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Batalla del Vino de Haro 2027: cuándo es, el 29 de junio

Por Viajes Santa Mona · actualizado el 12 de agosto de 2026

La respuesta corta

La Batalla del Vino de Haro es siempre el 29 de junio, día de San Pedro. Fecha fija, no se mueve nunca. En 2027 cae en martes. La romería sale de Haro sobre las 7:00 de la mañana hacia los Riscos de Bilibio, la misa es hacia las 8:30-9:00 y la batalla empieza al terminar y dura hasta las 10:30 aproximadamente.

Dos avisos que te ahorran un disgusto: la ropa que lleves puesta se destroza —el vino tinto no sale— y esto no es un plan para niños pequeños. Abajo te explicamos por qué y qué alternativa hay.

Hay pocas fiestas en España tan absurdas y tan bien resueltas como esta. Cada 29 de junio, miles de personas vestidas de blanco suben de madrugada a un risco a las afueras de Haro, oyen misa y a continuación se lanzan encima decenas de miles de litros de vino tinto de Rioja hasta que no queda ni un centímetro de tela sin teñir. Luego almuerzan caracoles en el monte y bajan bailando al pueblo, morados enteros. Es Fiesta de Interés Turístico Nacional y, sobre todo, es una experiencia que se cuenta durante años. En esta guía te contamos la fecha exacta, el horario, cómo se participa, qué ropa llevar de verdad, qué esperar de la subida a los Riscos, dónde dormir en una comarca con muy pocas camas y por qué te desaconsejamos llevar peques.

Fecha: el 29 de junio, siempre

La Batalla del Vino se celebra el 29 de junio, festividad de San Pedro, y punto. No se traslada al fin de semana ni depende de nada móvil, así que puedes planificar con años de antelación sin miedo a equivocarte.

  • Batalla del Vino 2027: martes 29 de junio.
  • Batalla del Vino 2028: jueves 29 de junio.
  • Fiestas patronales de Haro: arrancan unos días antes, en torno a San Juan y San Felices, y siguen después del 29.
  • Entrada: gratis. No hay inscripción de ningún tipo.
  • Reconocimiento: Fiesta de Interés Turístico Nacional desde 2011.

Un detalle logístico que conviene mirar: al caer en día fijo, muchos años cae entre semana, como en 2027. Eso tiene una ventaja —hay algo más de alojamiento libre en la comarca que si cayera en sábado— y un inconveniente evidente, que es tener que pedir el día. Si vas a subir a los Riscos, cuenta con que el 29 lo pierdes entero: a las once de la mañana estás empapado y a media tarde, fundido.

La Batalla del Vino hora a hora

Los horarios exactos los ajusta cada año el Ayuntamiento de Haro, pero la estructura de la jornada es la misma desde hace décadas:

HoraQué pasaDónde
Antes de las 7:00Concentración de romeros de blanco y pañuelo rojo. Salida de la romería hacia los RiscosCentro de Haro
7:00-8:30Subida de seis kilómetros andando, en autobús especial o en coche con el tráfico restringidoCamino a Bilibio
8:30-9:00Llegada del síndico a caballo con el pendón municipal y misa en la ermita de San FelicesRiscos de Bilibio
Al acabar la misaEmpieza la batalla. Entre veinte mil y cuarenta mil litros de vino por el aireRiscos de Bilibio
Sobre las 10:30Se acaba la batalla y llega el almuerzo en el monte, con los caracoles de rigorRiscos de Bilibio
Hacia las 12:00Las vueltas: entrada de los romeros a Haro por la calle Navarra hasta la plaza de la PazHaro
TardeSuelta de vaquillas en la plaza de toros y fiesta patronal en el puebloHaro

Qué es exactamente y de dónde viene

Debajo del disparate hay una romería seria. Los Riscos de Bilibio son un paraje con una ermita dedicada a San Felices, patrón de Haro, y cada 29 de junio el pueblo sube en romería a oír misa allí. La tradición se explica además por un viejo pleito de lindes con la localidad vecina de Miranda de Ebro: durante siglos, Haro tuvo que subir cada año a marcar la propiedad del término, y la costumbre de acompañar aquello con vino acabó degenerando —felizmente— en lo que es hoy.

