Costa de Almería

Viajes en familia

Almería con niños: qué hacer, qué playas elegir y qué excursiones merecen la pena

Por Viajes Santa Mona

Almería es la gran infravalorada del sur, y para viajar con niños eso es una ventaja enorme: tiene un castillo de verdad para explorar, playas urbanas cómodas, un desierto de película a media hora y algunas de las mejores calas de España, todo sin las multitudes ni los precios de otros destinos de costa. En esta guía te contamos qué funciona de verdad con críos — la Alcazaba, el centro y sus plazas, el Zapillo, Cabo de Gata, Tabernas y sus poblados del oeste, el Aquarium de Roquetas — y también lo que casi nadie avisa: cuándo ir y a qué horas moverse para que el calor no te estropee el plan.

La Alcazaba: un castillo gigante en el que se puede correr

Empecemos por la joya. La Alcazaba de Almería es una de las fortalezas musulmanas más grandes de España, un recinto enorme de murallas, torreones y jardines colgado sobre la ciudad. Y aquí está la clave para las familias: no es un museo de mirar, es un monumento de recorrer. Los niños suben rampas, cruzan puertas fortificadas, se asoman a las almenas y descubren acequias y estanques entre los jardines. Para ellos es, sencillamente, un castillo gigante; para los adultos, unas vistas de la bahía y del barrio de La Chanca que valen el viaje.

Lo práctico: id a primera hora de la mañana, cuando la temperatura acompaña y la luz es mejor. Hay cuestas y escaleras, así que calzado cómodo y — con carrito de bebé — brazos dispuestos, porque no todo el recinto es accesible rodando. Agua siempre, sombrero en verano, y un par de horas de margen para verla sin prisas. Los horarios varían según la temporada, así que consulta los oficiales antes de ir.

El centro y sus plazas: la ciudad a altura de niño

El centro de Almería es compacto, llano en su mayor parte y muy caminable — justo lo que se agradece con críos. El eje es el Paseo de Almería y las calles peatonales que lo rodean, pero el plan familiar de verdad está en las plazas: la Plaza Vieja (oficialmente Plaza de la Constitución), un salón porticado y tranquilo donde los niños corretean mientras los adultos se toman algo, y la Plaza de la Catedral, presidida por una catedral-fortaleza del siglo XVI que parece más castillo que iglesia — a los niños, después de la Alcazaba, el concepto ya les suena.

Dos paradas más que funcionan: el Mercado Central, para que vean el pescado de la bahía y las frutas del poniente con los ojos como platos, y los Refugios de la Guerra Civil — una red de túneles bajo la ciudad, visitable con reserva — que a los niños a partir de unos ocho años les fascina, aunque conviene valorar la edad y la sensibilidad de cada uno antes de bajar. Y a media tarde, la merienda almeriense por excelencia: una tapa, que aquí sigue viniendo con la bebida, en cualquier terraza del centro.

Playas urbanas: el Zapillo y el paseo marítimo

Almería capital tiene algo que no todas las ciudades de costa pueden decir: playa de verdad en plena ciudad. La playa del Zapillo y su continuación hacia San Miguel suman kilómetros de arena fina con aguas mansas, paseo marítimo con carril bici, duchas, socorrismo en temporada y chiringuitos cada pocos metros. No es la playa más espectacular de la provincia — las postales están en Cabo de Gata — pero para el día a día con niños es oro: se baja andando o en un paseo corto desde el hotel, hay sombra, helados y baños a mano, y si el pequeño se cansa a las dos horas, no has hipotecado el día en un desplazamiento.

Nuestra fórmula recomendada para una semana: playas urbanas como base de operaciones los días tranquilos, y las calas de Cabo de Gata como excursión especial — que es la siguiente parada de esta guía.

Excursión 1: Cabo de Gata, las playas de las postales

A menos de una hora de la capital empieza el parque natural de Cabo de Gata-Níjar, y aquí las palabras se quedan cortas: Los Genoveses, Mónsul, las calas de las Negras o Agua Amarga son playas de arena dorada y agua turquesa encajadas entre volcanes, de las que salen en todas las listas de mejores playas de España. Con niños funcionan de maravilla — aguas normalmente tranquilas, arena para excavar hasta el infinito, dunas por las que rodar — con una condición: ir preparados, porque son playas vírgenes, y eso significa sin chiringuitos, sin duchas y con poca o ninguna sombra. Nevera, agua de sobra, sombrilla y calzado para pisar alguna zona de piedras.

En verano, ojo con el acceso: las playas más famosas restringen la entrada en coche cuando se llena el aparcamiento y hay que usar los servicios de lanzadera desde San José. Merece la pena madrugar. Tenemos una guía entera dedicada a hacerlo bien con críos: Cabo de Gata con niños.

Excursión 2: el desierto de Tabernas y los poblados del oeste

A media hora de la capital, el paisaje cambia de planeta: el desierto de Tabernas es el único desierto propiamente dicho de Europa continental, un mar de cárcavas y ramblas donde se han rodado cientos de películas — de los clásicos del spaghetti western a superproducciones recientes. Solo atravesarlo en coche ya impresiona, pero el plan con niños está en los poblados del oeste que se conservan de aquellos rodajes, hoy gestionados por empresas privadas como parques temáticos: decorados de cine que se recorren por dentro, espectáculos de vaqueros con duelo al sol incluido, cantina, y según el poblado, zoo o actividades extra.

