Une Seat Ibiza présentée lors du Mondial de l'Automobile de Paris 2012.

Foto: Thesupermat · CC BY-SA 3.0 · vía Wikimedia Commons

Viajes en familia

Ibiza con niños: la cara tranquila de la isla (sí, existe)

Por Viajes Santa Mona

Di «Ibiza» en una reunión familiar y alguien soltará la broma de los DJs y las copas a veinte euros. El cliché existe por algo, pero cuenta media isla como si fuera la isla entera. La otra media — la de los pueblos con paseo marítimo, las calas cerradas de agua mansa y las cenas a las ocho con niños correteando — existe, funciona de maravilla en familia y casi nunca sale en las fotos. En esta guía te contamos dónde está esa Ibiza tranquila, qué zonas conviene evitar con peques, por qué la excursión a Formentera es la estrella del viaje y, con la honestidad de siempre, cuándo compensa pagar lo que cuesta Ibiza y cuándo te sale mejor mirar hacia Mallorca.

Qué ver y qué hacer en Ibiza con niños: 12 planes concretos

Ibiza es tan pequeña que nada queda a más de 40 minutos, así que un día es un plan y no una expedición. Estos son los doce que mejor funcionan con niños, con la edad a la que encaja cada uno, si cuesta dinero, cuánto tiempo llevan y el pero honesto de cada cual. Los precios y horarios son los publicados por cada sitio cuando escribimos esta guía: confírmalos antes de ir, porque en Ibiza cambian de temporada a temporada.

