Guía de destinos
Crucero por el Nilo: qué se ve y cuándo ir
Por Viajes Santa Mona
Un crucero por el Nilo tiene una ventaja que ningún circuito por carretera puede igualar: deshaces la maleta una sola vez. El hotel se mueve mientras duermes y cada mañana amaneces frente a un templo distinto. Para mucha gente, y especialmente para viajeros mayores, esa es la razón por la que este viaje funciona tan bien.
Y hay un dato de calendario que decide el viaje: esto es un destino de invierno. De noviembre a marzo. En verano el valle del Nilo no es incómodo, es directamente inviable.
Qué se ve, parada a parada
Karnak y Luxor
El mayor complejo de templos del mundo antiguo. La sala hipóstila de Karnak, con sus columnas gigantescas, es de esas cosas que las fotos no consiguen transmitir.
Valle de los Reyes
Las tumbas excavadas en la roca de los faraones del Imperio Nuevo, con sus paredes pintadas conservando el color después de tres mil años. Se visitan varias por entrada.
Edfú
El templo de Horus, uno de los mejor conservados de todo Egipto porque estuvo siglos cubierto por la arena. Se llega en calesa desde el barco.
Kom Ombo
Un templo doble y simétrico, dedicado a dos dioses a la vez, justo al borde del río. Se visita normalmente al atardecer y es de los más fotogénicos.
Asuán y File
El templo de File, rescatado piedra a piedra y trasladado a otra isla cuando se construyó la presa. Se llega en barca y el trayecto ya merece la pena.
Abu Simbel y El Cairo
Los colosos de Ramsés, también trasladados en su día; y en El Cairo, las pirámides de Guiza, la esfinge y el museo con el ajuar de Tutankamón.
De noviembre a marzo, y punto
En invierno los días son soleados y templados, perfectos para caminar entre templos, y las noches frescas. En verano, el Valle de los Reyes a mediodía es una prueba física que la mayoría de la gente no debería intentar.
Es además de los pocos destinos donde la temporada buena coincide con el mal tiempo en España. Diciembre, enero y febrero, que aquí son meses muertos de playa, allí son los mejores del año.
Pregunta cómo es el barco
En el folleto todos se llaman «crucero por el Nilo». En la realidad hay una diferencia enorme entre uno estándar y uno de cinco estrellas, y no está solo en el precio.
Lo que hay que preguntar
- El camarote: tamaño, y si tiene ventanal o ventana pequeña
- Si hay cubierta con sombra donde sentarse — es donde más se disfruta
- La comida, que en pensión completa marca mucho la semana
- Si las entradas a los templos están incluidas o van aparte
- Si Abu Simbel entra en el programa o es excursión opcional
Las dos últimas son las que más disgustos dan: mucha gente descubre a mitad de viaje que las visitas que daba por incluidas se pagan aparte, y la suma no es pequeña.
Cuántos días
Ocho días con siete noches es la fórmula habitual y funciona: tres o cuatro noches navegando entre Luxor y Asuán, y un par de noches en El Cairo para las pirámides y el museo. Con menos, se convierte en una carrera.
Si además quieres rematar con playa en el mar Rojo, hay que contar diez u once días, porque el traslado desde el valle no es corto. Lo contamos aparte en Egipto y el mar Rojo todo incluido.
Con gente mayor funciona bien, con matices
El barco es cómodo y no hay que hacer y deshacer maletas, que es la parte que más cansa de un circuito. Por eso es un destino con mucho viajero sénior.
Lo que sí exige esfuerzo son las visitas: bastante caminar bajo el sol, escalones en las tumbas y suelos irregulares. Con ritmo tranquilo, sombrero y agua se lleva bien, pero hay que contar con ello y no dar por hecho que por ser un crucero es un viaje de sofá.
Papeles
Hace falta visado, que suele tramitarse sin dificultad y que muchos circuitos gestionan o incluyen. Los requisitos pueden cambiar, así que hay que confirmarlos antes de cada viaje — y conviene mirar también la ficha del país en el Ministerio de Asuntos Exteriores, que es la referencia oficial.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo es mejor hacer un crucero por el Nilo?
De noviembre a marzo, y no es una cuestión de gustos. En verano el valle del Nilo alcanza temperaturas extremas y visitar el Valle de los Reyes a mediodía en agosto es sencillamente inviable para la mayoría. En invierno los días son soleados y templados, perfectos para caminar entre templos, y las noches frescas. Es de los pocos destinos donde la temporada buena coincide además con el momento en que en España hace mal tiempo.
¿Qué se ve exactamente en un crucero por el Nilo?
El recorrido clásico va entre Luxor y Asuán e incluye los templos de Karnak y Luxor, el Valle de los Reyes con las tumbas faraónicas, el templo de Edfú dedicado a Horus, el doble templo de Kom Ombo y, en Asuán, el templo de File y la presa. La mayoría de los programas añaden Abu Simbel, que está bastante más al sur, y unos días en El Cairo para las pirámides de Guiza y el museo.
¿Cuántos días hacen falta?
Ocho días con siete noches es la fórmula más habitual y funciona bien: permite tres o cuatro noches de navegación entre Luxor y Asuán y un par de noches en El Cairo. Con menos, se convierte en una carrera. Si además quieres añadir unos días de playa en el mar Rojo, hay que contar diez u once, porque el traslado desde el valle no es corto.
¿Cómo son los barcos?
Varían mucho y conviene preguntarlo, porque en el folleto todos se llaman igual. Los hay de categoría estándar y los hay de cinco estrellas de lujo, y la diferencia está en el tamaño del camarote, si tiene ventanal o ventana pequeña, la calidad de la comida y si hay piscina en cubierta. Casi todos son de pensión completa. Una cubierta con sombra donde sentarse a ver pasar la orilla es lo que más se disfruta del viaje.
¿Hace falta visado para Egipto?
Sí, los ciudadanos españoles necesitan visado para entrar en Egipto. Suele tramitarse sin dificultad y muchos circuitos organizados lo gestionan o lo incluyen, pero hay que contar con ello. Los requisitos pueden cambiar, así que conviene confirmarlos antes de cada viaje. Nosotros lo repasamos contigo antes de emitir nada.
¿Es un viaje apto para gente mayor?
En buena medida sí, y de hecho es un destino con mucho viajero sénior. El barco es cómodo, se deshace la maleta una sola vez y el desplazamiento lo hace el propio hotel flotante mientras duermes, que es su gran ventaja. Lo que sí exige esfuerzo son las visitas: hay bastante caminar bajo el sol, escalones en las tumbas y suelos irregulares. Con un ritmo tranquilo y sombrero se lleva bien, pero hay que contar con ello.
Te decimos qué barco y qué entra
Cuéntanos vuestras fechas y el equipo de Viajes Santa Mona os dice cómo es el barco de verdad, si Abu Simbel va incluido y qué visitas se pagan aparte. Que las cuentas se hagan antes de salir y no a mitad del Nilo.
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