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Guía de viajes

Viajar con Javier Cacho a la Antártida: el hombre que tiene una isla

Por Viajes Santa Mona

La respuesta corta

Sí, se puede viajar a la Antártida con Javier Cacho, y la salida está en nuestro catálogo: 18 días a la Antártida y las Malvinas, del 17 de marzo al 3 de abril de 2027, desde Madrid y a bordo del MS Roald Amundsen. Cacho es físico, hizo ciencia del ozono en la Antártida en los años ochenta y noventa y fue jefe de la base española Juan Carlos I en tres campañas. En 2020 el organismo internacional que gestiona la ciencia antártica dio su apellido a un islote de las Shetland del Sur: la Isla Cacho. Vas a navegar por ese archipiélago con la persona que le da nombre a una de sus islas.

Quien busca «viajar con Javier Cacho» no está buscando información sobre la Antártida. Está buscando dónde se reserva. Así que vamos al grano y luego explicamos lo demás: el viaje existe, sale de Madrid el 17 de marzo de 2027, dura 18 días y lo acompaña él. Lo tienes en la ficha del viaje con el itinerario día a día, los vuelos, las categorías de camarote y las condiciones. Y si quieres ver antes quién es y qué más acompaña, está su página de experto.

Quién es Javier Cacho, con los datos comprobados

Javier Cacho Gómez nació en Madrid en 1952 y es físico. Esa es la palabra importante y conviene no perderla de vista, porque explica todo lo demás. No llegó a la Antártida como aventurero ni como periodista: llegó a trabajar. En los años ochenta empezó su carrera científica en la Comisión Nacional de Investigación del Espacio estudiando la capa de ozono, y más adelante dirigió el Laboratorio de Estudios Atmosféricos del INTA, el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial.

Aquello coincidió con uno de los grandes episodios de la ciencia del siglo XX. El agujero de la capa de ozono sobre la Antártida se describió a mediados de los ochenta y durante años fue el asunto atmosférico más urgente del planeta. Cacho estaba midiendo ozono allí abajo mientras eso pasaba, y de ese trabajo salió «Antártida: el agujero de ozono» (1989), que según su biografía fue el primer libro de divulgación escrito en español sobre el tema. Es una diferencia de fondo respecto a casi cualquier otro acompañante posible: no va a contarte la historia del ozono, va a contarte su trabajo.

En cuanto a la Antártida en sí, esto es lo que él mismo ha detallado en entrevistas y lo que recogen las fuentes que hemos podido comprobar: participó en la Primera Expedición Científica Española a la Antártida, la de 1986-87; hizo dos campañas como científico en la base argentina Marambio, una de ellas invernando —que es una cosa muy distinta de ir en verano austral—; fue jefe de la Base Antártica Española Juan Carlos I en tres campañas; y ha vuelto más recientemente, ya como escritor, a la base búlgara. Siete estancias en total en un continente donde la mayoría de la gente no pone el pie nunca.

La segunda mitad de su vida profesional es la divulgación. Ha publicado con la editorial Fórcola una serie de biografías de los héroes de la conquista de los polos —«Amundsen-Scott: duelo en la Antártida» (2011), «Shackleton, el indomable» (2013), «Nansen, maestro de la exploración polar» (2017) y «Yo, el Fram» (2018)— y por ese trabajo la Sociedad Geográfica Española le concedió su Premio de Comunicación en la edición 2021-2022, entregado en 2023.

La Isla Cacho: qué es exactamente y quién le puso ese nombre

Este es el dato que hace que el viaje sea otra cosa, y merece contarse con precisión porque es fácil exagerarlo o quedarse corto. En 2020, el Comité Científico para la Investigación en la Antártida —el SCAR por sus siglas en inglés, el organismo internacional que coordina la investigación del continente y mantiene su diccionario geográfico oficial— aprobó el topónimo Isla Cacho para un islote de las Shetland del Sur.