  1. Cala Gració y Cala Gracioneta (al norte de San Antonio). El mejor plan de la isla con niños que aún no nadan: agua transparente que gana profundidad muy despacio y apenas oleaje. Gració es la grande, con aparcamiento fácil, chiringuito sencillo, aseos con ducha, acceso adaptado y socorrista en temporada; Gracioneta es su hermana diminuta, a pocos minutos andando por un sendero. El pero: Gracioneta mide apenas medio centenar de metros y en julio y agosto se llena a media mañana. Si llegáis tarde, quedaos en Gració.
  2. Cala Bassa (oeste). Arena blanca, fondo somero durante metros y todos los servicios a mano: es de las playas más cómodas de la isla en familia. El plan redondo es llegar en barco desde San Antonio en lugar de en coche, porque el trayecto ya es la mitad de la diversión para los peques. El pero: es una playa muy conocida y en pleno agosto está lejos de ser tranquila; y buena parte del frente está ocupado por un club de playa con precios de hamaca elevados. Llegad temprano y colocaos hacia los extremos.
  3. Cala Llonga (este, a diez minutos de Santa Eulalia). Una bahía cerrada entre colinas de pinos que funciona como piscina natural: arena ancha, desnivel suavísimo, chiringuitos y parque infantil junto a la playa. Es la opción más cómoda si viajáis con bebé y carrito. El pero: por su forma encajonada le da la sombra antes que a otras playas a última hora de la tarde.
  4. Portinatx (norte). Tres calas seguidas — s’Arenal Gros, s’Arenal Petit y es Portitxol — resguardadas del viento, con arena fina y agua poco profunda, dentro de un núcleo pequeño y familiar con supermercados y restaurantes. El pero: está lejos de casi todo, unos 40 minutos hasta la capital, así que compensa como zona de alojamiento más que como excursión de un día.
  5. Cala Pada, s’Argamassa y es Canar (costa este). El circuito tranquilo de siempre: calas pequeñas de arena blanca con pinos que dan sombra de verdad — un detalle que se agradece mucho más de lo que parece —, pasarelas de madera y ambiente familiar sin postureo. Gratis y a un paso de Santa Eulalia. El pero: aparcamiento escaso; en verano, ir antes de las once o ir andando.
  6. Subir a Dalt Vila, el casco antiguo amurallado de Ibiza ciudad, declarado Patrimonio de la Humanidad. Se entra por el Portal de ses Taules, se sube entre murallas y callejones hasta la catedral y el baluarte alto, y las vistas del puerto valen el esfuerzo. Gratis, hora y media, y engancha de seis años en adelante porque es literalmente una fortaleza. El pero: es una cuesta continua de adoquín, incómoda con carrito y dura en agosto a mediodía. Hay ascensores públicos que salvan buena parte del desnivel desde la zona del puerto, pero no siempre están bien señalizados y su acceso ha dado más de un disgusto, así que preguntad al llegar y no contéis con ellos como única opción. Lo mejor: subir al final de la tarde.
  7. El mercadillo hippy de Punta Arabí, en es Canar. El más antiguo de la isla, se monta los miércoles de abril a octubre, aproximadamente de 10:00 a 18:00, y la entrada es libre. Con niños funciona porque hay música en directo, zona de comida y bastante que mirar sin necesidad de comprar nada. El pero: es un mercado grande, con poca sombra y mucho calor a mediodía, y aparcar cerca en julio y agosto es una pequeña odisea. Id a primera hora.
  8. Las Dalias, en Sant Carles. El otro mercadillo con nombre propio, los sábados de 10:00 a 20:00 todo el año, más un mercado nocturno en verano que abre varias tardes por semana. Con peques, el sábado por la mañana es la versión buena: se pasea bien, hay puestos artesanales de verdad y sitio para comer. El pero: el mercado nocturno es otra cosa — se llena, va justo de espacio y el ambiente ya no es infantil. Si vais de noche, contad con carro imposible y niños en brazos.
  9. Formentera en ferri, la excursión estrella. Media hora larga de barco desde el puerto de Ibiza y aparecéis en ses Illetes, con fondo llano donde los niños hacen pie durante metros. Día completo, y el que la familia recordará. El pero: en agosto hay que reservar con varios días de antelación, evitar los barcos de las 10 y las 11 — van llenos —, y contar con que allí todo cuesta más. Lo desarrollamos entero unas secciones más abajo.
  10. El Aquarium Cap Blanc, junto a Cala Gració. Es una cueva natural convertida en acuario, con un lago donde se recuperan tortugas y se ven especies del propio mar de Ibiza. Según las tarifas publicadas por el acuario, la entrada está en 7 € para adultos y 5 € para niños de 4 a 12 años, y el horario habitual es todos los días de 10:00 a 18:00 de mayo a septiembre, de 10:00 a 16:00 en abril y octubre, y solo los sábados por la mañana en invierno. El pero: es pequeño — se ve en media hora — y las entradas se compran en taquilla, no por internet. Es una cueva: hay escaleras, humedad y poca luz, así que con bebés en carrito no es cómodo. Como plan de una mañana de calor, cumple; como visita principal del día, se queda corto.
  11. Las salinas y los flamencos. El parque natural de ses Salines junta las montañas de sal blanca con las lagunas donde paran los flamencos, y ver un centenar de aves rosas a contraluz es de esas cosas que dejan huella. Gratis, una hora, y funciona a cualquier edad si lleváis unos prismáticos baratos. El pero: no se entra a los estanques, se bordean por los caminos permitidos, y los flamencos van a lo suyo: la mejor época es del final del verano al otoño, y las mejores horas la primera de la mañana y la última de la tarde. A mediodía en julio podéis no ver ni uno y pasar mucho calor.
  12. El atardecer, pero en el sitio correcto. Ibiza tiene los atardeceres más famosos del Mediterráneo y con niños se pueden disfrutar sin agobios: Cala Comte y Cala Bassa, en la costa oeste, o cualquier mirador con Es Vedrà al fondo, funcionan perfectamente llevando la merienda y una toalla. Gratis. El pero, y es el aviso importante: el atardecer del paseo de San Antonio, el de los bares con nombre conocido, es otra película — música alta, gentío desde media tarde y consumición cara —, y con peques acaba en agobio. Lo mismo con los locales de atardecer que en realidad son clubes que abren pronto. La isla es diminuta: podéis ver la puesta de sol donde queráis y dormir en vuestra zona tranquila.

Qué evitar según la edad. Con menores de tres años, fuera las calas de acceso por sendero y escalera y fuera Dalt Vila con carrito: quedaos en Santa Eulalia, Cala Llonga y Portinatx, que se resuelven casi todo el día andando. De cuatro a nueve años es la edad de oro de la isla y entra prácticamente todo lo de la lista. Con preadolescentes, sumad snorkel y algún barco. Y en cuanto al parque acuático de Playa d’en Bossa — abre de mayo a septiembre en horario de día —, es un plan válido para una jornada, pero está en plena zona de fiesta y a media tarde el entorno ya no es infantil; no lo tomaríamos como razón para alojaros ahí.

