Alcudia, Mallorca

Fiestas y tradiciones

Fiestas de agosto en Mallorca y Menorca: los caballos, los dimonis y las festes de poble

Por Viajes Santa Mona

Mucha gente va a Baleares en agosto y vuelve sin haberse enterado de que, a veinte minutos de su hotel, se estaba celebrando una de las fiestas populares más impresionantes de España. En Menorca, los pueblos se llenan de caballos que entran en la plaza rodeados por una multitud y se alzan sobre las patas traseras: es el jaleo, y no se parece a nada. En Mallorca, los pueblos del interior sacan a los cossiers a bailar por la calle con un dimoni detrás intentando reventarles la danza, en un rito con siglos encima. Y las dos cosas pasan en agosto, en fechas en las que probablemente ya estés allí. Esta guía cuenta qué es cada cosa, cómo se ve sin llevarse un susto —porque hay un aviso de seguridad que hay que dar en serio—, en qué se diferencian las fiestas de las dos islas y, sobre todo, cómo se organiza un viaje así en el mes en el que todo está lleno.

Qué es una festa de poble menorquina

Lo primero que hay que entender es que en Menorca no se trata de una fiesta con caballos como atracción, al modo de una exhibición ecuestre. Es al revés: el caballo es la fiesta. Cada pueblo celebra la suya en honor a su patrón, y toda la estructura del día gira alrededor de una comitiva de jinetes que recorre el pueblo, entra en la plaza y protagoniza el momento central. Lo demás —la misa, la música, los puestos, la verbena de la noche— se organiza alrededor de eso.

Ese esquema se repite de pueblo en pueblo desde junio hasta septiembre, con variantes propias en cada sitio. Y no es folclore reconstruido para el turismo: es una tradición con siglos de continuidad, con protocolos escritos, con juntas que velan por que las cosas se hagan como se han hecho siempre y con un sentido de pertenencia muy fuerte. El visitante es bienvenido —y hay muchísimo visitante en agosto—, pero conviene tener claro que uno está entrando en una fiesta de la gente del pueblo, no en un espectáculo montado para él. Esa diferencia de actitud se nota y se agradece.

Los caballos son, casi siempre, ejemplares negros de la raza menorquina, con un porte característico. Están acostumbrados a la gente y a la música, y detrás de cada uno hay gente que lleva toda la vida en esto. Aun así, y esto lo desarrollamos más abajo, siguen siendo animales de gran tamaño rodeados de multitud, y ahí es donde el visitante tiene que poner cabeza.

Los caixers, la qualcada y el caragol: el vocabulario que hay que saber

Si te vas a acercar a una festa menorquina, cuatro palabras te van a resolver el noventa por ciento de lo que veas:

  • Caixer: cada uno de los jinetes que forman la comitiva. No es un papel que se reparta al azar: en la tradición, los distintos caixers representan a los antiguos estamentos del pueblo —la Iglesia, la nobleza, los oficios, la gente del campo— y ocupan un lugar concreto en la formación. El conjunto de caixers tiene su propia junta, que es la que vela por que la fiesta se celebre como manda el protocolo.
  • Fabioler: el músico que abre la comitiva, normalmente sobre una montura más humilde, tocando a la vez un flabiol —una flauta pequeña— y un tamboril. Es quien marca cuándo empieza cada cosa. Cuando suena, la fiesta arranca.
  • Qualcada (o colcada): el recorrido de la comitiva a caballo por las calles del pueblo. Es la parte más ordenada y más fácil de ver con niños, porque los caballos van al paso y hay tramos con espacio.
  • Caragol: las vueltas que dan los jinetes, en formación cerrada, alrededor de un punto concreto —una plaza, una iglesia— antes de que empiece lo gordo. La palabra significa caracol, y describe muy bien la forma del recorrido.

Cada pueblo añade lo suyo. En unos se reparten velas al empezar la comitiva, en otros hay ramas verdes o cucharas de plata que pasan de mano en mano, en otros hay pruebas de destreza a caballo. Lo que no cambia es el esqueleto: fabioler, comitiva, recorrido, caragol y jaleo.

El jaleo: el bot y por qué la gente se mete debajo del caballo

Aquí está el momento por el que la gente viaja a Menorca en fiestas. El jaleo ocurre cuando los caballos entran en la plaza, la banda ataca la melodía que le da nombre y la multitud se cierra a su alrededor. Los caballos se alzan sobre las patas traseras —a ese salto se le llama bot— y se mantienen un instante en alto, con el jinete arriba, rodeados de gente que canta, aplaude y empuja.