No es una placa conmemorativa ni un nombre simbólico: es cartografía. La isla mide unos 750 metros de largo por 350 de ancho, tiene alrededor de 19 hectáreas y está separada por un canal estrecho de la costa suroeste de la isla Nieve (Snow Island). Es además una formación reciente en términos geográficos: antes estaba unida por hielo a la península Hall de la isla vecina, y el retroceso del hielo la convirtió en isla. Que se llame como un científico que dedicó su vida a estudiar cómo cambia la atmósfera del planeta tiene su ironía.

El motivo oficial del nombre es su contribución a la divulgación de la Antártida y su apoyo al programa antártico búlgaro, que tiene su base en esa zona. Y aquí está la parte que importa para el viaje: las Shetland del Sur son precisamente donde el barco pasa buena parte de esos cinco días de la primera mitad del itinerario. Los desembarcos previstos —isla Decepción, Half Moon, Yankee Harbour— están en ese archipiélago. Se navega por la casa de alguien que va a bordo.

Qué cambia cuando vas con él y no solo

Un crucero antártico normal ya lleva un equipo de expedición de naturalistas a bordo, y suele ser bueno. La pregunta legítima es qué añade un acompañante español concreto. La respuesta es tres cosas que no se compran con el billete.

La primera es el idioma y el contexto. El equipo de expedición del barco trabaja en inglés. Las charlas técnicas, los briefings, las explicaciones de fauna. Cacho va en español y va contigo, no para el pasaje entero: puedes preguntarle en la cubierta, en el desayuno o mientras esperáis el zodiac por qué esa nube tiene esa forma o por qué ese glaciar está donde está.

La segunda es la escala de tiempo. Él ha visto la Antártida en 1986 y la ha visto en 2020. Ha invernado. Ha vivido en una base con el continente cerrado detrás. Esa perspectiva no la tiene el mejor guía del mundo que haga su primera temporada: lo que para ti es un paisaje impresionante para él es también un antes y un después, y el hielo que no está donde estaba es un dato, no una postal.

Y la tercera es la biblioteca que lleva en la cabeza. Ha escrito las biografías de Amundsen, Scott, Shackleton y Nansen. Cuando el barco cruza el paso de Drake o entra en una bahía, esos nombres dejan de ser decorado: son gente que estuvo ahí sin calefacción, sin GPS y sin billete de vuelta, y hay alguien a bordo capaz de contar exactamente qué les pasó y por qué. Es la diferencia entre ver un sitio y entenderlo.

Añade a eso el programa de ciencia ciudadana del barco —Happywhale para el seguimiento de ballenas, Sea Leopard Project para las focas leopardo, Fjord Phyto para el fitoplancton, observaciones de nubes del programa Globe de la NASA, inventario de aves marinas— y tienes un viaje en el que un físico atmosférico te puede explicar, mientras rellenas una ficha, para qué sirve realmente ese dato. Eso es lo que separa participar de entretenerse.

El viaje: 18 días, Antártida y Malvinas

El esquema es este. Vuelo de Madrid a Buenos Aires, noche allí, vuelo a Ushuaia y embarque en el MS Roald Amundsen, un buque de propulsión híbrida botado en 2019. Después, el canal de Beagle, dos días de travesía por el paso de Drake, cinco días entre las Shetland del Sur y la Península Antártica, dos días de navegación hacia el norte, tres días en las Islas Malvinas con Stanley y cuatro especies de pingüinos —rey, penacho amarillo, magallánico y papúa— y un último día de navegación antes del regreso.

Los desembarcos posibles en la parte antártica son de los buenos: isla Decepción, que es una caldera volcánica con una estación ballenera abandonada dentro; Half Moon, con su colonia de pingüinos barbijo; Yankee Harbour, en Greenwich, con unas 4.000 parejas de papúa; Cuverville, la mayor colonia conocida de esa especie; Puerto Neko, uno de los pocos sitios donde se pisa el continente de verdad y no una isla; y el canal Lemaire, once kilómetros de largo por uno y medio de ancho entre paredes de roca y hielo.

La fecha tampoco es casual. Finales de marzo es final de verano austral, y eso tiene consecuencias concretas: es la mejor época para ver ballenas, los pingüinos jóvenes están terminando de mudar a plumaje adulto, vuelven las puestas de sol —en pleno verano austral prácticamente no anochece— y florecen las algas de nieve, que tiñen los neveros de rosa y verde. Quien vaya buscando crías recién nacidas debería ir en diciembre; quien vaya buscando ballenas y luz, en marzo.

