Guía de viajes
El mejor hotel todo incluido para mayores: nueve cosas que mirar
Por Viajes Santa Mona
No existe «el mejor hotel para mayores». Existe el hotel que está bien resuelto por dentro, y eso no se ve en las estrellas ni en las fotos. Hemos visto cuatro estrellas con dos peldaños entre el hall y el comedor —cinco veces al día, ida y vuelta— y tres estrellas perfectamente llanas donde una señora de 78 años se movió toda la semana sin pedir ayuda a nadie.
Estas son las nueve cosas que preguntamos nosotros antes de recomendar un hotel a alguien de 65 para arriba. Ninguna aparece completa en la web del hotel, y todas cambian cómo se pasa la semana.
1
Los escalones que nadie cuenta
No el escalón de la entrada, que ese se ve en las fotos. Los de dentro: los dos peldaños entre el hall y el comedor, la rampa que va a la piscina, el desnivel del jardín. Son los que convierten un paseo de treinta segundos en un problema cinco veces al día.
2
La distancia real a la playa
«A 200 metros de la playa» puede ser 200 metros llanos por un paseo marítimo o 200 metros cuesta abajo que luego hay que subir con el calor. Pregunta por el desnivel, no por los metros. Y si hay que cruzar una carretera.
3
El ascensor, y hasta dónde llega
Hay hoteles con ascensor que no llega a la planta de las habitaciones más baratas, o que deja a media altura y quedan cinco peldaños. Pregunta explícitamente si el ascensor llega a tu planta y si desde el ascensor a la habitación hay escalones.
4
Los horarios del comedor
El detalle que más se subestima. Hay hoteles donde el buffet de la cena abre a las 20:00 y cierra a las 22:00 clavadas. Para quien cena a las ocho no pasa nada; para quien viene de la playa a las siete y media, es una carrera. Pregunta la hora de apertura y de cierre de las tres comidas.
5
Ducha o bañera
Es la pregunta que más agradecen los clientes cuando se la hacemos nosotros primero. Una bañera con mampara es un obstáculo serio para mucha gente de 70 años, y en la web del hotel casi nunca se especifica. Se puede pedir habitación con ducha al reservar, pero hay que pedirlo.
6
Dónde cae la habitación
Encima del escenario de la animación, al lado del ascensor o dando a la carretera. Tres formas de no dormir. Pedir habitación en zona tranquila no cuesta nada y casi nadie lo hace.
7
El aire acondicionado
Que se pueda regular en la habitación, no que sea centralizado y lo decida el hotel. Y si funciona en octubre y noviembre, porque muchos lo apagan por temporada aunque haga calor.
8
Qué hay alrededor
Farmacia, centro de salud y una tienda a distancia andable. Y un paseo marítimo llano, que es el plan de todas las tardes. Un hotel precioso en mitad de la nada obliga a coger el coche para todo.
9
El volumen de la animación
No es que sobre: a mucha gente le encanta. Es que hay hoteles donde el bingo se oye desde la habitación a las once de la noche. Pregunta hasta qué hora hay actividad y en qué zona.
Todo incluido, pensión completa o media pensión
La duda de siempre, y la respuesta depende de una sola cosa: si vais a comer fuera o no.
- Media pensión si tenéis ganas de bajar al pueblo a comer. Desayuno y cena en el hotel, el mediodía libre.
- Pensión completa para una estancia tranquila de playa, paseo y siesta, sin complicarse.
- Todo incluido cuando el hotel está algo apartado o vais a pasar allí casi todo el tiempo. Añade las bebidas del día y suele traer más servicios abiertos.
Si quieres los detalles de qué entra y qué no en cada uno, está en los regímenes de hotel y sus siglas.
Octubre y noviembre, sin discusión
Si puedes elegir cuándo, elige el otoño. En la costa andaluza octubre y noviembre siguen dando buen tiempo, el mar aguanta templado unas semanas más, y desaparecen las tres cosas que más molestan en agosto: la cola del buffet, las hamacas ocupadas a las nueve de la mañana y la animación a todo volumen.
