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Consejos de viaje

Qué ropa llevar a Laponia: la lista que de verdad funciona

Por Viajes Santa Mona

Lo primero, para que no te gastes dinero de más: el mono térmico, las botas de nieve y los guantes gordos los presta el programa. Eso es lo caro y lo voluminoso, y no hace falta comprarlo.

Lo que sí tienes que llevar tú es lo que va debajo, que es precisamente lo que más gente se deja en casa y lo que marca la diferencia entre pasarlo bien y contar las horas para volver al hotel.

El sistema de tres capas, explicado en dos minutos

No es una teoría de montañero, es lo único que funciona a veinte bajo cero. Y la clave está en la primera, no en la última.

CapaPara qué sirve y qué poner
PrimeraSaca el sudor de la piel. Camiseta y malla térmicas de lana merina o sintético. Nunca algodón. Es la capa que decide todo
SegundaGuarda el calor. Forro polar, jersey de lana o plumas fino. Aquí vale lo que ya tengas en casa
TerceraCorta el viento y el agua. Para las excursiones es el mono prestado. Para el pueblo, tu abrigo de invierno normal

El error que más se repite es ponerse mucha ropa de algodón. Cuanta más lleves, peor: en cuanto sudas andando, el algodón se queda húmedo pegado al cuerpo y ya no hay abrigo que valga.

Lo que presta el programa y lo que llevas tú

Se presta allíLo llevas de casa
Mono térmico completoRopa térmica de primera capa
Botas de nieveCalcetines gordos de lana
Guantes o manoplas gordasGuantes finos para debajo
Casco, en motos de nieveGorro que tape las orejas y braga de cuello
A veces, pasamontañasForro polar o jersey, y tu abrigo normal

Antes de reservar conviene confirmar que el equipo va en préstamo y en qué tallas, sobre todo si viajáis con niños. No todos los programas lo incluyen igual, y alquilarlo allí encarece bastante.

La lista corta, para copiar

  • Dos conjuntos de térmica de primera capa, arriba y abajo
  • Tres o cuatro pares de calcetines gordos de lana
  • Forro polar y jersey de lana
  • Gorro que tape las orejas y braga de cuello
  • Guantes finos para debajo de los gordos
  • Abrigo de invierno normal para andar por el pueblo
  • Crema hidratante y cacao de labios, que se olvidan siempre
  • Gafas de sol, que en marzo la nieve deslumbra mucho
  • Batería externa para el móvil

El detalle del móvil, que sorprende a todos

Las baterías se descargan a una velocidad absurda con el frío. Un móvil al setenta por ciento puede apagarse en veinte minutos al aire. Y justo lo vas a querer para las fotos de la aurora.

Se arregla fácil: llévalo en un bolsillo interior, pegado al cuerpo, y sácalo solo para la foto. Con una batería externa en el bolsillo de dentro vas tranquilo todo el día.

Con niños, dos cosas más

  • Confirma que hay tallas infantiles del equipo prestado antes de reservar. Es la pregunta que más se olvida y la que más disgustos da al llegar
  • Lleva un cambio completo de térmica por niño. Se mojan de nieve más que los adultos, sencillamente porque se tiran al suelo, y volver a salir por la tarde con la ropa húmeda no es opción

Preguntas frecuentes

¿Hay que comprarse un abrigo especial para Laponia?

Casi nunca. El abrigo gordo de exterior, el mono térmico, las botas de nieve y los guantes grandes los presta el programa para las excursiones, que es cuando de verdad hace falta. Comprarse un plumas de expedición para cuatro días es tirar dinero: con un abrigo normal de invierno se anda de sobra por el pueblo y el hotel. Lo que sí hay que llevar de casa es la ropa de debajo, que es la que nadie presta.

¿Qué es lo más importante de todo el equipaje?

La primera capa térmica, arriba y abajo. Es lo que marca la diferencia entre pasar frío y estar cómodo, y es justo lo que más gente se deja. Que sea de lana merina o de sintético técnico, nunca de algodón: el algodón absorbe el sudor, se queda húmedo pegado a la piel y a quince bajo cero eso es lo que te enfría de verdad.

¿Cuántos pares de calcetines de lana hacen falta?

Uno por día de excursión y alguno más, así que para cuatro noches con tres o cuatro pares gordos vas bien. Los pies son lo primero que se enfría porque están parados dentro de la bota, y un calcetín que se ha humedecido ya no calienta. Cambiarse de calcetines al volver de cada salida es de las cosas que más se agradecen.

¿Sirve la ropa de esquiar?

Sirve, y si la tienes llévala. Un pantalón y una chaqueta de esquí funcionan perfectamente para pasear por el pueblo y para las excursiones si prefieres no usar el mono prestado. Lo que no sustituye es la primera capa térmica: la ropa de esquí es la capa de fuera, y sin la de debajo se pasa frío igual.

¿Qué se me va a olvidar seguro?

El cacao de labios y la crema hidratante. El aire del Ártico es extremadamente seco y en dos días la piel y los labios se resienten mucho más de lo que nadie espera. Después van los guantes finos para llevar debajo de los gordos, que son los que permiten sacar el móvil sin quedarse con la mano al aire, y una bolsa o funda para el teléfono, porque las baterías se descargan muy rápido con el frío.

¿Cuánto equipaje hace falta para cuatro noches?

Menos del que la gente cree, precisamente porque lo voluminoso se presta allí. Con una maleta normal de facturación va de sobra para cuatro o cinco noches. Lo que ocupa son los jerséis y los calcetines de lana, no el abrigo. Y conviene dejar hueco de vuelta, que de las tiendas de Laponia sale poca gente con las manos vacías.

¿Te decimos qué presta tu programa?

Dinos qué fechas miras y cuántos sois, y el equipo de Viajes Santa Mona te confirma qué equipo va incluido, si hay tallas infantiles y qué te queda por llevar de casa. Así no compras nada de más.

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