Y sí: la gente intenta meterse debajo. La idea, en el sentido popular de la fiesta, es tocar al caballo mientras está alzado, a la altura del pecho, en un gesto que se vive como de suerte y de comunión con el animal y con el pueblo. No es una gamberrada de forasteros: es parte del rito, y quienes lo hacen bien saben perfectamente por dónde entrar, cuándo salir y qué zonas del animal no se tocan nunca. Visto desde fuera, y sobre todo visto en vídeo, parece una locura; visto de cerca, se aprecia que hay un orden dentro del desorden.

Lo que impresiona de verdad no es la imagen, sino el sonido y la presión física: la banda sonando, miles de personas cantando a la vez, el calor de agosto, el olor a caballo y a pomada, y la sensación de que la plaza entera se mueve como un solo cuerpo. Es de esas cosas que se recuerdan veinte años después. También es, y por eso el siguiente apartado va en un aviso destacado, una situación en la que hay que saber dónde ponerse.

Un apunte de respeto que se agradece mucho

Acariciar a un caballo o animarle a hacer el bot solo se hace cuando el caixer lo permite. Nunca se fuerza el contacto, nunca se tira de las riendas y nunca se molesta al animal por detrás. Si eres visitante y no tienes claro el código, la regla segura es mirar, disfrutar y no tocar. Nadie te va a mirar mal por eso; al revés.

El aviso de seguridad, y va en serio

Vamos a decirlo con todas las letras, porque preferimos que alguien nos acuse de aguafiestas a que alguien se lleve un disgusto: el centro del jaleo no es un plan para meterse con niños pequeños. Estamos hablando de una plaza abarrotada, con empujones, con gente saltando, con visibilidad nula a ras de suelo y con caballos de gran tamaño alzándose a medio metro de ti. Un adulto que sabe dónde está puede moverse ahí; un niño de seis años agarrado de la mano, no. Y un carrito de bebé en la zona central es directamente una mala idea, además de una trampa para ti mismo si tienes que salir deprisa.

Lo bueno es que no hace falta meterse dentro para disfrutar la fiesta. Estas son las pautas que damos a las familias que nos preguntan:

  • Colócate en los bordes, no en el centro. Los laterales de la plaza y las bocacalles permiten ver perfectamente y tienen algo que el centro no tiene: salida.
  • Ten siempre una vía de escape identificada antes de que empiece nada. Si estás en un punto donde solo puedes salir hacia donde vienen los caballos, cambia de sitio.
  • Evita esquinas y callejones estrechos durante el paso de la comitiva. Son justo los puntos donde un caballo puede quedar encerrado y donde la multitud no tiene por dónde repartirse.
  • Llega con tiempo. Las plazas se llenan mucho antes de la hora, y llegar pronto es la diferencia entre elegir tu sitio y que te coloque la marea.
  • Con niños, prioriza los actos de día: la salida de la comitiva, el pasacalles, los actos de mediodía, los juegos infantiles que suele haber en el programa. La fiesta se ve entera y sin agobio.
  • Acuerda un punto de encuentro con tu grupo. La cobertura del móvil en una plaza con miles de personas es un chiste, y separarse es lo más fácil del mundo.
  • Calzado cerrado y nada de chanclas. Hay suelo empedrado, hay pisotones y a veces hay cristales.

Y una recomendación general que vale para cualquiera de estas fiestas, en cualquier pueblo: lee las indicaciones que publica el ayuntamiento para ese año. Muchos municipios editan recomendaciones de seguridad y normas de comportamiento junto con el programa, y ahí es donde están los detalles que solo saben ellos: por dónde se entra, qué calles se cortan, dónde están los puntos de asistencia y qué zonas se recomienda evitar.

La pomada: qué es y cómo se bebe

Si estás en unas fiestas de Menorca, tarde o temprano alguien te pondrá en la mano un vaso de un líquido amarillo pálido y muy frío. Eso es la pomada: gin de Mahón, típicamente de la marca Xoriguer, mezclado con limonada. Una proporción habitual es en torno a un tercio de gin y dos tercios de limonada, y se sirve muy fría, a veces en versión granizada. Curiosidad local que sirve para situarse: en Ciutadella la llaman gin amb llimonada, y en el resto de la isla, pomada.

