Costa del Sol, Málaga

Viajes en familia

Benalmádena con niños: los tres pueblos en uno y qué zona conviene según la edad

Por Viajes Santa Mona

Benalmádena tiene una particularidad que explica casi todos los malentendidos que genera: no es un pueblo, son tres. Hay una franja de playa con los hoteles grandes, hay un centro urbano tierra adentro donde vive la gente y hay un casco antiguo encalado colgado de la ladera, ocho kilómetros y una cuesta considerable más arriba. Los tres se llaman Benalmádena y no se parecen en nada. Elegir el que no encaja con la edad de vuestros hijos es el error más común y el más caro, porque no se arregla con nada una vez estáis allí. Esta guía va exactamente de eso, y de todo lo que se puede hacer aquí con niños, incluido lo que ya no existe aunque las guías antiguas sigan contándolo.

Las tres Benalmádenas, explicadas

Benalmádena Costa es la línea de playa: unos siete kilómetros de litoral con hoteles de todos los tamaños, apartamentos, chiringuitos y un paseo marítimo continuo que enlaza con Torremolinos por un lado y con Fuengirola por el otro. Es donde se hacen las vacaciones de playa clásicas y donde está Puerto Marina. Todo llano, todo a pie de arena, poco pueblo y mucho turismo.

Arroyo de la Miel es el corazón real del municipio, a un par de kilómetros hacia el interior y algo más alto. Aquí está el comercio de diario, el mercado, los bares donde comen los vecinos, la estación del tren de cercanías, el teleférico y Selwo Marina. Es la zona con mejor relación entre precio y servicios, y la que mejor combina vacaciones con vida de pueblo. La contrapartida es que a la playa hay que bajar, y eso son unos minutos de autobús, coche o una caminata en cuesta a la vuelta.

Benalmádena Pueblo es el casco antiguo, arriba en la ladera, a unos doscientos metros de altitud. Calles estrechas encaladas, macetas, plazas pequeñas, miradores con toda la bahía debajo y una temperatura notablemente más agradable en verano. Es la parte bonita del municipio y la que casi nadie ve. También es la menos práctica para unas vacaciones de playa con niños: sin coche, se depende del autobús para todo.

Puerto Marina: el sitio raro que a los niños les encanta

Puerto Marina es probablemente la construcción más reconocible de toda la Costa del Sol y una de las más difíciles de explicar. Es un puerto deportivo con una arquitectura delirante: casas blancas encaramadas sobre islas artificiales, pasarelas, canales de agua entre los edificios y un aire entre andaluz y de plató de cine. Ha ganado premios internacionales y a la vez hay quien lo encuentra excesivo. Con niños funciona muy bien precisamente por eso: es un laberinto que se recorre andando, con barcos a los dos lados y sin coches.

Dentro y alrededor hay restauración de sobra, heladerías, tiendas y un acuario. También salen desde aquí excursiones en barco, incluidas las de avistamiento de delfines, que en verano son uno de los planes que mejor recuerdo dejan. Un aviso honesto: esas salidas dependen del mar y del pasaje, y ver delfines nunca está garantizado, así que conviene vendérselo a los niños como un paseo en barco en el que a veces aparecen delfines, no al revés.

Y otro aviso, este de convivencia: Puerto Marina es también la zona de ocio nocturno del municipio, y en verano hay ruido hasta tarde en algunos tramos. Si reserváis alojamiento pegado al puerto con niños pequeños, preguntad expresamente por la orientación de la habitación.

El teleférico y el monte Calamorro

Es el plan estrella del municipio y uno de los pocos de la Costa del Sol que no consiste en pagar por una atracción, sino en subir a un sitio. El teleférico arranca en Arroyo de la Miel y sube hasta la cima del monte Calamorro, a unos ochocientos metros, en un trayecto de un cuarto de hora largo con la costa entera desplegándose bajo las cabinas. Los días claros se ve desde Málaga hasta Gibraltar y, con suerte, la costa africana.

Arriba hay senderos señalizados de distinta dificultad, miradores, un mirador de restauración y exhibiciones de aves rapaces en vuelo libre, que suelen ser lo que más engancha a los niños entre cinco y doce años. También hay quien sube andando por la ladera, pero con niños no lo recomendamos: es una subida larga y muy expuesta al sol.

Dos consejos prácticos que se agradecen: subid con una chaqueta aunque estéis en bañador, porque arriba hace bastante más fresco y corre el viento incluso en julio; y confirmad antes de ir que el servicio está operativo, porque depende del viento y tiene calendario de temporada. Ir hasta allí y encontrarlo parado con niños ilusionados es un mal rato evitable.