Para un niño, pasear por una calle del lejano oeste y ver un asalto al banco en directo es de esas experiencias que se cuentan en el colegio el lunes siguiente. Cada poblado tiene sus horarios, precios y calendario de espectáculos, así que consulta la web del que elijas antes de ir. Y la advertencia seria: es un desierto de verdad. En verano, las horas centrales del día son sencillamente incompatibles con el plan — madrugad o id a última hora de la tarde, con agua, gorra y protección solar sin excusas.

Excursión 3: el Aquarium de Roquetas de Mar

A unos veinte minutos de la capital, en Roquetas de Mar, hay un plan que resuelve dos situaciones típicas del viaje familiar: el día de calor imposible y el día — raro en Almería, pero existe — de tiempo revuelto. El Aquarium de Roquetas es un acuario de tamaño manejable, pensado para familias: tiburones, tortugas, túnel bajo el agua y actividades para los pequeños, en un recorrido que se hace en un par de horas sin agotar a nadie. No es el acuario más grande de España ni lo pretende; es la medida justa para una mañana redonda con niños.

Roquetas en sí, además, es la alternativa de alojamiento clásica para familias que prefieren un hotel de playa con piscinas y animación en lugar de la ciudad — de sus playas, hoteles y planes hablamos a fondo en Roquetas de Mar con niños.

Cuándo ir: el clima juega a favor, con una excepción

Almería presume — con razón — de uno de los mejores climas de Europa: sol casi todo el año, inviernos suaves y lluvia escasa. Para ir con niños, los meses redondos son mayo, junio, septiembre y octubre: temperatura de playa sin extremos, todo abierto y precios más amables que en pleno verano. Incluso el invierno funciona para un plan de ciudad y excursiones — la Alcazaba en enero, con veinte grados y el cielo limpio, es un lujo peculiar de esta tierra.

La excepción es la que ya has visto asomar en toda la guía: julio y agosto al mediodía. El verano almeriense es perfectamente disfrutable — las brisas de la costa ayudan más de lo que la gente espera — pero exige adoptar el horario del sur: Alcazaba, Tabernas y cualquier plan sin sombra, solo a primera hora o a última; horas centrales de piscina, siesta o acuario; y la vida, a partir de las siete de la tarde, que es cuando la ciudad entera sale a la calle. Quien pelea contra ese horario pierde; quien lo adopta, descubre que estaba en lo cierto todo el sur.

Preguntas frecuentes

¿Merece la pena la Alcazaba de Almería con niños?

Sí, y probablemente más que muchas visitas monumentales pensadas para adultos. La Alcazaba no es un museo de vitrinas: es una fortaleza enorme con murallas para recorrer, torreones, jardines con acequias y unas vistas de la ciudad y la bahía que impresionan a cualquier edad. Los niños la viven como un castillo gigante en el que se puede andar, subir y explorar. Conviene ir a primera hora, llevar agua y calzado cómodo porque hay cuestas y escaleras, y contar con un par de horas de visita. Consulta los horarios oficiales antes de ir, porque varían según la temporada.

¿Qué playas de la ciudad de Almería son mejores para niños?

Las playas urbanas de Almería — la del Zapillo y su continuación por San Miguel — son exactamente lo que una familia necesita para un día sin complicaciones: arena fina, aguas tranquilas, paseo marítimo con carril bici, duchas, socorrismo en temporada y chiringuitos a mano. No son las playas más espectaculares de la provincia — esas están en Cabo de Gata — pero para bajar andando desde el hotel con el cubo y la pala, son imbatibles. La combinación clásica es playa urbana los días tranquilos y una escapada a las calas de Cabo de Gata como excursión especial.

¿Se puede visitar el desierto de Tabernas con niños?

Se puede y suele ser lo que más recuerdan del viaje. El desierto en sí impresiona — es el único desierto propiamente dicho de Europa continental y el escenario de cientos de películas del oeste — y los poblados del oeste que se conservan en la zona, gestionados por empresas privadas, ofrecen espectáculos de vaqueros, decorados de cine para recorrer y actividades pensadas para familias. Cada poblado tiene sus horarios, precios y espectáculos, así que conviene mirar la web del que elijas antes de ir. La regla de oro es la sombra: en verano, visita a primera hora o a última, nunca al mediodía.

¿Cuál es la mejor época para ir a Almería en familia?

Almería presume de tener de los mejores climas de Europa, con sol la mayor parte del año y temperaturas suaves en invierno. Para ir con niños, los meses redondos son mayo, junio, septiembre y octubre: calor de playa sin los extremos del verano. Julio y agosto son perfectamente viables — las brisas de la costa ayudan — pero exigen el horario andaluz: playa y visitas por la mañana temprano, refugio en las horas centrales y vida por la tarde-noche. Lo que no recomendamos es programar Tabernas o la Alcazaba a mediodía en pleno agosto: el sol allí no perdona.

¿Cuántos días necesito para ver Almería con niños?

Con cuatro o cinco días vas holgado para el plan completo: un día de ciudad — Alcazaba por la mañana, centro y plazas por la tarde —, un día de playa urbana con calma, una excursión a Cabo de Gata, otra al desierto de Tabernas con su poblado del oeste, y un día comodín para el Aquarium de Roquetas o repetir lo que más haya gustado. En un fin de semana largo se puede hacer una versión reducida: ciudad, una playa y una de las dos excursiones grandes. Nuestra recomendación sincera es no intentar meterlo todo en dos días — con niños, menos es más.

¿Montamos vuestra escapada a Almería en familia?

Dinos fechas, edades de los niños y si preferís hotel en la capital o resort de playa en Roquetas, y te preparamos la propuesta completa con precio cerrado — alojamiento, régimen y las excursiones que encajan con vuestras edades. Si alguna de las visitas no compensa para vuestro caso, te lo decimos antes de que la pagues.

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