El origen de ese gin es una de las cosas más interesantes de la isla: Menorca estuvo bajo dominio británico durante buena parte del siglo XVIII, y de aquella época quedó la costumbre de destilar ginebra. Es decir, que la bebida más menorquina de todas tiene raíz británica y acabó convertida en el emblema líquido de las fiestas patronales. Se bebe de pie, en la plaza y en la calle, durante todo el día de fiesta.

El aviso, que damos sin paternalismo pero con claridad: la pomada entra como un refresco y no lo es. Sabe a limonada, está helada, hace calor y estás de pie ocho horas. Esa combinación es la que hace que la gente pierda la cuenta. Alterna con agua, come algo, y si conduces de vuelta al hotel por carreteras estrechas de madrugada, no bebes. Es así de simple. Si el plan incluye pomada en serio, la alternativa es quedarse a dormir cerca o repartir el papel de conductor.

Qué festes hay en Menorca en agosto

Menorca encadena festes de poble prácticamente todos los fines de semana del verano, y agosto es uno de los meses más cargados. Las dos que más peso tienen dentro del mes son estas:

Sant Llorenç, en Alaior. Alaior es un pueblo blanco encaramado en una colina, en el centro de la isla, junto a la carretera principal que une Maó con Ciutadella. Sus fiestas giran en torno a Sant Llorenç, que es el 10 de agosto, y se celebran el fin de semana siguiente a esa fecha. La comitiva de caixers recorre el pueblo con el fabioler abriendo camino, da sus vueltas y desemboca en el jaleo de la plaza. Es una fiesta grande, muy concurrida y con toda la liturgia menorquina intacta.

Sant Bartomeu, en Ferreries. Ferreries es el pueblo más alto de Menorca, también en el centro de la isla, y celebra a su patrón en torno al 24 de agosto, día de Sant Bartomeu. Tiene una particularidad que a nosotros nos parece encantadora y que a mucha gente le sorprende: además de los jaleos de caballos, hay un jaleo de burros protagonizado por los jóvenes del pueblo. Es una versión en pequeño, con mucho humor, que convive con la parte solemne de la fiesta.

Además de esas dos, el mes se completa con celebraciones de núcleos más pequeños repartidas por toda la isla. A grandes rasgos y como referencia orientativa: Llucmaçanes celebra Sant Gaietà a principios de agosto, Sant Climent tiene las suyas hacia la tercera semana del mes y Sant Lluís hacia la última, mientras que Es Migjorn Gran celebra Sant Cristòfol entre el final de julio y el comienzo de agosto según el año. Estas fiestas de núcleos pequeños tienen menos gente y, para muchos, más encanto: se ve mejor, se agobia uno menos y el ambiente es más de pueblo.

Importante sobre las fechas. El día del santo es fijo, pero el reparto concreto de los actos —qué día es la qualcada, a qué hora es cada jaleo, qué calles se cortan— lo fija cada ayuntamiento cada año, y puede cambiar. No compres un vuelo por una fecha que hayas leído en un blog, ni siquiera en este. Mira el programa oficial del ayuntamiento del municipio en cuestión y confirma con él.

Aviso: Sant Joan de Ciutadella es de junio, no de agosto

Esto lo aclaramos porque es la confusión número uno. La fiesta más famosa de Menorca, la que sale en todos los vídeos, la que tiene la plaza del Born abarrotada y los caballos entre la multitud, es Sant Joan, en Ciutadella, y se celebra en junio: los días centrales son el 23 y el 24, con actos que arrancan el domingo anterior con el llamado Dia des Be, en el que un hombre vestido con pieles de cordero recorre la ciudad. Si tu plan era ver Sant Joan aprovechando las vacaciones de agosto, no llegas: son dos meses antes.

La buena noticia es que no hace falta esperar a Sant Joan para ver una festa menorquina con caballos. El esquema es el mismo en toda la isla, y en agosto tienes Alaior, Ferreries y varios núcleos más. De hecho, hay quien prefiere las fiestas de los pueblos pequeños precisamente porque en Ciutadella la afluencia es tan enorme que ver algo sin quedar aplastado exige mucha planificación. Si tu prioridad es entender la tradición y disfrutarla con calma, agosto en un pueblo del centro de la isla es mejor opción que junio en la ciudad.