Selwo Marina y el parque de la Paloma

Selwo Marina, en Arroyo de la Miel, es el parque de fauna marina y exótica de la zona: delfines, leones marinos, pingüinos, aves tropicales y un recorrido que se hace en media jornada. Es una de las visitas más solicitadas del municipio y funciona especialmente bien con niños de cuatro a diez años. Aquí van dos apuntes honestos: el primero, que como todos los parques de este tipo tiene calendario de temporada y horarios variables, así que hay que comprobar días de apertura antes de contar con él, sobre todo fuera de verano; y el segundo, que los espectáculos con animales no son del gusto de todo el mundo y conviene saber lo que se va a ver antes de comprar la entrada.

Y ahora el plan que casi nunca sale en las guías y que para nosotros es el mejor del municipio con niños pequeños: el parque de la Paloma, en Benalmádena Costa. Es un parque público enorme, gratuito, con praderas, estanques con patos y tortugas, zonas de juegos y, sobre todo, animales sueltos que se acercan: conejos, gallinas, gallos y pavos reales que campan a sus anchas entre los visitantes. Para un niño de tres años, media mañana ahí vale más que cualquier entrada de pago. Está a un paseo de la playa y funciona todo el año.

Un tercer plan menos conocido: el mariposario, junto a Benalmádena Pueblo, en un edificio con aspecto de templo tailandés y con cientos de mariposas volando dentro de un invernadero tropical. Es corto, cabe en una hora y encaja bien en una tarde de mucho calor. Y el castillo de Colomares, ahí al lado, es un monumento arquitectónico peculiar dedicado a los viajes de Colón que a los niños les parece un castillo de cuento.

Las playas, tramo por tramo

Benalmádena tiene siete kilómetros largos de litoral repartidos en varias playas consecutivas, todas mediterráneas y urbanas. Santa Ana, Bil Bil y Malapesquera son las más céntricas, junto al castillo de Bil Bil —un edificio de aire neoárabe a pie de paseo que es la otra postal del municipio—, y las que más servicios tienen. Hacia el oeste, Torrebermeja, Torremuelle y Carvajal quedan algo más tranquilas y son las que recomendamos si buscáis menos gentío, con la ventaja de que Carvajal y Torremuelle tienen apeadero de cercanías propio.

Lo que hay que esperar del baño: agua tranquila y sin marea apreciable, que para niños pequeños es lo más cómodo que existe. Y lo que no hay que esperar: arena blanca y fina. La arena de esta costa es oscura y más gruesa, y las playas son estrechas comparadas con los arenales atlánticos de Huelva o Cádiz. Ni mejor ni peor: distinto. La comparación completa la tenemos en Costa de la Luz o Costa del Sol en familia.

Y una joya poco valorada: la senda litoral. El paseo marítimo es prácticamente continuo desde Torremolinos hasta Fuengirola, llano, apto para carritos y bicis, con tramos de pasarela sobre la roca que son un paseo en sí mismos. Para una familia con niños que se cansan del hotel, tener kilómetros de paseo sin cruzar una sola carretera es un lujo que se aprovecha todos los días.

Arroyo de la Miel y el pueblo de arriba

Arroyo de la Miel es donde Benalmádena deja de ser un destino turístico y se convierte en un sitio donde vive gente. Hay mercadillo semanal, plazas con terrazas, comercio de barrio y precios que no son los de primera línea. Para familias que pasan una semana, cenar aquí un par de noches cambia mucho la experiencia y el presupuesto. Es también el nudo de transporte: estación de cercanías, autobuses y el arranque del teleférico.

Benalmádena Pueblo, arriba, es la sorpresa del municipio. Calles estrechas encaladas, plazas diminutas, macetas azules y una vista de la bahía que justifica la subida por sí sola. Es el sitio al que ir a media tarde, cuando abajo aprieta el calor, y cenar con la costa iluminada debajo. Justo en su entorno están el mariposario, el castillo de Colomares y la estupa budista, una construcción blanca y dorada de buen tamaño con acceso libre que es, cuando menos, inesperada en un pueblo de la Costa del Sol.

El aviso: entre el pueblo y la playa hay una cuesta seria. Alojarse arriba con niños pequeños y plan de playa diaria significa coche todos los días, plaza de aparcamiento incluida. Alojarse arriba en pareja, o con adolescentes, o en otoño y primavera, es una idea estupenda.

