Guía de viajes
Eclipse 2027: qué llevar y cómo mirarlo sin dañarte los ojos
Por Viajes Santa Mona
El lunes 2 de agosto de 2027, en torno a las 10:45 de la mañana, el sur de España va a vivir un eclipse solar total. Es un espectáculo enorme y es también la única cita del calendario en la que mirar al cielo sin preparación puede costarte la vista. Las dos cosas son ciertas a la vez, y este artículo trata de resolverlas juntas: qué necesitas comprar, qué no sirve por mucho que te lo digan, cuál es el único momento en el que se puede mirar sin filtro y qué vas a ver realmente cuando llegue.
Vamos a ser rigurosos con la parte de seguridad porque no hay forma honesta de no serlo, pero sin convertirlo en una advertencia hueca de las que nadie lee. La regla es una sola y muy fácil de recordar, y el resto del artículo son detalles.
La regla, en una frase
Solo se puede mirar al sol sin filtro durante los minutos exactos de totalidad, y solo si estás dentro de la franja donde el sol queda cubierto por completo. En todo lo demás —antes, después, y en cualquier punto del país fuera de esa franja— hacen falta gafas certificadas ISO 12312-2 cada vez que mires.
El motivo por el que esto se repite tanto es que el daño ocular por mirar al sol no duele. La retina no tiene receptores de dolor. Se puede estar produciendo una quemadura permanente sin notar absolutamente nada, y descubrirla horas después como una mancha en el centro de la visión que ya no se va. No es un mito ni una exageración de folleto: es exactamente cómo funciona, y es la razón de que no haya margen para el «un vistazo rápido no pasa nada».
Comprobar si el sitio donde vas a estar entra en la franja de totalidad es, por tanto, más que una cuestión de espectáculo: determina si hay algún momento del día en el que puedas quitarte las gafas. Lo tienes pueblo a pueblo en dónde ver mejor el eclipse de 2027. Si estás fuera de la franja, la respuesta es sencilla: en ningún momento.
Las gafas ISO 12312-2: qué son de verdad
Las gafas de eclipse no son gafas de sol muy oscuras. Son un filtro diseñado para observación solar directa que deja pasar del orden de una cienmilésima parte de la luz visible y bloquea además el infrarrojo y el ultravioleta. La norma internacional que lo regula es la ISO 12312-2, y esa referencia tiene que aparecer impresa en las propias gafas junto con el nombre y la dirección del fabricante.
La prueba casera que resume todo lo demás: póntelas en casa, con las luces encendidas. Si ves muebles, ventanas, la tele o el paisaje por la ventana, no sirven. Con unas gafas correctas no debes ver absolutamente nada, con la única excepción de una bombilla muy potente mirada de frente, que aparecerá como un punto tenue.
Cómo detectar producto dudoso, en orden de importancia:
- No pasan la prueba de interiores. Es la señal definitiva. Si dejan ver algo más que una bombilla, van a la basura, digan lo que digan.
- La norma solo aparece en el envoltorio, no en las gafas. O está impresa de forma borrosa, torcida o con erratas.
- No consta fabricante ni dirección. Un producto certificado identifica a quien responde de él.
- El filtro tiene arañazos, agujeros, pliegues o se despega del cartón. Un solo pinchazo del tamaño de un alfiler las inutiliza. Revísalas a contraluz antes de salir de casa.
- Son de un eclipse anterior y han estado dobladas en un cajón. No merece la pena arriesgarse por unos euros.
- Las compras el día antes en un puesto callejero del destino. En los días previos a un eclipse aparece muchísimo producto sin certificar. Cómpralas con meses de antelación a un proveedor serio.
Y un apunte muy práctico: compra de más. Se rompen, se pierden, se sientan encima. Siempre hay alguien del grupo que llega sin las suyas, y compartir un par entre seis personas termina en que alguien mira sin ellas.
Lo que NO sirve, sin excepciones
Esta lista es taxativa. Ninguno de estos métodos protege lo suficiente, y todos comparten el mismo problema de fondo: reducen el brillo lo bastante como para que puedas mirar sin molestia y aun así dejan pasar radiación que quema la retina. Es decir, te quitan el aviso natural sin quitarte el peligro.
- Gafas de sol. Ni las mejores, ni polarizadas, ni de montaña, ni dos o tres pares apilados.
- Radiografías. El mito viene de las radiografías de plata de hace décadas, que tampoco eran seguras. Las actuales, menos aún.
- Cristales ahumados con vela o vidrio de soldador que no sea del grado adecuado y en perfecto estado.
- CD, DVD, negativos fotográficos, papel de aluminio, envases oscuros o botellas de agua.