Mallorca en agosto: cossiers, dimonis y verbenas

Mallorca tiene otra gramática festiva. Aquí el protagonismo no es del caballo sino de las figuras y de la danza, y el pueblo donde mejor se ve eso en agosto es Montuïri, en pleno centro de la isla, que celebra Sant Bartomeu en torno al 24 de agosto.

Los cossiers de Montuïri son un grupo de danzantes acompañados por una figura femenina, la dama, y por un dimoni, el demonio. Bailan por las calles y ante la iglesia al son de xeremies —la gaita mallorquina—, flabiol y tamboril, y la trama del baile es siempre la misma: el dimoni intenta romper la danza, molestar y reventar el orden, y acaba vencido. Es la vieja idea del bien que se impone al mal, convertida en coreografía y sostenida durante siglos: hay constancia documental de estos bailes en Mallorca desde hace cientos de años, y en Montuïri el grupo ha celebrado ya efemérides de más de dos siglos y medio de historia.

El detalle que más gracia hace a quien lo ve por primera vez es la relación entre el dimoni y los niños. El demonio se dedica a burlarse del público, y los críos le responden a gritos con su apodo popular. No hay miedo real: hay una complicidad de siglos entre el pueblo y su demonio, y esa es exactamente la parte que un niño de seis años se lleva grabada del viaje.

La otra gran fiesta mallorquina del mes es Sant Agustí, en Felanitx, en el sureste de la isla, en torno al 28 de agosto. Felanitx despliega un programa largo de varias semanas con una mezcla muy característica: cavallets —jóvenes que bailan con un caballito de cartón a la cintura—, dimonis corriendo por las calles, caparrots y gegants en el pasacalles, actos religiosos y una parte de verbenas nocturnas que es de las más multitudinarias del verano mallorquín. Es una fiesta con dos caras: la tradicional de la tarde y la de conciertos hasta las tantas.

Y hay más, porque agosto en Mallorca es un mes de fiestas patronales en cadena. También bailan cossiers en Pollença, a comienzos de mes, y en Alaró, por Sant Roc, a mediados. Pollença suma además su celebración de moros y cristianos, que es otra de las citas más multitudinarias de la isla. Nuestro consejo aquí es el mismo de siempre: mira el programa del ayuntamiento del pueblo concreto, porque los horarios de las danzas y de los pasacalles se ajustan cada año y son lo que de verdad determina si llegas a tiempo o te lo pierdes por veinte minutos.

En qué se diferencian las fiestas de las dos islas

Aunque estén a poco más de media hora de vuelo, Mallorca y Menorca celebran de forma muy distinta. Resumido de un vistazo:

AspectoMenorcaMallorca
ProtagonistaEl caballo y los caixers que lo montanLas figuras que danzan: cossiers, dama, dimoni, cavallets, gegants
Momento cumbreEl jaleo: los caballos alzándose entre la multitudLa danza ante la iglesia y el pasacalles con el dimoni
Papel del públicoParticipa dentro de la fiesta, empujando y cantandoSigue y acompaña el recorrido desde fuera
Con niños pequeñosSí a los actos de día y desde los bordes; nunca en el centro del jaleoMuy llevadera de principio a fin; el dimoni es el favorito de los críos
Bebida de la fiestaLa pomada, gin de Mahón con limonadaSin bebida emblema única; mucha verbena nocturna
Dónde ocurrePueblos del centro de la isla y núcleos pequeñosPueblos del interior y del Pla, lejos de las zonas hoteleras

Si tuviéramos que decirlo en una frase: Menorca impresiona y Mallorca encanta. El jaleo menorquín es una experiencia física que no se olvida y que exige criterio; los cossiers mallorquines son un espectáculo precioso que se disfruta paseando. Si dudas entre una isla y otra por motivos que van más allá de las fiestas, lo comparamos a fondo en Mallorca o Menorca en familia.

Qué zonas de cada isla quedan más a mano

Aquí va el consejo práctico que casi nadie da y que cambia el viaje: las fiestas se celebran en los pueblos, y los hoteles están en la costa. Nadie se aloja en el pueblo de la fiesta, entre otras cosas porque en muchos de esos pueblos apenas hay plazas hoteleras. Lo que sí puedes hacer es elegir una base que te deje cerca.