Y hay un efecto que nadie cuenta: con menos ocupación, el servicio es más atento. El mismo hotel, el mismo personal, la mitad de gente. Se nota en todo. Lo desarrollamos en la guía de qué abre en la costa andaluza en otoño.
Si viajáis con alguien con movilidad reducida
Aquí no vale con leer la web. Muchos hoteles se anuncian como accesibles y lo son solo en la entrada. Hay que confirmar tres cosas antes de reservar: habitación adaptada de verdad con espacio de giro y ducha sin bordillo, acceso a la piscina con escalera o rampa, y si hay rampa hasta la playa.
Eso se pregunta al hotel y se pide por escrito. Si nos contáis el caso concreto lo confirmamos nosotros antes de que reservéis nada.
Preguntas frecuentes
¿Qué hace que un hotel sea bueno para gente mayor?
Cuatro cosas por encima de las demás: que no haya escalones ni desniveles entre la habitación, el comedor y la piscina; que la distancia a la playa sea la de verdad y no la del folleto; que los horarios de comida sean amplios y no obliguen a cenar a las nueve y media; y que la habitación tenga ducha de acceso llano en vez de bañera. La categoría del hotel dice mucho menos de lo que la gente cree: hay cuatro estrellas con escaleras por todas partes y tres estrellas perfectamente llanas.
¿Todo incluido o pensión completa para un viaje de mayores?
Depende de si vais a salir a comer fuera o no. La pensión completa cubre las tres comidas y suele bastar para una estancia tranquila de playa y paseo. El todo incluido añade las bebidas durante el día y suele traer más servicios abiertos, y compensa cuando vais a pasar casi todo el tiempo en el hotel o cuando el hotel está algo apartado del pueblo. Si vais a comer fuera a menudo, la media pensión sale más a cuenta.
¿Cuándo es mejor época para ir?
Octubre y noviembre en la costa andaluza son los meses estrella para este público: hace buen tiempo, la temperatura del mar aguanta, no hay agobio de gente y los precios bajan bastante. Además los hoteles están más tranquilos y el servicio es más atento porque hay menos ocupación. En pleno julio y agosto la misma costa es otra cosa: colas en el buffet, hamacas ocupadas a las nueve de la mañana y animación a todo volumen.
¿Qué preguntas hay que hacer antes de reservar?
Cinco: si hay ascensor y si llega a todas las plantas, cuántos metros hay de verdad hasta la playa y si el camino es llano, a qué hora abre y cierra el comedor, si la habitación tiene ducha o bañera, y en qué parte del hotel está la habitación respecto a la zona de animación. Ninguna de esas cinco aparece completa en la web de un hotel, y las cinco cambian por completo cómo se pasa la semana.
¿Es mejor un hotel grande o uno pequeño?
Grande no es peor, pero hay que mirarlo distinto. Un hotel grande suele tener ascensores en condiciones, más de un comedor y personal a todas horas, pero también distancias largas dentro del propio complejo. Uno pequeño se recorre en dos minutos pero a veces tiene escalones heredados de otra época y un solo comedor con horario estricto. Lo que importa no es el tamaño, es cómo está resuelto por dentro.
¿Y si viajamos con alguien con movilidad reducida?
Entonces hay que confirmarlo por escrito antes de reservar, no darlo por hecho. Habitación adaptada de verdad, con espacio de giro y ducha sin bordillo; acceso a la piscina con escalera o rampa; y rampa hasta la playa si vais a bajar. Muchos hoteles se anuncian como accesibles y lo son solo en la entrada. Contadnos el caso concreto y lo confirmamos con el hotel antes de que reservéis nada.
Esas nueve preguntas las hacemos nosotros
Cuéntanos quiénes viajáis y qué necesitáis, y el equipo de Viajes Santa Mona confirma con el hotel los escalones, el ascensor, los horarios y la ducha antes de que reservéis. Si algo no encaja, os lo decimos y buscamos otro.
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