Lo que ya no está: Tivoli World

Hay que decirlo claro porque sigue apareciendo en guías, en artículos y en recuerdos familiares: el parque de atracciones Tivoli World, en Arroyo de la Miel, está cerrado desde 2020. Fue durante décadas el gran icono del ocio familiar de la Costa del Sol y se han anunciado proyectos de reapertura con inversiones importantes y transformación del recinto, pero a fecha de hoy no hay fecha firme ni funcionamiento.

Nuestra recomendación es no planificar nada contando con él. Y si buscáis un parque de atracciones grande en la zona, la respuesta es que en la propia Costa del Sol no lo hay: lo que sí hay son parques acuáticos en Torremolinos y en Mijas, el zoo urbano de Fuengirola y las opciones de Benalmádena que ya hemos contado. Los parques acuáticos, eso sí, son estacionales y cierran fuera de verano, cosa que explicamos en cuándo abren y cierran los parques acuáticos.

Qué zona elegir según la edad, resumido

  • De 0 a 5 años: Benalmádena Costa, lo más pegado a la arena posible. A esa edad la distancia hotel-playa es la variable que más pesa, por encima del precio y de la categoría. El parque de la Paloma como plan de repuesto.
  • De 6 a 12 años: Arroyo de la Miel o la parte de la costa más cercana a él. Teleférico, Selwo Marina, tren y vida de pueblo, con la playa a un trayecto corto.
  • Adolescentes: entorno de Puerto Marina. Ambiente, autonomía y el tren para escaparse a Fuengirola o a Málaga sin depender de vosotros.
  • Familias con abuelos o con movilidad reducida: primera línea de Benalmádena Costa, por el paseo llano y continuo. Evitad el pueblo de arriba.
  • Parejas y estancias tranquilas: Benalmádena Pueblo, sin dudarlo, y con coche.

Si estáis comparando alojamientos concretos y no zonas, lo tenemos desglosado en hoteles en Benalmádena y Fuengirola con niños y en dónde alojarse en la Costa del Sol con niños.

Cuándo ir

La gran ventaja de esta costa es que la temporada es larguísima. De mayo a octubre hay playa cómoda, y los meses de los extremos son los mejores en relación entre tiempo, precio y gentío. Junio y la segunda quincena de septiembre son nuestra recomendación por defecto: el Mediterráneo está en su punto, la costa respira y los hoteles ofrecen condiciones muy distintas a las de agosto.

Julio y agosto funcionan, claro, pero con todo lo que implica: playas llenas, aparcamiento imposible y precios en su máximo. Si vuestras fechas son esas, la única estrategia que sirve es reservar con mucha antelación.

De octubre a abril, Benalmádena sigue siendo un destino perfectamente válido, y aquí está la diferencia importante con la costa atlántica: el municipio no cierra en invierno. Hay vida, comercio abierto, el paseo funciona y hace un tiempo agradable la mayor parte de los días. Lo que sí queda condicionado es el baño, y hay que contar con que las zonas acuáticas y toboganes de los hoteles son de temporada de verano y en esos meses están cerrados, aunque el hotel siga abierto. Es el malentendido que más disgustos causa en otoño y se resuelve preguntándolo antes de pagar. El puente del Pilar, el de diciembre y el alumbrado navideño de Málaga a media hora en tren son excusas estupendas para venir fuera de temporada; lo contamos en el alumbrado de Navidad de Málaga.

Para quién sí y para quién no

Benalmádena es vuestro sitio si queréis playa cómoda de agua tranquila, si valoráis tener planes resueltos sin coger el coche, si viajáis sin vehículo y os interesa el tren de cercanías, si vais con niños que necesitan alternativas los días de viento y si os gusta la idea de combinar mar con montaña en el mismo día.

Buscad otra cosa si lo que queréis es un arenal enorme y salvaje, si os molesta la densidad urbanística de la Costa del Sol, si buscáis un pueblo con identidad fuerte y poco turismo, o si vais en pleno agosto sin haber reservado con meses de antelación. En esos casos, la Costa de la Luz atlántica os dará espacio y calma a cambio de más viento y más marea, y el interior de Málaga os dará pueblo de verdad a cambio de quedaros sin playa.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se habla de tres Benalmádenas?