En Menorca, la isla es pequeña y todo está relativamente cerca, pero la carretera principal que la cruza de este a oeste es una sola y en agosto tiene su tráfico. Hay un detalle geográfico muy útil: las urbanizaciones costeras suelen pertenecer al mismo municipio que el pueblo del interior. Son Bou, una de las zonas hoteleras más grandes de la isla, pertenece al municipio de Alaior, así que si quieres ver Sant Llorenç es la base natural. Y Cala Galdana, la cala con más alojamiento del sur, pertenece a Ferreries, con lo cual es la elección lógica para Sant Bartomeu. La zona de Maó y Es Castell, al este, deja a mano las fiestas de los núcleos pequeños del entorno, y Ciutadella y el extremo oeste quedan bien para Ferreries pero más lejos del este.

En Mallorca, la isla es mucho más grande y ahí la elección de base pesa más. Montuïri está en el centro geográfico, en la carretera que une Palma con Manacor, y eso le da una ventaja enorme: queda razonablemente a mano tanto desde la bahía de Palma como desde la costa del este. Para Felanitx, en cambio, la base natural es la costa del sureste: la franja de Portocolom, Cala d'Or y las calas de esa zona está a un paso, mientras que ir desde el norte de la isla es un viaje serio de ida y de vuelta a horas intempestivas. Si tu plan incluye Pollença, entonces la base es el norte —bahía de Pollença y de Alcúdia— y no tiene sentido alojarse en el sur. Lo desarrollamos zona por zona en dónde alojarse en Mallorca con niños, y la página de hoteles en Mallorca recoge lo que trabajamos en cada una.

Un matiz importante para familias: la zona que mejor te deja para la fiesta no siempre es la que mejor funciona para el resto de la semana. Con niños pequeños pesa más la playa que tengas debajo del hotel que los veinte minutos que ahorres una noche concreta. Nosotros solemos plantearlo al revés de como lo plantea la gente: primero elegimos la zona que funciona para toda la estancia y después miramos cómo llegar a la fiesta desde ahí. En Menorca, además, casi cualquier base sirve, porque la isla se cruza entera en menos de una hora; lo contamos con detalle en Menorca con niños.

Coche, aparcamiento y horarios: la logística real

Esta es la parte menos glamurosa y la que decide si la noche sale bien o sale regular. Cuatro avisos concretos:

Uno: necesitas coche. El transporte público de las islas funciona correctamente para lo que está pensado —conectar núcleos en horario diurno—, pero no está diseñado para devolverte a tu urbanización de la costa a las dos de la madrugada después de una verbena. Con coche eres autónomo. Sin coche, dependes de un taxi que en noche de fiestas es un bien escaso.

Dos: el coche de alquiler se agota. Es probablemente el recurso más tenso de Baleares en agosto. Cuanto más tarde se reserva, menos hay y más cuesta, y hay fechas en las que sencillamente no queda. Si tu viaje depende de tener coche —y si vas a fiestas de pueblo, depende—, esto se reserva a la vez que el hotel, no la semana antes.

Tres: aparcarás lejos y andarás. Los pueblos cortan calles durante los días de fiesta y el casco queda cerrado al tráfico. Lo normal es dejar el coche en la periferia o en un descampado habilitado y entrar caminando un buen rato. Cuenta con ese paseo al planear la noche, sobre todo a la vuelta y con niños cansados.

Cuatro: los horarios son tardíos. Los actos fuertes suelen ser de tarde y de noche, y las verbenas se alargan hasta la madrugada. Si viajas con niños, el plan realista es ver la parte de tarde, cenar pronto y retirarse antes del pico de gente, en vez de intentar aguantarlo todo. Con adolescentes o sin niños, la cosa cambia y el plan es justo el contrario. Lo que no funciona es intentar hacer las dos cosas a la vez.

Agosto en Baleares: por qué hay que reservar con mucha antelación

Conviene ser claros sobre el contexto: agosto es el mes de máxima ocupación del año en Mallorca y en Menorca. A la demanda normal de playa se le suma la gente que viaja expresamente por las fiestas, y en el caso de Menorca hay un factor extra que mucha gente no calcula: la isla tiene menos plazas hoteleras que Mallorca, así que el margen se estrecha antes.

Lo que se agota primero no es solo el hotel. Es el conjunto: los vuelos en fechas concretas, el pasaje de barco si piensas llevar tu propio coche, el coche de alquiler y, dentro del hotel, precisamente el tipo de habitación que necesita una familia. Las habitaciones familiares y las comunicadas son siempre las primeras en desaparecer, y cuando ya no quedan la alternativa es partir a la familia en dos habitaciones, que es otra conversación y otro presupuesto. Lo explicamos con detalle en habitación familiar o dos dobles.