Por eso el orden de la mañana no es casual: primero el síndico llega a caballo con el pendón municipal, luego la misa, y solo cuando termina se desata la batalla. Lo que empezó como una guerra de botas y pellejos se ha convertido en un despliegue de garrafas, cubos, mochilas de sulfatar y pulverizadores de jardín. Se lanza vino tinto de Rioja de verdad, nada de agua teñida, y el resultado es que a los diez minutos ya nadie va de blanco.

Cómo se participa

No hay inscripción, ni pulsera, ni entrada, ni lista. Se participa presentándose, y eso es parte de su encanto. Los pasos, en orden:

  • Llega a Haro la noche antes. Salir de madrugada desde otra provincia para estar a las siete de la mañana en el punto de salida es posible, pero es empezar la fiesta cansado. Mejor dormir cerca.
  • Vístete de blanco con pañuelo rojo. Es el uniforme y se consigue en el propio pueblo si no lo traes.
  • Consigue tu munición. En Haro se venden esos días botas, garrafas, pulverizadores y mochilas. También puedes comprar el vino allí: no hace falta cargarlo desde casa.
  • Sube a los Riscos a primera hora, andando o en los autobuses especiales.
  • Espera a que acabe la misa. Antes no se tira nada; ahí sí que hay respeto.
  • Baja a Haro al mediodía con las vueltas, que es el momento más fotografiado de la fiesta.

Qué ropa llevar y qué meter en la mochila

Aquí no hay término medio: la ropa que subas a los Riscos no vuelve. El vino tinto tiñe de forma permanente y no hay lavado que lo arregle, así que la regla es sencilla: sube con lo que estés dispuesto a tirar.

Lo que llevas puesto

Camiseta o camisa blanca vieja y pañuelo rojo al cuello. Pantalón blanco que no te importe perder. Calzado cerrado y con agarre: es monte, hay piedra suelta y el suelo acaba resbaladizo de vino; las chanclas son mala idea. Gorra y gafas de sol, que además de sol te protegen del vino a presión en la cara.

Lo que llevas encima

El móvil, dentro de una bolsa estanca bien cerrada. Nada de valor: ni reloj, ni cámara buena, ni documentación que no necesites. Efectivo justo y en una bolsita cerrada, porque las carteras se empapan.

Lo que dejas en el alojamiento

Muda completa seca, toalla, chanclas para la ducha y una bolsa de basura grande para meter la ropa mojada, que además de morada pesa y huele a vino durante días. Si vuelves en coche, protege también los asientos: más de uno se ha llevado el recuerdo hasta la tapicería.

Y protector solar antes de subir: son las nueve de la mañana de finales de junio en La Rioja, hace sol y estás varias horas al raso. El vino no protege de nada.

La subida a los Riscos de Bilibio

Los Riscos están a unos seis kilómetros al norte de Haro, en un paraje rocoso sobre el Ebro con la ermita de San Felices arriba. Hay tres formas de llegar y conviene elegir bien:

  • Andando. Es lo tradicional y lo que hace buena parte de la romería. Una hora larga cuesta arriba, de madrugada y en grupo, con un ambiente estupendo. Es la mejor manera de vivirlo si vas en condiciones.
  • En autobús especial. El Ayuntamiento habilita servicios desde Haro esa mañana. Es la opción cómoda y la que recomendamos si no quieres empezar el día con seis kilómetros.
  • En coche. El tráfico privado está restringido por seguridad y por ocupación del paraje, y los aparcamientos cercanos se llenan enseguida. No cuentes con ello como plan principal, y menos si has bebido.

Arriba no hay infraestructura de recinto: es campo. Eso significa pocos baños para muchísima gente, terreno irregular, nada de sombra y cobertura de móvil justita. Ve mentalizado de que estás en el monte, no en un festival.

Por qué no es un plan para niños pequeños

Preferimos decirlo sin rodeos, aunque no sea lo que se espera de una web de viajes en familia: la Batalla del Vino no es una fiesta para llevar niños pequeños. Las razones son concretas:

  • Se madruga muchísimo y hay seis kilómetros de subida por monte antes de empezar.
  • La aglomeración en los Riscos es enorme, en terreno irregular y con empujones.
  • El vino a presión en la cara escuece bastante en los ojos, y un niño lo pasa mal.
  • Se bebe alcohol desde primera hora de la mañana y el ambiente, aunque es festivo y sano, es de adultos.
  • No hay dónde retirarse: una vez arriba, estás arriba.