En cuanto al precio, la base son 13.500 € por persona en camarote doble de la categoría Polar Exterior, con categorías superiores con balcón y suites por encima, cada una con su suplemento y su propio suplemento de individual. Es el importe a agosto de 2026 y no lo tomes de aquí para decidir: la ficha del viaje lleva la tabla completa de categorías, lo que incluye —pensión completa con bebidas de la casa, wifi a bordo, chaqueta de cortesía, préstamo de botas y bastones— y lo que no, y es la que manda.

Cacho, Nadal o Weddell: los tres viajes antárticos, sin confundirlos

Hay tres salidas a la Antártida en el catálogo y dos de ellas cuestan casi lo mismo, así que merece la pena poner la diferencia por delante en vez de esconderla:

ViajeQué lo distingue
Antártida y Malvinas, con Javier Cacho18 días desde Madrid, marzo de 2027, MS Roald Amundsen. El único que incluye tres días en las Malvinas. Acompañante científico
Más allá del fin del mundo, con Paco Nadal14 días desde Madrid, febrero de 2027. Cuatro días menos y sin Malvinas. Acompañante periodista de viajes y fotógrafo
Weddell Sea Explorer Basecamp17 días desde Bilbao, diciembre de 2026, buque Hondius. El más expedicionario: camping, kayak, raquetas y taller de fotografía

Si lo que te mueve es el continente y quieres el itinerario más largo y más completo en territorio, el de Cacho. Si lo que te mueve es el relato y la fotografía, mira el viaje con Paco Nadal. Y si lo que quieres es meterte en el hielo hasta las cejas, el Basecamp. Los tres están en el listado de viajes de autor.

Lo que hay que saber antes de decidirse

  • El informe médico es obligatorio. No es una recomendación del organizador: es un requisito para embarcar. Tiene plazos y conviene empezarlo pronto.
  • El itinerario no está garantizado. El capitán decide la ruta definitiva durante la travesía según el clima y el hielo, y los desembarcos se sustituyen si no son posibles. Va escrito en las condiciones y es como funciona la Antártida.
  • El grupo es de 12 a 18 personas. No es el pasaje del barco, que es mucho mayor: es el grupo español que va con Cacho.
  • Las condiciones de pago y cancelación son propias de este viaje y distintas de las de otros viajes de autor del catálogo. Están en la ficha, con sus plazos y sus porcentajes, y hay que leerlas antes de comprometerse.
  • Hay excursiones opcionales —camping, kayak, raquetas de nieve— que solo se reservan a bordo y se pagan aparte. Si te interesan, pregúntanos antes para no llevarte la sorpresa en el barco.

Preguntas frecuentes

¿Quién es Javier Cacho?

Javier Cacho Gómez es un físico madrileño nacido en 1952, escritor y divulgador. Empezó su trabajo científico en los años ochenta en la Comisión Nacional de Investigación del Espacio estudiando la capa de ozono, y después dirigió el Laboratorio de Estudios Atmosféricos del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial. Formó parte de la Primera Expedición Científica Española a la Antártida, la de 1986-87, y volvió al continente en varias campañas más, tres de ellas como jefe de la Base Antártica Española Juan Carlos I. De aquel trabajo salió «Antártida: el agujero de ozono» (1989), que según su biografía fue el primer libro de divulgación sobre el tema escrito en español. Después ha publicado con la editorial Fórcola una serie de biografías de los grandes exploradores polares: Amundsen y Scott, Shackleton, Nansen y el propio barco Fram.

¿Es verdad que hay una isla de la Antártida que se llama como él?

Sí, y no es una anécdota de folleto: está en la cartografía oficial. En 2020 el Comité Científico para la Investigación en la Antártida —el SCAR, el organismo internacional que coordina la ciencia del continente y gestiona el diccionario geográfico antártico— aprobó el nombre de Isla Cacho para un islote de las Shetland del Sur. Mide unos 750 metros de largo por 350 de ancho, unas 19 hectáreas, y está separado por un canal estrecho de la costa suroeste de la isla Nieve (Snow Island). El nombre se le puso en reconocimiento a su contribución a la divulgación de la Antártida y a su apoyo al programa antártico búlgaro. Dicho de otro modo: en el viaje vas a navegar por las Shetland del Sur con la persona que da nombre a una de sus islas.