- Mirar el reflejo en el agua, en un espejo o en una superficie pulida.
- Mirar a través de la pantalla del móvil apuntando la cámara al sol, o a través del visor óptico de una cámara.
- Prismáticos, telescopios o teleobjetivos sin filtro solar delante del objetivo, ni siquiera llevando puestas las gafas de eclipse. Este es el más peligroso de la lista, porque concentran la luz y el daño llega en segundos.
Lo que sí funciona sin mirar al sol: la proyección
Hay una manera de seguir el eclipse durante las dos horas de fases parciales que es absolutamente segura porque no implica mirar al cielo en ningún momento: proyectar la imagen del sol sobre el suelo o sobre una cartulina.
Cualquier agujero pequeño hace de lente. Un colador de cocina proyecta decenas de soles en miniatura; una espumadera, lo mismo; una cartulina con agujeritos hechos con un alfiler, igual. Y lo mejor de todo no cuesta nada: cruza los dedos de las dos manos dejando huecos y mira la sombra en el suelo. Conforme avance el eclipse, cada uno de esos puntos de luz dejará de ser redondo y se convertirá en una media luna. Es de las cosas que más impresionan a quien no lo ha visto nunca, y es especialmente buena con niños, como contamos en ver el eclipse de 2027 con niños.
Si hay árboles cerca, no hace falta ni el colador: las hojas hacen el trabajo. Los huecos entre hojas proyectan cientos de medias lunas en el suelo. Buscar una sombra de árbol el 2 de agosto tiene, ese día, doble sentido.
Filtros para cámara, móvil y prismáticos
Si vas a apuntar cualquier aparato al sol durante las fases parciales, ese aparato necesita su propio filtro, y va delante del objetivo, en la parte que mira al sol. Nunca en el ocular ni entre la lente y tu ojo: ahí es donde la luz ya está concentrada y donde un filtro puede fundirse o romperse con el calor.
- Cámara con objetivo largo: filtro solar específico de rosca o de sujeción, del diámetro correcto. Lámina solar montada en un aro también funciona si está bien sujeta.
- Móvil: basta con sujetar unas gafas de eclipse de repuesto delante de la lente durante las parciales. No mires tú a través de la pantalla como si fuera protección: no lo es.
- Prismáticos y telescopios: filtro homologado en cada objetivo. Si no lo tienes, no los apuntes al sol. Punto.
- Durante la totalidad todos los filtros se quitan, incluidos los de la cámara, porque si no no captarás nada. Y se vuelven a poner en cuanto reaparezca el sol.
Un detalle de material que sorprende: el sol apuntado durante mucho rato sin filtro puede dañar el sensor de una cámara o de un móvil. No suele pasar con un encuadre rápido, pero sí con el aparato en trípode apuntando media hora. Si vas a dejar el móvil grabando, ponle su filtro.
El único momento: cómo se gestiona la entrada y la salida de la totalidad
Los minutos previos son los más confusos y los que más errores producen, así que conviene tenerlos ensayados mentalmente.
Antes: gafas puestas siempre que mires. En los últimos minutos la luz se vuelve rara y metálica, las sombras se afilan de una forma que no se parece a nada, y a veces se ven sobre superficies claras unas ondulaciones tenues que se llaman sombras voladoras. Nada de eso requiere mirar al sol: son fenómenos que ocurren a tu alrededor.
La entrada: justo antes de que el sol desaparezca del todo, la última porción de luz se rompe en puntos brillantes por los valles del borde de la luna. Son las perlas de Baily. Cuando queda un solo punto, ese destello se llama anillo de diamante y es todavía deslumbrante. La forma segura de gestionarlo es no adelantarse: quítate las gafas cuando el sol haya desaparecido por completo, no cuando creas que le queda poco.
Durante: sin filtro, a ojo desnudo, y si tienes prismáticos, también sin filtro. Aquí es donde está la corona. Mira también alrededor: el horizonte, los planetas, la gente.
La salida: es el momento peligroso de verdad, porque llega antes de lo que esperas y porque tus pupilas están completamente dilatadas por la oscuridad. En cuanto veas asomar el primer punto de luz, aparta la mirada y ponte las gafas inmediatamente. No te quedes a ver el segundo anillo de diamante a ojo desnudo. Si llevas prismáticos, bájalos antes. La forma sencilla de no equivocarse es que alguien del grupo tenga un cronómetro con la duración exacta de la totalidad en vuestro punto y avise diez segundos antes del final.
Qué vas a ver realmente
Conviene saberlo de antemano, porque los minutos son pocos y la gente que no sabe qué buscar se pasa la mitad del tiempo desorientada.