Con adolescentes la cosa cambia y puede ser una experiencia buenísima, siempre que vayan avisados, acompañados y con la ropa adecuada. Y si viajáis en familia con peques, hay una alternativa que funciona muy bien: quedaros en Haro y ver las vueltas a mediodía, cuando miles de personas moradas entran bailando por la calle Navarra. Se ve desde la acera, es espectacular, dura un buen rato y nadie acaba llorando. Para ese día en Haro hay además bodegas visitables y un casco antiguo muy agradable.

Lo que nadie te cuenta

  • El día se acaba pronto. A las once de la mañana estás empapado y a las dos de la tarde, después de ducharte, el cuerpo pide siesta. No planifiques nada exigente para el 29 por la tarde.
  • Huele a vino durante días. Tú, la mochila y el coche. Es parte del recuerdo, pero conviene saberlo.
  • Los baños son pocos y el paraje es campo. Con esa cantidad de gente, la infraestructura queda corta. Es lo que hay.
  • Se bebe mucho y desde muy temprano. La fiesta es sana y familiar en su ambiente general, pero a mediodía hay gente muy cargada. Si conduces, ni un vaso.
  • El alojamiento es el verdadero cuello de botella. Más que la fiesta, lo difícil de esta escapada es encontrar cama. Lee el siguiente apartado antes de comprar nada.

Dónde dormir: Haro tiene muy pocas camas

Vamos con el aviso honesto: Haro es un pueblo de unos once mil habitantes con una oferta hotelera pequeña, y la noche del 28 al 29 de junio se agota con muchísima antelación. Si tu plan es dormir en Haro, tienes que reservar con meses de adelanto y aun así vas a pagar tarifa de fiesta. No es un fallo de nadie: sencillamente no hay camas para toda la gente que quiere venir.

La buena noticia es que la comarca está muy bien resuelta y con media hora de coche se soluciona:

  • Logroño (unos 45 km, cuarenta minutos): la solución más segura. Oferta hotelera de sobra, y de paso te llevas la calle Laurel. Es donde recomendamos mirar primero si Haro está lleno.
  • Miranda de Ebro (unos 20 minutos): la ciudad más cercana, con hoteles de carretera y tarifas contenidas.
  • Santo Domingo de la Calzada (media hora): parador, hoteles y un casco histórico precioso en pleno Camino de Santiago.
  • Casalarreina, Briones y los pueblos de la Rioja Alta (diez o quince minutos): casas rurales y hoteles con encanto. Poquísimas plazas, pero si pillas una, es lo más cómodo.
  • Laguardia y la Rioja Alavesa (media hora): bodegas y pueblos amurallados, ideal si quieres alargar el viaje dos días.
  • Vitoria (unos 50 minutos): si todo lo demás falla, tiene oferta amplia y todo tipo de precios.

Regla práctica: no reserves el viaje hasta tener cerrada la cama, y no al revés. Puedes ver disponibilidad para esas fechas en nuestro buscador de hoteles o echar un ojo a las ofertas con plazas. Y si te gusta el norte en fiestas, apunta que apenas una semana después empiezan los Sanfermines de Pamplona, a hora y media de Haro: hay quien encadena las dos.

¿Quieres ir a la Batalla del Vino y no encuentras cama?

Es lo más difícil de esta escapada. Dinos las noches y cuántos sois y te buscamos alojamiento para el 29 de junio en Haro o en un pueblo a media hora, con precio final claro y sin compromiso. También te decimos cómo subir a los Riscos sin coche.

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Preguntas frecuentes

¿Cuándo es la Batalla del Vino de Haro?

Siempre el 29 de junio, día de San Pedro. Es una fecha fija que no se mueve nunca, caiga en el día de la semana que caiga. En 2027 el 29 de junio cae en martes. Forma parte de las fiestas patronales de Haro, que arrancan unos días antes, pero la batalla en sí es el 29 y solo el 29.

¿Cuánto dura la Batalla del Vino?

La batalla en los Riscos de Bilibio dura poco más de hora y media: empieza justo después de la misa, sobre las nueve de la mañana, y a eso de las diez y media ya está todo el mundo morado y agotado. Lo que dura todo el día es la fiesta: la subida desde las siete de la mañana, el almuerzo con caracoles en el monte, la bajada a Haro sobre las doce y las vaquillas de la tarde en la plaza de toros.

¿Cómo se participa en la Batalla del Vino?