Santa Eulalia: la capital familiar de Ibiza

Si solo puedes quedarte con un nombre de este artículo, que sea Santa Eulalia des Riu. Es la tercera población de la isla y, desde hace décadas, el refugio de las familias: aquí no hay discotecas de renombre ni bares de copas hasta el amanecer, y el ayuntamiento lleva años cuidando exactamente ese carácter. Lo que sí hay: un paseo marítimo llano, ancho y arbolado que se recorre entero con carrito o patinete, una playa urbana de arena con aguas tranquilas y entrada suave, vigilada en temporada, y un puerto deportivo con heladerías y terrazas donde cenar temprano sin que nadie te mire raro.

El ambiente lo dice todo: por la mañana, familias con palas y flotadores; al atardecer, paseo, helado y mercadillo. La oferta hotelera acompaña — muchos hoteles de la zona están orientados a familias y parejas tranquilas, con piscinas, miniclub y régimen de media pensión o todo incluido —, y la ubicación es estratégica: estás a 15-20 minutos en coche de la capital y del aeropuerto, y a un paso de las mejores calas de la costa este. Como base de operaciones para una semana en familia, es difícil elegir mejor.

Las calas donde los niños hacen pie: Portinatx, Cala Llonga y la costa este

Ibiza es pequeña — de punta a punta se cruza en menos de una hora — y eso convierte cada día de playa en una excursión corta. Estas son las calas que mejor funcionan con peques, todas con un rasgo en común: bahías cerradas, agua poco profunda y servicios a mano.

  • Portinatx (norte): en realidad son tres calas seguidas — s’Arenal Gros, s’Arenal Petit y es Portitxol — resguardadas del viento, con arena fina y agua que gana profundidad muy despacio. Es un pequeño núcleo turístico familiar con supermercados, restaurantes y hoteles pensados para niños. Queda lejos de todo el bullicio, que es exactamente la gracia.
  • Cala Llonga (este, a 10 minutos de Santa Eulalia): una bahía profunda y estrecha, encajada entre colinas de pinos, que funciona como una piscina natural. Arena ancha, chiringuitos, parque infantil junto a la playa y un desnivel tan suave que los peques pueden chapotear a lo ancho sin sustos.
  • Es Canar (este): playa de pueblo con bandera azul habitual, paseo, zona de juegos y el famoso mercadillo hippy de Punta Arabí los miércoles como plan alternativo. Ambiente británico-familiar de toda la vida, cero postureo.
  • Cala Pada y s’Argamassa (entre Santa Eulalia y es Canar): pequeñas, de arena blanca y agua transparente, con pasarelas de madera y pinos que dan sombra de verdad. Ideales para los días de no hacer nada.

Un consejo de padres a padres: en julio y agosto, las calas pequeñas se llenan pronto. Llegar antes de las 11 de la mañana marca la diferencia entre sombra de pino y paseo de vuelta al coche.

Las zonas que conviene evitar con peques (y por qué)

Aquí va la parte que otros callan para no estropear la venta. Hay dos zonas de Ibiza donde una familia puede acabar alojada por precio y arrepentirse el primer sábado por la noche:

San Antonio en temporada alta: la bahía es bonita, los atardeceres son famosos y fuera de temporada es un pueblo agradable. Pero de junio a septiembre el West End concentra el turismo de fiesta más ruidoso de la isla, y eso se traduce en calles tomadas por la noche y un ambiente que no encaja con horarios infantiles. Si una oferta de San Antonio te sale muy barata en pleno verano, ya sabes el motivo. La excepción: la zona de la bahía hacia Port des Torrent, más alejada y tranquila.

Playa d’en Bossa: la playa en sí es larguísima y estupenda, pero es el patio delantero de dos de los clubes más grandes de Europa. Música desde media tarde, público de fiesta y precios de hamaca de escándalo. Con adolescentes que ya quieren ambiente puede tener un pase; con niños pequeños, hay opciones mucho mejores por el mismo dinero. Ese perfil, el del hijo mayor que viaja buscando su propio plan, lo tratamos aparte en la guía de vacaciones con adolescentes.

