus fechas y qué fiesta te apetece ver y te decimos en qué zona conviene poner la base para llegar sin dramas, con hoteles que encajen con tu forma de viajar.

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