Nuestra recomendación práctica es cerrar el conjunto con meses de margen y en un orden concreto: primero las fechas y el transporte, después el hotel en la zona que te deja bien para lo que quieres hacer, y después el coche. Y si el motivo del viaje es una fiesta concreta, deja margen alrededor de esa fecha: un día antes y un día después. Las fiestas se alargan, los horarios se mueven y llegar con el tiempo justo es la mejor forma de perderse justo lo que habías ido a ver. Si prefieres entender cuándo compensa adelantarse y cuándo no, lo razonamos en reservar con antelación o a última hora.

La única fuente fiable de fechas y horarios

Terminamos con el aviso más importante del artículo, y lo decimos aunque nos deje en peor lugar que un texto lleno de fechas rotundas: las fechas y los horarios exactos de estas fiestas los fija cada ayuntamiento cada año. El día del santo es fijo, pero el reparto de los actos no: qué tarde es la qualcada, a qué hora entra el primer jaleo, qué día bailan los cossiers, qué calles se cortan, dónde se aparca. Todo eso se publica en el programa oficial del municipio, normalmente pocas semanas antes.

Así que la regla es simple: usa esta guía para entender qué es cada cosa y para decidir qué fiesta te interesa, y usa el programa oficial del ayuntamiento —el de Alaior, el de Ferreries, el de Montuïri, el de Felanitx o el que corresponda— para los horarios y las normas de ese año concreto. Cualquier otra fuente, incluidos los blogs de viajes, arrastra fechas de temporadas anteriores con una facilidad pasmosa.

Y una última cosa que va con nuestra manera de trabajar: nosotros no te vamos a inventar un horario para que reserves antes. Si nos dices qué fiesta quieres ver, te decimos qué zona te deja a mano, qué hay disponible en tus fechas y qué margen conviene dejar; y para el programa te mandamos a la fuente oficial, que es la que manda. Preferimos eso a que llegues allí con un papel nuestro que no coincide con la realidad.

Preguntas frecuentes

¿Qué fiestas con caballos hay en Menorca en agosto?

En agosto se celebran varias festes de poble menorquinas con caballos. Las dos más conocidas del mes son las de Sant Llorenç en Alaior, que giran en torno al 10 de agosto y se celebran el fin de semana siguiente, y las de Sant Bartomeu en Ferreries, en torno al 24 de agosto, día del santo. Además hay otras de pueblos y núcleos más pequeños repartidas por todo el mes, como Sant Gaietà en Llucmaçanes a principios de agosto, las de Sant Climent hacia la tercera semana o las de Sant Lluís hacia la última. La fiesta más famosa de la isla, la de Sant Joan en Ciutadella, no es de agosto: es de junio, en torno al 23 y el 24. Las fechas exactas y el orden de los actos los fija cada ayuntamiento cada año, así que hay que mirar siempre el programa oficial del municipio antes de comprar nada.

¿Qué es exactamente el jaleo?

El jaleo es el momento central de una festa de poble menorquina. Los caixers, que son los jinetes que forman la comitiva de la fiesta, entran con sus caballos en la plaza rodeados por una multitud muy compacta, y al son de la música tradicional los caballos se alzan sobre las patas traseras. A ese salto se le llama bot. Alrededor, la gente empuja, canta y trata de acercarse al animal mientras está en alto, en un gesto que forma parte del rito y que tiene mucho de comunión colectiva. Visto desde fuera parece un caos; en realidad tiene un orden interno, un recorrido y unas normas, y detrás hay jinetes y cuidadores que llevan toda la vida en esto. Aun así es una situación de mucha gente apretada alrededor de un caballo de media tonelada, y eso hay que tomárselo en serio.

¿Se puede ir al jaleo con niños?

A ver las fiestas, sí, y merece la pena. A meterse en el centro del jaleo con niños pequeños, no. La zona del centro de la plaza es de empujones, gente saltando y caballos alzándose, y no es sitio para un niño de pocos años ni, muchísimo menos, para un carrito de bebé. Lo razonable es verlo desde los bordes, desde una calle lateral con salida despejada, desde un balcón si tienes la suerte de que te inviten, o quedarse en los actos de la fiesta que sí son familiares: la salida de la comitiva a caballo, los pasacalles, los actos de mediodía, los juegos y los conciertos de primera hora. Muchos ayuntamientos publican recomendaciones concretas cada año, y conviene leerlas, porque cada plaza tiene sus puntos conflictivos.