La regla rápida: costa este y norte, sí; suroeste festivo, mejor de visita que de alojamiento. La isla es tan pequeña que puedes ir a ver el atardecer donde quieras y volver a dormir a tu zona tranquila.

El agua turquesa es real (no es filtro de Instagram)

Merece su propio apartado porque es lo que más sorprende a quien llega con la idea de la Ibiza de neón: el mar de las Pitiusas es de los más transparentes del Mediterráneo. El responsable tiene nombre: la posidonia, la planta marina que alfombra el fondo entre Ibiza y Formentera, declarada Patrimonio Mundial, que filtra y oxigena el agua hasta darle ese turquesa que parece trucado. Para los niños es un regalo doble: agua clarísima donde se ven los peces desde la orilla y calas de fondo arenoso perfectas para estrenar gafas de buceo. Unas gafas y un tubo baratos dan más juego aquí que la mitad de la maleta.

Formentera en ferri: la excursión estrella del viaje

Si Ibiza tiene un as en la manga frente a cualquier otra isla, es este: a 30-40 minutos de ferri está Formentera, y las playas de ses Illetes y Llevant son lo más parecido al Caribe que existe en España — arena blanca, agua turquesa hasta donde alcanza la vista y fondo llano donde los niños hacen pie durante metros y metros.

Los matices honestos, porque los hay. El ferri sale del puerto de Ibiza ciudad con varias navieras y frecuencias altas en verano; como rango de mercado orientativo, la ida y vuelta por adulto suele moverse entre 25 y 50 euros según compañía, horario y antelación, con tarifas reducidas para niños. En agosto conviene reservar con varios días de antelación y evitar los barcos de las 10-11 de la mañana, que van llenos. Una vez allí, lo cómodo con peques es un taxi o el autobús a la playa elegida — la clásica bicicleta es un plan precioso, pero con sillita, calor de agosto y distancias reales, valóralo con calma. Y lleva algo de picnic o presupuesto extra: en Formentera los chiringuitos cobran a precio de isla pequeña y famosa. Dicho todo esto: es el día que la familia recordará del viaje. Madrugar ese día compensa.

Cuándo ir: junio y septiembre son gloriosos

Con niños, el calendario juega a tu favor más que en casi ningún otro destino. Junio y septiembre son los meses redondos: agua a temperatura de baño largo, calas con sitio, atardeceres eternos y precios claramente por debajo del pico de verano. La segunda quincena de junio (si el calendario escolar lo permite) y la primera de septiembre son el punto dulce exacto: la isla funciona a pleno rendimiento pero respira.

Julio y agosto funcionan si te alojas en la zona correcta — todo lo dicho sobre Santa Eulalia y el norte se mantiene —, pero pagarás temporada altísima y compartirás cala con media Europa. Mayo y octubre regalan luz, senderos y pueblos tranquilos, aunque el baño ya depende del aguante de cada uno. Si tus fechas son flexibles, mover el viaje dos semanas puede suponer un ahorro muy serio en el mismo hotel.

Ibiza o Mallorca: la comparación honesta de precio

Vamos a decirlo claro porque es la pregunta que todo el mundo hace por WhatsApp: a igual categoría de hotel y mismas fechas, Ibiza es más cara que Mallorca. No es una percepción: hay menos plazas hoteleras, una demanda internacional altísima y una isla entera acostumbrada a precios de temporada alta. La diferencia se nota en el hotel, en el chiringuito y en el alquiler de coche. Si al ver esa diferencia te inclinas por la isla grande, el siguiente paso es elegir zona: lo resolvemos en dónde alojarse en Mallorca con niños.

AspectoIbizaMallorca
Precio a igual categoríaMás alto, sobre todo en veranoMás contenido, mucha más oferta
Hoteles familiares con toboganes y miniclubLos hay, pero menos donde elegirMuchísima variedad y competencia
Calas y aguaCalas pequeñas, agua turquesa excepcionalGran variedad, playas más largas
DistanciasTodo a menos de 40 minutosIsla grande, más coche
Excursión estrellaFormentera en ferri (sin rival)Tren de Sóller, Cuevas del Drach

¿Cuándo compensa Ibiza pese a la diferencia? Cuando lo que buscas es exactamente lo que Mallorca no puede darte: calas de postal a un paso unas de otras, una semana sin apenas coche y el día de Formentera. Y cuando viajas en junio o septiembre, que es cuando la diferencia de precio se estrecha y la isla está en su mejor versión. Si el presupuesto manda o quieres un hotelazo familiar con parque acuático, mira primero nuestras escapadas a Mallorca — y si andas dudando entre islas, tenemos la comparativa Mallorca o Menorca para familias que completa el cuadro balear.