- La corona solar. La atmósfera exterior del sol, una melena de luz blanca y nacarada alrededor de un disco negro perfecto. No se parece a ninguna foto que hayas visto, porque el ojo capta un rango de brillos que ninguna cámara reproduce.
- Protuberancias. A veces se distinguen pequeños arcos rosados pegados al borde del disco. Son chorros de gas de la superficie solar.
- El horizonte de 360 grados. Un atardecer anaranjado en todas las direcciones a la vez. Es de lo más raro y bonito del conjunto, y mucha gente se lo pierde por no dejar de mirar arriba.
- Estrellas y planetas. A media mañana. Los más brillantes son fáciles de ver sin buscar.
- La bajada de temperatura. Se nota en la piel, y con ella suele levantarse algo de brisa. Es de las cosas que más impresionan porque no es visual: es física.
- Los animales. Los pájaros se callan de golpe o vuelan a dormir, los grillos empiezan a cantar, las gaviotas se posan. En la costa se aprecia especialmente bien.
- La gente. Gritos, aplausos, llantos. Forma parte del asunto y a mucha gente le sorprende su propia reacción.
Fotografía sin equipo profesional: el consejo impopular
Vamos a decirlo claro aunque no sea lo que quieres leer: si tu totalidad dura menos de dos minutos y no tienes ni trípode ni teleobjetivo, guarda el móvil y mira. Un teléfono a pulso apuntando al cielo capta una mancha blanca sobre un fondo oscuro, y para conseguirla habrás gastado la mitad del único momento irrepetible del día mirando una pantalla. Es el arrepentimiento número uno de la gente que ha visto su primer eclipse.
Si aun así quieres llevarte imágenes, esto es lo que sí funciona sin equipo caro:
- Fotografía el paisaje y a la gente, no el sol. Un plano amplio con el horizonte anaranjado y las siluetas de la gente mirando arriba cuenta el momento mucho mejor que un disco negro desenfocado.
- Graba en vídeo con el móvil apoyado y olvídate de él. Colócalo apuntando a vosotros o al paisaje, dale a grabar antes de la totalidad y no lo vuelvas a tocar. El audio —los gritos, el silencio de los pájaros— vale más que la imagen.
- Fotografía las medias lunas en el suelo durante las fases parciales, bajo un árbol o con un colador. Son las mejores fotos que va a hacer la mayoría de la gente ese día y no tienen ningún riesgo.
- Si tienes trípode y cámara con zoom: filtro puesto en las parciales, filtro fuera en la totalidad, enfoque manual al infinito ajustado antes, y una horquilla amplia de exposiciones, porque la corona tiene un rango de brillo enorme. Y ensáyalo en casa semanas antes, no ese día.
- Fija las exposiciones antes de que empiece. Cualquier cosa que tengas que decidir durante la totalidad es tiempo perdido.
La lista completa de lo que llevar
- Gafas de eclipse ISO 12312-2 para todos, más repuestos, compradas con meses de antelación y revisadas a contraluz.
- Colador, espumadera o cartulina perforada para proyectar.
- Filtro solar para la cámara si vas a fotografiar las parciales.
- Prismáticos, útiles solo durante la totalidad y solo si eres disciplinado con la salida.
- Cronómetro o alarma con la duración de la totalidad en tu punto exacto.
- Agua, gorra, crema solar y sombra. Dos horas al aire libre a media mañana de agosto en el sur.
- Chaqueta fina. La bajada de temperatura durante la totalidad se nota de verdad.
- Manta o esterilla y algo de picoteo.
- Batería externa. Con mucha gente concentrada, la cobertura y la batería sufren.
- El sitio elegido y visitado el día antes. Es el mejor objeto de esta lista y no ocupa nada.
Y lo que sostiene todo lo demás: estar dentro de la franja, con tiempo y sin conducir esa mañana. Cuánto dura la totalidad en cada pueblo está en dónde ver mejor el eclipse, y el contexto completo del fenómeno, en la guía del eclipse total de 2027 en Cádiz y Málaga.
Preguntas frecuentes
¿Qué gafas hacen falta para ver el eclipse?
Gafas de eclipse certificadas según la norma internacional ISO 12312-2, que es la que regula los filtros para observación solar directa. No son gafas de sol reforzadas: son un filtro que deja pasar una fracción minúscula de la luz, del orden de una cienmilésima parte, y bloquea además el infrarrojo y el ultravioleta. Con unas gafas de eclipse puestas, en un día normal, no deberías ver absolutamente nada excepto el disco del sol o una bombilla muy potente. Si te las pones y distingues muebles, ventanas o el paisaje, no valen para mirar al sol. Compra con antelación y a proveedores serios, porque en los días previos a un eclipse el mercado se llena de producto sin certificar.