¿Qué es la pomada y cómo se bebe?

La pomada es la bebida de las fiestas de Menorca: gin de Mahón, habitualmente de la marca Xoriguer, mezclado con limonada. En Ciutadella se la llama gin amb llimonada y en el resto de la isla, pomada. Se sirve muy fría, a veces en versión granizada, y se bebe en la calle y en la plaza durante los días de fiesta. Es fácil de beber y por eso engaña: sabe a limonada, pero lleva gin. Un consejo práctico de sentido común: si vas a estar de pie horas, con calor y entre multitud, alterna con agua y no la trates como un refresco. Y si conduces de vuelta al hotel, la respuesta es sencilla: no bebes, punto. En agosto hay controles y, sobre todo, hay carreteras estrechas de vuelta a la costa.

¿Qué son los cossiers y els dimonis de Mallorca?

Los cossiers son un grupo de danzantes que bailan por las calles y ante la iglesia en las fiestas de algunos pueblos de Mallorca, acompañados por una figura femenina, la dama, y por un dimoni, un demonio. La estructura del baile viene a contar lo mismo en todos los pueblos: el dimoni intenta romper la danza y molestar, y acaba vencido, que es la vieja idea del bien que se impone al mal. En Montuïri, por Sant Bartomeu, es donde la tradición está más viva y donde el dimoni tiene hasta apodo popular. En Felanitx, por Sant Agustí, la fiesta tiene otro sabor, con cavallets, dimonis, caparrots y una parte de verbenas muy fuerte. También hay cossiers en Algaida, Alaró, Pollença y algún pueblo más. Cada ayuntamiento publica su programa: es la única fuente fiable de horarios.

¿Hace falta coche para ir a las fiestas de los pueblos?

En la práctica, sí, y es el consejo más útil de todo este artículo. Las festes de poble se celebran en pueblos del interior o en núcleos pequeños, no en las zonas hoteleras de playa, y los actos fuertes son de tarde y de noche. El transporte público de las islas funciona bien para lo que está pensado, pero no está diseñado para devolverte a la costa de madrugada. Con coche llegas, aparcas lejos del centro y entras andando, que es lo que hace todo el mundo. Ten en cuenta dos cosas: en agosto el coche de alquiler se agota en las islas y sube mucho de precio cuanto más tarde lo reservas, y los pueblos cortan calles durante la fiesta, así que hay que contar con un buen paseo desde donde consigas dejarlo.

¿En qué se diferencian las fiestas de Mallorca y las de Menorca?

En Menorca el eje es el caballo. Toda la fiesta está construida alrededor de la comitiva de caixers, el recorrido a caballo por el pueblo y el jaleo en la plaza, con un protocolo antiguo y muy respetado. Es una fiesta física, de multitud apretada y de emoción muy alta. En Mallorca el peso está en la danza y en las figuras: los cossiers, la dama, el dimoni, los cavallets, los caparrots y los gegants, además de la procesión, el correfoc en algunos pueblos y una parte de verbenas nocturnas muy potente. Es más de mirar y seguir el pasacalles que de meterse dentro. Si viajas con niños pequeños, las fiestas mallorquinas suelen ser más fáciles de disfrutar de principio a fin; las menorquinas impresionan más, pero piden más criterio sobre dónde colocarse.

¿Con cuánta antelación hay que reservar para agosto en Baleares?

Cuanta más, mejor, y esto no es una frase hecha de agencia. Agosto es el mes de mayor ocupación del año en Mallorca y en Menorca, y a la demanda normal de playa se le suma la gente que viaja expresamente por las fiestas. Lo que se agota primero no es solo el hotel: son los vuelos en fechas concretas, el pasaje de barco si llevas coche propio y, muy especialmente, el coche de alquiler. Nuestra recomendación es cerrar el conjunto con meses de margen, y si viajas en familia y necesitas una habitación que os coja a todos, con más razón todavía, porque las familiares son las primeras que desaparecen. Si nos escribes con tus fechas, te decimos qué hay disponible de verdad y qué zona te deja más a mano el pueblo que quieres ver.

¿Quieres ver las fiestas de agosto en Mallorca o Menorca?

Dinos qué fiesta te gustaría ver y con quién viajas, y te decimos qué zona te deja más a mano, qué hay disponible en esas fechas y con cuánto margen conviene cerrarlo todo.

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