Cómo montamos una Ibiza en familia que sale bien

Toda esta guía se resume en tres decisiones: zona tranquila (Santa Eulalia, Portinatx, Cala Llonga o la costa este), fechas listas (junio o septiembre si el colegio lo permite) y el día de Formentera reservado con cabeza. Es exactamente lo que preparamos cuando una familia nos escribe: hotel contrastado en la zona correcta — no el más barato del buscador, sino el que sabemos que funciona con niños —, vuelo y traslados cerrados en un único precio final y los consejos de la isla que no salen en las fichas de hotel. Si quieres ver qué hay ahora mismo con plazas, echa un vistazo a nuestras ofertas con plazas disponibles o escríbenos directamente y te lo montamos a medida.

Preguntas frecuentes

¿Qué se puede ver en Ibiza con niños?

Más de lo que la fama de la isla deja imaginar. La lista corta: Dalt Vila, el casco antiguo amurallado de Ibiza ciudad declarado Patrimonio de la Humanidad, que a los niños les entra por los ojos porque es una fortaleza de verdad; el mercadillo hippy de Punta Arabí los miércoles y el de Las Dalias los sábados por la mañana; el Aquarium Cap Blanc, una cueva natural convertida en acuario junto a Cala Gració; el parque natural de ses Salines, con sus montañas de sal blanca y los flamencos rosas en las lagunas; y el atardecer desde Cala Comte o desde cualquier mirador con Es Vedrà al fondo, que es gratis y no tiene nada que ver con el atardecer de los bares de San Antonio. A eso se suma la excursión de un día a Formentera en ferri, que es la estrella del viaje. Como la isla es diminuta y nada queda a más de 40 minutos, cada uno de estos planes es media jornada, no una expedición.

¿Qué hacer en Ibiza con niños pequeños que aún no nadan?

La clave está en elegir calas de bahía cerrada, donde el agua gana profundidad muy despacio y apenas hay oleaje. Las cuatro que mejor funcionan son Cala Gració y su vecina Cala Gracioneta, al norte de San Antonio, con fondo somero y aparcamiento fácil en la grande; Cala Llonga, una bahía encajada entre pinos a diez minutos de Santa Eulalia que funciona como piscina natural y tiene parque infantil junto a la arena; las tres calas de Portinatx, en el norte, resguardadas del viento; y Cala Bassa, en el oeste, con fondo llano durante metros y todos los servicios a mano. A eso añade el paseo marítimo de Santa Eulalia, que es llano, ancho y arbolado, perfecto para carrito o patinete a última hora de la tarde. Lo que conviene evitar a esta edad son las calas de acceso por sendero y escaleras, por bonitas que salgan en las fotos, y subir a Dalt Vila con el carrito.

¿Merece la pena el Aquarium Cap Blanc con niños?

Merece la pena como plan de media mañana, no como visita principal del día. Es una cueva natural junto a Cala Gració convertida en acuario, con un lago donde se recuperan tortugas y se ven especies del propio mar de Ibiza, y esa mezcla de cueva y acuario tiene mucha fuerza para un niño. Según las tarifas publicadas por el acuario, la entrada está en 7 euros para adultos y 5 para niños de 4 a 12 años, con horario habitual de 10:00 a 18:00 todos los días de mayo a septiembre, de 10:00 a 16:00 en abril y octubre y solo sábados por la mañana en invierno. Confirma horario y precio antes de ir, porque cambian de temporada. Los peros honestos: se ve en media hora, las entradas se compran en taquilla y no por internet, y al ser una cueva hay escaleras, humedad y poca luz, de modo que con bebé en carrito resulta incómodo. Lo lógico es combinarlo con la playa de Cala Gració, que está al lado.

¿Se puede ir a los mercadillos hippies de Ibiza con niños?