¿Cómo sé si unas gafas de eclipse son falsas?
Hay señales bastante fiables. Deben llevar impresa la referencia a la norma ISO 12312-2 junto con el nombre y la dirección del fabricante, y desconfía si eso está impreso de forma borrosa o solo en la bolsa. Revísalas a contraluz antes de usarlas: cualquier arañazo, perforación, pliegue o zona donde el filtro se haya despegado del cartón las inutiliza. Haz la prueba de interiores: puestas en casa con las luces encendidas no debes ver nada salvo, como mucho, el filamento de una bombilla muy fuerte. Y si son de hace años y han estado dobladas en un cajón, no las uses: la duda no compensa el riesgo. Con niños, esta revisión la hace un adulto par por par.
¿Se puede mirar el eclipse directamente en algún momento?
Sí, en uno solo: durante los minutos exactos de totalidad, cuando el sol queda completamente cubierto por la luna, y únicamente si estás dentro de la franja donde eso ocurre. En ese intervalo se quitan las gafas porque con ellas no verías nada, y es el único modo de ver la corona solar. En cuanto vuelva a asomar el primer punto de luz por el borde, gafas puestas inmediatamente, sin esperar a ver qué pasa. Fuera de la totalidad, en cualquier fase parcial y por poco sol que quede descubierto, mirar sin filtro certificado daña la retina de forma permanente y sin dolor.
¿Puedo usar gafas de sol, radiografías o cristales ahumados?
No, en ningún caso, y esto no admite matices. Las gafas de sol, aunque sean caras y de gran calidad, dejan pasar muchísima más luz de la admisible y no bloquean el infrarrojo; apilar varios pares no arregla nada. Las radiografías tampoco valen: la creencia viene de películas antiguas y de radiografías de plata que ya no se fabrican así. Los cristales ahumados con vela, los CD, los negativos, el plástico de un envase oscuro, mirar el reflejo en el agua o a través de la pantalla del móvil son todos métodos inseguros. El problema de fondo es el mismo en todos: pueden reducir el brillo lo suficiente para que no te moleste mirar, y aun así dejar pasar radiación que quema la retina sin que sientas nada.
¿Puedo hacer fotos con el móvil?
Puedes, con dos avisos. Durante las fases parciales necesitas un filtro solar delante de la lente, igual que tus ojos necesitan las gafas: apuntar el móvil al sol descubierto durante largo rato puede dañar el sensor, y sobre todo no debes usar la pantalla como si fuera un filtro para mirar tú. Durante la totalidad sí puedes disparar sin filtro, pero prepárate para la decepción: un móvil sin trípode capta una mancha blanca donde tus ojos ven la corona. Nuestro consejo honesto es que, si la totalidad donde estás dura menos de dos minutos, guardes el móvil y mires. Habrá miles de fotografías excelentes hechas por gente con equipo, y ninguna de lo que sentiste.
¿Qué se ve realmente durante la totalidad?
Bastante más que un sol negro. La corona solar, que es la atmósfera exterior del sol, aparece como una melena de luz blanca y nacarada alrededor del disco oscuro, con estructuras que cambian de un eclipse a otro. En los segundos justo antes y después se ven las perlas de Baily, puntos de luz que asoman por los valles del borde de la luna. Con la totalidad ya establecida pueden distinguirse protuberancias rosadas en el borde. Alrededor, el horizonte se pone del color de un atardecer en todas direcciones a la vez, salen estrellas y planetas, cae la temperatura de forma perceptible y los animales se comportan como si anocheciera: los pájaros callan, los grillos empiezan a cantar. Es una experiencia de todos los sentidos, no solo visual.
¿Se puede mirar con prismáticos o telescopio llevando las gafas puestas?
No, y este es uno de los errores más peligrosos que existen. Los prismáticos, telescopios y objetivos de cámara concentran la luz del sol, y esa luz concentrada atraviesa o funde un filtro pensado para mirar a ojo desnudo. El daño puede producirse en segundos. La única manera correcta de usar cualquiera de esos aparatos es con un filtro solar homologado montado delante del objetivo, es decir, en la parte que apunta al sol, nunca en el ocular. Si no tienes ese filtro, no apuntes al sol con nada que tenga lentes. Durante los minutos de totalidad sí se pueden usar prismáticos sin filtro, y de hecho la corona vista así es espectacular, pero hay que bajarlos antes de que reaparezca el sol.
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