¿Qué diferencia hay entre el viaje de Javier Cacho y el de Paco Nadal?

Son dos viajes distintos a la Antártida y conviene no confundirlos porque cuestan casi lo mismo. El de Javier Cacho son 18 días, sale de Madrid el 17 de marzo de 2027, se hace a bordo del MS Roald Amundsen e incluye tres días en las Islas Malvinas además de cinco en las Shetland del Sur y la Península Antártica. El de Paco Nadal son 14 días, sale de Madrid el 7 de febrero de 2027 y no pasa por las Malvinas. La diferencia real no es el precio: es cuatro días más, un archipiélago más y un perfil de acompañante distinto, científico en un caso y periodista de viajes en el otro. Hay además un tercer viaje antártico en catálogo, el Weddell Sea Explorer Basecamp, que sale desde Bilbao en diciembre de 2026 y es el más expedicionario de los tres.

¿Cuánto cuesta el viaje a la Antártida y Malvinas con Javier Cacho?

El precio de partida es de 13.500 € por persona en camarote doble de la categoría base, la Polar Exterior. A partir de ahí hay categorías superiores con balcón y suites, cada una con su suplemento, y suplementos distintos para ocupación individual según la cabina que se elija. Es un importe consultado en agosto de 2026 y la ficha del viaje es la que manda: ahí están la tabla completa de categorías, lo que incluye y lo que no, las condiciones de pago y las de cancelación. Antes de reservar nada, lo suyo es leerla entera y preguntarnos las dudas.

¿Hay que estar en buena forma física para hacer este viaje?

No es un viaje de trekking, pero tampoco es un crucero de sobremesa. Los desembarcos se hacen en lancha neumática, hay que subir y bajar del zodiac con oleaje, caminar sobre nieve y roca y aguantar dos días de travesía por el paso de Drake en cada sentido. Y hay un requisito que no es negociable: el organizador exige un informe médico obligatorio para embarcar. Es un trámite, pero es un trámite con plazos, así que hay que resolverlo con tiempo y no la semana antes de volar. Si tienes cualquier condición que pueda condicionarlo, dínoslo al principio de la conversación y no al final.

¿Se garantiza que se desembarque en todos los sitios del itinerario?

No, y cualquiera que te diga lo contrario te está vendiendo humo. En la Antártida el itinerario definitivo lo decide el capitán durante la travesía en función del clima, del estado del hielo y de la fauna, y los desembarcos previstos —isla Decepción, Half Moon, Yankee Harbour, Cuverville, Puerto Neko, el canal Lemaire— son posibles, no seguros. Lo mismo pasa con las actividades. Esto no es letra pequeña de la agencia: es cómo funciona el continente, y forma parte de lo que vas a ver. Precisamente por eso importa con quién vas: quien ha pasado siete campañas allí sabe leer un cambio de plan y contarte por qué se ha tomado.

¿Qué se hace durante los días de navegación por el paso de Drake?

Son dos días en cada sentido y no son días muertos. A bordo del MS Roald Amundsen hay un programa de conferencias, un Centro de Ciencias con biblioteca y microscopios y un programa de ciencia ciudadana con proyectos reales en los que participan los pasajeros: seguimiento de ballenas con Happywhale, focas leopardo con el Sea Leopard Project, fitoplancton con Fjord Phyto, observaciones de nubes del programa Globe de la NASA e inventario de aves marinas del Antarctic Site Inventory. Con un físico que ha hecho ciencia antártica de verdad en el grupo, esa parte del viaje cambia bastante de textura.

¿Quieres ir a la Antártida con Javier Cacho?

El grupo es de 12 a 18 personas y la salida es única. Escríbenos y te contamos plazas, categorías de camarote, qué entra en el precio y cómo va el informe médico, con la ficha delante y sin prisa.

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