Porque el municipio tiene tres núcleos claramente distintos y elegir mal el barrio cambia las vacaciones. Benalmádena Costa es la franja de playa, con los hoteles grandes, el paseo marítimo y Puerto Marina. Arroyo de la Miel es el centro real donde vive la gente, tierra adentro y algo más alto, con comercio, mercado, la estación de cercanías, el teleférico y buena parte del ocio. Y Benalmádena Pueblo es el casco antiguo encalado, arriba en la ladera, con calles estrechas, miradores y vistas al mar. Entre la costa y el pueblo hay unos ocho kilómetros y una cuesta considerable, así que no son alternativas intercambiables: es una decisión que hay que tomar antes de reservar.

¿Qué zona conviene según la edad de los niños?

Con niños de cero a cinco años, Benalmádena Costa y lo más cerca posible de la arena: a esa edad cada minuto de trayecto con carrito, sombrilla y nevera se paga cuatro veces al día. De seis a doce, Arroyo de la Miel gana muchos puntos, porque tienen el teleférico, Selwo Marina y la estación de tren a mano, hay vida de pueblo y bajar a la playa es un trayecto corto. Con adolescentes, la zona de Puerto Marina y su entorno, porque hay ambiente, pueden moverse solos y el tren les da autonomía real para ir a Fuengirola o a Málaga. Y Benalmádena Pueblo lo recomendamos sobre todo para parejas y para estancias tranquilas, no para vacaciones de playa diaria con niños pequeños: es precioso, pero se depende del coche para todo.

¿Merece la pena el teleférico con niños?

Merece mucho la pena, y es de los planes que mejor funcionan de toda la Costa del Sol, con dos advertencias. El recorrido sube desde Arroyo de la Miel hasta la cima del monte Calamorro en un cuarto de hora largo de cabina, con la costa desplegándose debajo y, en días muy claros, la costa africana al fondo. Arriba hay senderos señalizados, miradores y exhibiciones de aves rapaces en vuelo, que suelen ser lo que más les gusta a los niños. Las advertencias son: que arriba hace bastante más fresco y sopla viento aunque abajo estéis en bañador, así que hay que subir con una chaqueta incluso en julio; y que el servicio depende del viento y del calendario de temporada, así que conviene confirmar que está funcionando el día que penséis ir.

¿Sigue abierto Tivoli World?

No, y conviene saberlo antes de organizar el viaje porque sigue apareciendo en muchísimas guías. El parque de atracciones de Arroyo de la Miel, que fue durante décadas el icono del ocio familiar de la Costa del Sol, está cerrado desde 2020. Se han anunciado proyectos de reapertura con inversión importante y transformación del recinto, pero a día de hoy no hay una fecha firme ni funcionamiento. Nuestra recomendación es sencilla: no contéis con él para planificar las vacaciones y, si en algún momento vuelve a abrir, tratadlo como una sorpresa agradable. Ocio infantil en la zona hay de sobra sin él.

¿Cómo son las playas de Benalmádena?

Son playas mediterráneas urbanas, y eso significa cosas buenas y cosas menos buenas. Lo bueno: agua tranquila, sin marea que se lleve la orilla ni oleaje serio la mayor parte del verano, con todos los servicios a mano, socorrismo en temporada, chiringuitos, duchas y un paseo marítimo continuo detrás. Para bañarse con niños pequeños es de lo más cómodo que hay en España. Lo menos bueno: la arena es oscura y más gruesa que la del Atlántico, las playas son estrechas comparadas con las de Huelva o Cádiz y en agosto están llenas. Las de Santa Ana, Bil Bil y Malapesquera son las más céntricas y con más servicios; Torrebermeja y la zona de Carvajal, hacia Fuengirola, suelen estar algo más tranquilas.

¿Hace falta coche en Benalmádena?

Para unas vacaciones de playa y ocio de la zona, no, y esa es una de sus grandes ventajas. El tren de cercanías que une Málaga, el aeropuerto, Torremolinos, Benalmádena y Fuengirola pasa cada pocos minutos, es barato y resuelve casi todo. Con él llegáis al aeropuerto sin taxi, a Málaga capital en media hora larga y a Fuengirola en diez minutos. Lo que el tren no resuelve es la cuesta: la estación está en Arroyo de la Miel y bajar hasta Puerto Marina o subir a Benalmádena Pueblo requiere autobús urbano, taxi o una caminata que con niños cansados no apetece. Si vais a alojaros arriba, en el pueblo, ahí sí recomendamos coche.

¿Os miramos una escapada a Benalmádena?

Dinos fechas, cuántos sois y las edades exactas de los niños, y te decimos qué zona encaja mejor, qué hay disponible, qué entra en el régimen y qué servicios estarán abiertos esos días. Si en vuestras fechas la zona acuática está cerrada, te lo decimos antes de que pagues.

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