Sí, eligiendo bien el momento. Punta Arabí, en es Canar, es el más antiguo de la isla y se monta los miércoles de abril a octubre, aproximadamente de 10:00 a 18:00, con entrada libre: hay música en directo, zona de comida y mucho que mirar sin comprar. Las Dalias, en Sant Carles, abre los sábados de 10:00 a 20:00 durante todo el año, y esa versión diurna es la buena con peques, porque se pasea sin agobios y hay puestos artesanales de verdad. El mercado nocturno de verano, en cambio, es otra cosa: se llena, va justo de espacio y el ambiente deja de ser infantil, así que si vais de noche contad con llevar a los pequeños en brazos y olvidaros del carrito. Dos avisos prácticos para los dos mercadillos: hay poca sombra y a mediodía en agosto pega mucho el sol, y aparcar cerca en temporada alta cuesta bastante. Ir a primera hora resuelve las dos cosas.

¿Es Ibiza un buen destino para viajar con niños?

Sí, siempre que elijas bien la zona. Ibiza tiene dos islas dentro de la misma isla: la de los clubes y la de los pueblos tranquilos con calas resguardadas. Si te alojas en Santa Eulalia, Portinatx, Cala Llonga o es Canar, el ambiente es familiar de verdad: paseos marítimos llanos, playas de aguas mansas, restaurantes donde cenar a las ocho con niños sin sentirte fuera de lugar. El error clásico es reservar por precio en San Antonio o Playa d’en Bossa en pleno julio y descubrir que el ambiente nocturno no encaja con carritos y siestas.

¿Cuál es la mejor zona de Ibiza para familias?

Santa Eulalia des Riu es la capital familiar de la isla y la respuesta más segura: playa urbana de arena con aguas tranquilas, paseo marítimo llano y arbolado perfecto para carritos, puerto deportivo agradable y una oferta hotelera pensada para familias, no para despedidas de soltero. Como alternativas, Portinatx al norte ofrece tres calas resguardadas de aguas poco profundas, y Cala Llonga es una bahía cerrada tipo piscina natural con arena fina y mucho hotel familiar. Es Canar y la costa este completan el mapa tranquilo.

¿Cuánto cuesta el ferri a Formentera y merece la pena con niños?

El ferri desde el puerto de Ibiza tarda entre 30 y 40 minutos y, como orientación de mercado, la ida y vuelta suele moverse entre 25 y 50 euros por adulto según naviera, horario y antelación, con descuentos para niños y gratis para los más pequeños en muchas compañías. Merece muchísimo la pena: las playas de ses Illetes y Llevant son lo más parecido al Caribe que hay en España. Los matices honestos: en agosto conviene reservar el ferri con días de antelación, madrugar para encontrar sitio y contar con que allí todo (alquiler, comida, hamacas) es algo más caro.

¿Ibiza o Mallorca para unas vacaciones en familia?

A igualdad de categoría de hotel, Ibiza suele salir más cara que Mallorca: hay menos plazas hoteleras, mucha demanda internacional y la isla entera tira de precios altos en temporada. Mallorca ofrece más oferta de hoteles familiares con toboganes y miniclub, más variedad de precios y una isla más grande que explorar. Ibiza compensa cuando buscas calas pequeñas de agua turquesa, distancias muy cortas (nada queda a más de 40 minutos) y la excursión a Formentera, que no tiene equivalente. Si el presupuesto manda, Mallorca; si mandan las calas y el plan corto y relajado, Ibiza justifica la diferencia.

¿Cuál es la mejor época para ir a Ibiza con niños?

Junio y septiembre, sin dudarlo. El agua está a buena temperatura, las calas tienen sitio para clavar la sombrilla, los precios bajan de forma clara respecto a julio y agosto y el ambiente de fiesta se concentra menos: la isla respira. La segunda quincena de junio y la primera de septiembre son el punto dulce exacto. Julio y agosto funcionan si te alojas en zona tranquila, pero pagarás pico de precio y encontrarás las calas más llenas. Mayo y octubre son preciosos para pasear, aunque el baño ya es para valientes.

¿Te montamos la Ibiza tranquila para tu familia?

Dinos fechas, edades de los peques y qué tipo de hotel os apetece, y te preparamos una propuesta con la zona correcta, vuelo y traslados en un único precio final. Sin compromiso y sin letra pequeña.

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