No hay inscripción, ni entrada, ni lista. Se participa presentándose: te vistes de blanco con el pañuelo rojo, subes a los Riscos de Bilibio a primera hora de la mañana, aguantas la misa y cuando termina empieza la batalla. Cada uno lleva su propio vino y su propio recipiente para lanzarlo. En Haro se venden esos días botas, garrafas, pulverizadores y mochilas para el vino, así que no hace falta traerlo de casa.

¿Qué ropa hay que llevar a la Batalla del Vino?

Blanca, y de usar y tirar. El uniforme es camiseta o camisa blanca con pañuelo rojo al cuello, que es lo tradicional, y todo eso acaba morado de forma permanente: el vino tinto no sale, ni con lejía. Lleva ropa que no te importe perder, calzado cerrado y viejo con suela que agarre —es monte, no asfalto—, una gorra, gafas de sol para proteger los ojos y el móvil dentro de una bolsa estanca. Y en la mochila, ropa seca de recambio, una toalla y una bolsa de basura para meter lo empapado.

¿Hay que pagar entrada para la Batalla del Vino?

No. Ni la romería, ni la misa, ni la batalla, ni la bajada a Haro tienen entrada: es una fiesta abierta y gratuita. Lo que pagas es tu vino, el almuerzo, el transporte y el alojamiento, que es la partida más cara con diferencia porque Haro es un pueblo pequeño con muy pocas camas.

¿Se puede ir a la Batalla del Vino con niños?

Con niños pequeños, no lo recomendamos, y preferimos decirlo claro. Hay una subida de seis kilómetros de monte a primera hora, una aglomeración enorme en un terreno irregular, empujones, vino a presión en la cara y bastante alcohol desde las nueve de la mañana. El vino escuece muchísimo en los ojos. Con adolescentes puede funcionar si van avisados y acompañados. Con niños pequeños, la alternativa sensata es ver la entrada a Haro a mediodía desde la calle, que es espectacular y no implica meterse en la batalla.

¿Cómo se llega a los Riscos de Bilibio?

Los Riscos de Bilibio están a unos seis kilómetros al norte de Haro. Se puede subir andando, que es lo tradicional y lo que hace mucha gente, con una hora larga de camino cuesta arriba desde el centro; en los autobuses especiales que se habilitan desde Haro esa mañana; o en coche, con la advertencia de que el tráfico está restringido por seguridad y los aparcamientos del entorno se llenan pronto. Lo más cómodo es el autobús, y lo más seguro es no depender del coche.

¿Cuánto vino se tira en la Batalla del Vino?

Las cifras que se manejan cada año están entre veinte mil y cuarenta mil litros de vino tinto, según la edición. Se lanza con botas, garrafas, cubos, pulverizadores de jardín y mochilas de sulfatar. Es una cantidad enorme y explica por qué al terminar la ropa no es blanca ni de lejos y por qué el suelo de los Riscos queda teñido.

¿Qué se hace después de la batalla?

Al terminar, sobre las diez y media, se almuerza en el monte, con los caracoles como plato de rigor. A eso de las doce del mediodía llega otro de los momentos grandes: las vueltas, la entrada de todos los romeros a Haro por la calle Navarra hasta la plaza de la Paz, morados de arriba abajo y bailando. Por la tarde hay suelta de vaquillas en la plaza de toros y la fiesta sigue en el pueblo.

¿Dónde conviene dormir para la Batalla del Vino?

Este es el punto flaco de la fiesta: Haro es un pueblo de unos once mil habitantes con muy pocas plazas hoteleras, y la noche del 28 al 29 de junio se agota con muchísima antelación. Si no encuentras nada en Haro, a media hora larga en coche tienes Logroño, que tiene oferta de sobra, y más cerca están Santo Domingo de la Calzada, Miranda de Ebro, Casalarreina, Briones y los pueblos de la Rioja Alavesa. Con dormir a treinta o cuarenta minutos resuelves el viaje sin problema.

¿Qué pasa si no quiero mancharme?

Entonces no subas a los Riscos, porque allí no hay zona de espectadores: si estás, te mojan, y no es negociable. Lo que sí puedes hacer es quedarte en Haro y ver la entrada de los romeros a mediodía por la calle Navarra, que es una de las estampas más fotografiadas de la fiesta y se ve desde la acera sin acabar de morado. También merece la pena el ambiente del pueblo el resto del día.

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